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Una sonrisa como símbolo de lucha

Daniela Quiñones, estudiante de la Universidad Eafit víctima de feminicidio. Foto tomada de El Tiempo.
Por: Valentina Cardona, María Alejandra Barbosa, María del Pilar García, Daniela Posada, María José Rivas y Nelson Cardona.

“Estimados graduandos, estas palabras deberían expresar alegría y regocijo por el logro que ustedes alcanzan el día de hoy. Pero la Universidad, o mejor, la sociedad entera está adolorida e indignada. Daniela Quiñones Pimienta soñaba estar muy pronto en una ceremonia como esta, pero hace una semana esos sueños, esos esfuerzos y esas ilusiones fueron brutalmente truncados por el solo hecho de ser Daniela, una mujer…” Estas fueron las palabras con las que Juan Luis Mejía, rector de la Universidad EAFIT de Medellín, comenzaba la ceremonia de grados en julio 2020.

Un mes atrás, específicamente el 14 de junio a las 10 pm, las redes sociales en Medellín se inundaron con la foto de una joven de pelo negro y corto, labios rojos, vestimenta negra, y mirada penetrante y poderosa. Daniela Quiñones Pimienta, está desaparecida desde anoche. Fue vista por última vez en Marmato Caldas y usaba esta ropa. Cualquier información favor contactarse.

Fueron solo horas para que los periódicos locales y los noticieros divulgaran la información sobre la desaparición de Daniela. Además, la Universidad EAFIT, de la cual hacía parte Quiñones como estudiante cursando octavo semestre de Administración de Empresas, se solidarizó con la situación y estuvo abierta a colaborar con la investigación. Ana María Vargas, psicóloga adscrita al Departamento de Desarrollo Estudiantil de EAFIT comparte lo doloroso e impactante que fue este caso para todos aquellos que tuvieron algún contacto con Daniela. “Cuando ocurrió su desaparición, atendí como psicóloga a algunos de sus amigos a manera de contención emocional, fue muy difícil… y luego cuando se supo el desenlace más aún,” cuenta Vargas.

Daniela Quiñones se encontraba en Marmato, Caldas, trabajando con su madre en una droguería durante la cuarentena. Esa tarde, unos conocidos la invitaron a una reunión. Su madre, Doña Luz Ángel, la despidió a la salida de la casa, y se quedó con los brazos abiertos esperándola. Sin embargo, Daniela nunca regresó. 

“Cuando la mamá me dijo que Dani no aparecía, la llamé mil veces, le escribí por Whatsapp, Instagram, hasta por Twitter. Yo pensé que se le había descargado el celular, que se le había quedado o algo; jamás pensé que hubiera sido algo grave.” Dice una de sus mejores amigas, Giovanna Tobar, sobre la noche en que desapareció la joven de 23 años..

Dos días después de que encontraran el cuerpo sin vida de Daniela en el río Cauca, a 500 mts de la entrada de Marmato, la Universidad EAFIT decidió actuar; no solo como homenaje hacia una estudiante impecable, sino como rechazo total hacia un feminicidio que esta vez sacudió a toda una sociedad. “Hoy, como comunidad eafitense nos embarga una profunda tristeza debido a la partida de Daniela Quiñones Pimienta, estudiante de Administración de Negocios; y, en medio de este momento de dolor, hacemos un llamado urgente para no desfallecer en el deber de construir una sociedad en la que se privilegie el respeto por la vida de nuestras jóvenes mujeres, quienes colmadas de sueños e ilusiones buscan contribuir a un mejor país.” Así comenzaba el comunicado enviado por EAFIT a toda su comunidad.

En medio de la crisis por el COVID-19 y una cuarentena estricta dictada en todo el territorio nacional, La Universidad EAFIT realizó un acto virtual en memoria de Daniela Alexandra Quiñones. En la ceremonia oficiada por el Capellán de la Universidad y con el apoyo de testimonios por parte de familiares y amigos de Daniela, se logró enviar un mensaje contundente a las 7,966 visualizaciones de la transmisión: Ni una más.

“Yo describo a Dani como ‘amor’. A cualquier lugar que llegaba irradiaba alegría. ‘Amiga, esas no son penas’, era su frase típica. Y eso era ella, energía positiva. Un ser de luz para su familia, sus amigos, y todos los que la rodeaban” expresa su amiga de aventuras, risas y mucho café; este último fue la excusa por la cual Giovanna Tobar y Daniela Quiñones se volvieron tan cercanas, compartiendo por primera vez en uno de los cafetines de la Universidad EAFIT y desde ese entonces construyeron una amistad inseparable.

Pero Daniela no sólo era un ser lleno de luz; también era una mujer fuerte, auténtica, resiliente y poderosa. Sus cortos 23 años dejaron un legado en todos los que la conocieron y se rodearon de su valentía, pues entregaba su sabiduría y amor en el servicio hacia los menos favorecidos, y dedicaba su cuerpo y su alma a la lucha por la igualdad de género. Su tenacidad inspiró a muchos, tanto hombres como mujeres, a acompañarla a marchas feministas y a comprender la importancia de esta causa social.

Cinco meses después de que Santiago García Zamora aceptara cargos por el delito de feminicidio agravado contra Daniela Quiñones, el juzgado de Riosucio, Caldas, le impuso una pena de 34 años, 8 meses y 20 días de prisión. “Yo pensé muchas cosas, pero traté de seguir lo que Dani me enseñó. Siempre pedí justicia total frente a este caso. Sin embargo, ir a la cárcel no recupera la vida que se perdió, y nada lo hará. Pero yo rencor ya no le tengo, pues sé que eso es lo que Dani hubiera querido de mí.” Dice Tobar al referirse al agresor de su amiga.

Evidentemente, este no fue un hecho que solo se quedó en los noticieros y en el recuerdo de las personas cercanas a Daniela. Por el contrario, el caso de Quiñones sacudió y conmovió a una comunidad entera; y convirtió a la Universidad EAFIT en epicentro para la lucha contra el feminicidio. Esto desencadenó por redes sociales y diferentes medios, denuncias anónimas frente casos de acoso y vulneración de derechos contra las mujeres dentro de la Universidad. Daniela, implícitamente, inspiró y llenó de fuerzas a otras mujeres para contar sus testimonios frente a casos de desigualdad por su género. Frente a esto, la Universidad EAFIT se pronunció y se mostró abierta a escuchar y actuar frente a estas situaciones, “hasta el momento, el Comité de Inclusión y Equidad (constituido por varios estamentos de la Universidad, representantes de los estudiantes y de los profesores) ha tramitado todas las denuncias recibidas, las que en algunos casos han escalado a instancias disciplinarias.” Leía el comunicado enviado a la comunidad eafitense.

A casi un año de la tragedia, los estudiantes, docentes, trabajadores y eafitenses en general recuerdan a Daniela como símbolo de lucha y esperanza por construir una comunidad en la que no se vulneren los derechos de un ser humano por su género. La Universidad EAFIT recordará por siempre a Daniela Quiñones; los corredores, las aulas, la cafetería y en especial, el piso 5 del bloque 29, donde solía pasar sus ratos libres con el grupo estudiantil SERES, enmarcaran su risa, acogerán su solidaridad, compartirán su sabiduría, y conmemorarán su valentía.