El consultorio

Por: Ana María Córdoba

Un lunes, un día común y corriente pero muy soleado en Medellín, me encontraba en clase de Edición Periodística, en la Universidad Eafit, eran aproximadamente las 8.30 a.m. y de repente suena mi celular, que lo tenía al lado mío encima del escritorio. El aviso era de WhatsApp, el mensaje procedía del médico cirujano Carlos Ramos, ya que con él tenía una cita para una entrevista y debía de estar pendiente de su llamada o mensaje. El texto decía: “Ven hoy a mi consultorio, tipo 5 p.m.”. Con ese mensaje me puse muy feliz, porque mi grupo y yo íbamos a tener una de las entrevistas más importantes de nuestro proyecto, ya que el cirujano es muy complicado para contactarlo o para pedirle alguna cita, y la entrevista con él era clave para dar a conocer los procedimientos que se realizan los trans.

El sol seguía resplandeciente y el calor en la ciudad se hacía notar, ya eran las 5 p.m., me encontraba buscando la dirección del edificio Q Office, donde se encontraba el consultorio, llegué a la recepción y le pregunté al portero por el consultorio del doctor Carlos Ramos, el portero sin pedirme ningún documento me indicó el piso y el número del consultorio, me fui hasta el ascensor y mientras esperaba que este llegara observé todo lo que había a mi alrededor, se notaba que el edificio era nuevo, ya que todo era muy elegante, el piso era de mármol, los cuadros de la sala de espera eran grandes y de algún pintor en particular, decorado con floreros de rosas blancas y rojas, Llegó el ascensor, subí al piso 14, un poco asustada por la cita, entré al consultorio y lo primero que vi fue un lugar grande con muy buen sala para la espera de las pacientes, todo brillaba, desde el piso hasta el techo era muy iluminado, el piso era en cerámica negra cuarteada, luego di mis primeros tres pasos y me encontré con tres maniquís blancos, cada uno con un parado distinto y sus adornos eran diferentes para cada uno.

La secretaria me dijo: “Siéntese en un momento le llamo al doctor”, pensé que no había más pacientes, ya que yo no veía a nadie más ahí en la sala de espera, yo no me senté, me quedé sola observando el lugar, aproveche para sacar mi celular y empecé a tomar fotografías para tener registro del consultorio; Tenía una vista hacia el Centro Comercial El Tesoro, y el Mall del Este y parte del sur de la ciudad, el escritorio de la secretaria era muy grande, casi abarcaba todo el espacio del consultorio, la iluminación color cálida pero aún no podía ver más, porque no me habían autorizado pasar al lugar donde el doctor revisa y atiende a sus pacientes.

Seguía observando en el interior del consultorio, el ambiente era frío por el aire acondicionado, pero los rayos de sol traspasaban las ventanas que iban desde el piso hasta el techo, los colores 

 que sobresalían del consultorio son dorado, negro y blanco, pensé que para venir acá a operarse uno debía tener unos buenos pesos en el bolsillo; luego de un rato salió la secretaria con el doctor, él me saludó muy formal, era guapo y atractivo, estaba vestido muy elegante, con un sastre negro y corbata de color vino tinto, zapatillas negras y brillantes, de tez blanca, 1.73 de estatura, de contextura delgada, tenía la barba tupida y pulida en sus mejillas, de unos 41 años, me dijo: “Pasa mi amor al consultorio”.

Entre y la vista aún era más notoria de la ciudad, al lado del escritorio estaba una estatua desnuda blanca, del tamaño de una persona, llena con trozos de espejos de colores pequeños pegados en su torso, la luz era un poco más blanca que afuera, en su escritorio tenía un muñeco que se asemejaba a la apariencia del cirujano, elaborado en tejido crochet, también tenía sus manos plasmadas como una escultura en bronce, luego me senté y hablé con él.

Le pregunté si le molestaba que lo filmara mientras me contaba sobre cuáles era los procedimientos que los transexuales se realizan y cuáles eran los más comunes, él me contestó que no había problema en que lo filmara, saqué mi celular, estaba sentada frente de su escritorio, él se paró de su asiento para bajar un poco las persianas de la ventana para que la luz solar no diera tan duro al realizar la grabación, el doctor comenzó a hablar sobre cuáles eran los procedimientos y cómo se realizaban, sacó una hoja donde estaba dibujada la anatomía del ser humano y me empezó a explicar cómo se realizaba el aumento de senos en los hombres, luego me explicó cómo era la liposucción y cómo era el procedimiento de aumento de los glúteo.

 

El procedimiento de senos consiste en hacer una pequeña incisión al rededor del pezón, abrir y separar los músculos pectorales e insertar la prótesis mamaria, luego pasó a explicar el procedimiento de la liposucción y consiste en abrir una pequeña incisión y con unas cánulas de láser procede a derretir la grasa y extraerla, en los glúteos explica que se hace una incisión en la parte anal de 5cm para implantar las prótesis que van dentro del músculo del glúteo, el Doctor me comenta que al día siguiente tenía una cirugía programada para un trans que se quería aumentar el tamaño de los senos; En este caso el trans ya tenía aumento, pero era para ponerle un gramaje más grande del que tenía actualmente.

Después de un par de minutos de terminar la grabación me dijo que me quería enseñar el consultorio e hicimos un recorrido por las otras instalaciones donde se realizaban distintos procedimientos no invasivos, como masajes, drenajes linfáticos tonificación, depilación, etc. Luego salimos de nuevo a donde estaba el escritorio de la secretaria y nos dirigimos donde estaban los tres maniquís, me dijo: “Esto se llama metamorfosis, el primer maniquí tiene su cuerpo un poco más grueso; el segundo, ya está más moldeado; y el tercero, está perfecto”. El doctor me explicó que así las pacientes entraban, se operaban y salían con el cuerpo soñado 90-60-90 esa es la transformación que hago a mis pacientes exclamo él, le respondí: “Buen dato, es curioso ver esto”, saqué de nuevo mi celular y me tomé una fotografía con los tres maniquís y una con el doctor, no siendo más, me despedí, salí del consultorio muy satisfecha y con ganas de hacerme algún procedimiento.

Experiencia Periodística Innovadora

Universidad EAFIT

Ana María Córdoba

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