La guerra detrás de un velo azul marino

Ruinas, mucho polvo y todo color café.
Esa es la imagen mental que casi siempre se le ocurre a uno cuando escucha la palabra Afganistán. Porque esa imagen, precisamente, es la que el cine norteamericano nos ha vendido del país asiático por mucho tiempo: un país en guerra constante, violento, sucio y seco, que no tiene nada para ofrecer a turistas y ni siquiera a sus propios habitantes.

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