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Gentrificación en pandemia, una doble resistencia

Por: Luisa María Montes Gómez 

 
 
 

Durante todo el tiempo que llevo viviendo aquí, solo tengo por decir que más sabroso no se puede vivir, era literalmente un campo lleno de árboles; pero a mediados de la década de los 60, el barrio El Poblado comenzó a recibir personas provenientes del barrio Prado Centro, de Laureles y otras personas pudientes de la ciudad. 

Estas familias asentaron fincas de recreo; todo eso nos llevó a sufrir cambios en nuestro estilo de vida, debido a las diferencias sociales, culturales y económicas con el entorno que nos empezó a rodear,

Mi historia en el barrio El Poblado empieza cuando tenía ocho años, llegué a una casa finca que mi papá administraba, allí viví mi infancia y gran parte de mi adolescencia. A este sector le debo el haber conocido a mi esposo, él vivía en la Loma de Los González y yo en Los Balsos; tres años después de ser novios, él me propuso matrimonio y fue en ese momento en que decidimos venirnos a Los González, donde su mamá.

Mi suegra tenía una casa de toda la vida, porque sus papás se criaron en este sector, y no sólo ellos, sino también todos sus hijos; fueron un total de 16 hermanos, contando a mi esposo, de los cuales la mitad ya han muerto. 

Más o menos 3 años después de empezar a vivir juntos con mi suegra, el papá de mi esposo, Felipe, decide repartir un gran terreno que heredó de su bisabuelo, a cada uno de los hermanos les da la misma cantidad de hectáreas para que cada familia construya su propio hogar.

Actualmente, ya llevamos 43 años viviendo en esta casita que para mi esposo Roberto y para mí fue un gran sacrificio construirla, porque en ese entonces solamente trabajaba mi esposo y nosotros ya teníamos 2 hijos. Poco a poco, mi esposo y yo, Marta, fuimos avanzando esta linda bendición de 2 pisos, que ya hoy es muy grande, tanto así que en algún momento pudimos compartirla con mi hermano y con mi cuñada, cuando ambos pasaron situaciones económicamente difíciles.

Está ubicada en un sector muy beneficioso, porque cuenta con supermercados y hasta Iglesia cerca. Sin embargo, algunas personas se han visto afectadas por construcciones que se han hecho, como el hotel Soul Lifestyle, ubicado cerca a la calle 2 sur, en donde antes quedaba la vivienda de unos conocidos.

“Antes era una sola y gigante finca que abarcaba los terrenos actuales entre la Avenida El Poblado y el tanque de Empresas Públicas, vecino de la Loma de Los Parra. (…) Literalmente son habitantes de toda la vida de El Poblado. Eso dicen, y lo argumentan con la historia de un sirviente español que, abolida la esclavitud, heredó el apellido de su amo, González, y se asentó en las interminables tierras hoy divididas por la calle 5 sur y la Inferior. Esta historia del sirviente cobra vigencia cada vez que sienten lo que ellos denominan la presión de autoridades y constructores para hacerlos salir” Vivir en el Poblado (2006)

Para resumir lo anterior, la mayoría de personas que habitan este sector son herederos de los mayordomos y personas que se establecieron en este lugar, así como lo somos mi esposo y yo; aunque algunos de los habitantes son arrendatarios provenientes de otros lugares. Pero este no ha sido el único problema que hemos tenido en este sector. Nuestros vecinos han estado vendiendo sus casas muy baratas, porque se consideran estrato 2 y 3, pero las constructoras no tienen en cuenta que podremos ser un sector popular, pero estamos en El Poblado y ellos se van a lucrar 4 o 5 veces más del terreno que están obteniendo por tan bajo costo; además, llega la pandemia del COVID-19 y muchos de los que vivimos del día a día estamos en situaciones difíciles y llegan arquitectos y diferentes tipos de empresas a ofrecernos un precio deslumbrante, pero si luego uno se pone a investigar bien, nos están ofreciendo la mitad o incluso menos de lo que un terreno en este sector cuesta.

Pero uno con el progreso no puede pelear, si tú no vendes te hacen una expropiación por vía administrativa y si de pronto logras vender tienes que vender muy bien y conseguirte un abogado que te asesore. 

Entonces, quieren que uno les venda a las buenas o a las malas, cuando el progreso le toca la propiedad tiene que vender, lo difícil es conseguir en otro lugar. Afortunadamente mi familia y yo seguimos aquí a pesar de los problemas económicos que esta situación nos ha dejado.

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