Una transformación física a puertas cerradas

Autor: Julian Ospina Escobar

 
 
 

Los gimnasios hacen parte del imaginario colectivo de las personas, las nuevas generaciones son más conscientes de la necesidad de mantenerse saludable a través del ejercicio, más allá de otros beneficios ligados a la apariencia física. Daniela Torres es una mujer apasionada por el deporte, hace dos años se unió a la tendencia fitness al inscribirse en un gimnasio que se amoldó a sus necesidades: “Conocí Animal X y desde que empecé a entrenar allí, literalmente, mi vida empezó a cambiar. Hace tres años llegué a pesar 90 kilos y ahora tengo 20 kilos menos. Fue duro al principio coger el ritmo, porque no es un gimnasio fácil, pero todo es de constancia. Hoy en día sigo entrenando allí, pero ahora todo es diferente”, asegura Daniela.

Animal X es uno de los lugares de entrenamiento físico más popular en Medellín, un espacio con todos los implementos necesarios para trabajar cada músculo del cuerpo y acompañado de profesionales en el área. Cuando Daniela inició en Animal X, su objetivo principal era bajar de peso, no solo por razones estéticas, sino de salud.

Anteriormente había asistido a otros gimnasios, pero la metodología que utilizaban no le agradaba. Sus resultados empezaron a ser notorios cuando ingresó a la familia Animal. “Lo que a mí más me gusta es la metodología, lo que tú haces en un gimnasio convencional que te demoras dos horas, en Animal te demoras una, aparte las clases son muy dinámicas, porque siempre estás haciendo un circuito diferente”. 

Animal X tiene diferentes sedes, la principal se ubica en el sector de El Poblado. En el pasado, antes del encierro de la cuarentena, el lugar se inundaba de música urbana, la voz motivadora de los instructores y el sonido de las pesas al caer después de la última serie de ejercicios; un espacio similar a una cueva, donde el sudor y la testosterona se mezclan con el ímpetu del deportista y el frenesí de terminar una rutina de piernas, allí se encuentra una familia, una comunidad que ve en Animal X un estilo de vida; no obstante, el miedo al virus de la COVID-19 se instaló sin permiso en las instalaciones y la vidas de todos sus miembros, obligándolos a cambiar hábitos y de hábitat. 

Sin lugar a dudas, los gimnasios han sido grandes víctimas de la pandemia, ya que han debido cerrar de forma indefinida. Esta situación no solo afecta a los dueños y colaboradores, sino a los usuarios. Torres confiesa el miedo que sintió cuando supo que cerraron su lugar de entrenamiento, pues según sus palabras ese era su escape. “La primera semana yo me sentía hasta con la energía pesada, sin poder hacer ejercicio en ese lugar donde uno se quita pesos de encima, como el estrés del día”.

 

Entrenamiento

Anderson Ocampo, dueño de Animal X, no imaginó que el cierre iba a ser tan duradero: “Al ver que extendieron la cuarentena, tomamos la decisión de cerrar y adoptar estrategias para que la gente entrenara en casa con rutinas en Facebook e Instagram Live, haciendo los entrenamientos desde el mismo gimnasio para brindarles a los usuarios una experiencia motivadora”.

Un Animal X no se podía quedar encerrado como las fieras de un zoológico, entonces decidió salir de su cueva y fue más allá de los límites  impuestos a la presencia física para buscar el alimento para sus cachorros. Y regresó de cacería con kits de mancuernas de diferente peso, colchonetas del gimnasio y ofreciendo el respectivo acompañamiento por redes sociales para que los usuarios retomaran su entrenamiento. 

Gracias a la idea de los entrenamientos virtuales y el alquiler de implementos deportivos, personas como Daniela volvieron a su rutina. “Cuando vi que ellos empezaron a ofrecer estos kits, lo primero que hice fue alquilarlos. Luego se empezaron a hacer las clases virtuales y desde entonces todos los días me conecto por instagram a las doce del mediodía desde el patio de mi casa, esto fue lo mejor, porque es con los mismos instructores con los que uno entrena, tenerlos a ellos así sea por medio de una pantalla me ha hecho sentir que estoy allá, me teletransporta”. 

Todo se transformó, el patio de la casa de Daniela, se convirtió en su nueva guarida, las baldosas rojas del piso se convirtieron en el lugar ideal para hacer plancha durante tres minutos, mientras que las plantas de sábila son las compañeras perfectas para las rutinas de la joven, pues su silencio permite la concentración total en los ejercicios. El trapero también hace su parte, secando del piso el sudor que emana la frente de Daniela. 

Pero el reto no fue solo para los clientes, sino también para los entrenadores. Luna Escobar opina que es un gran reto. “Lo que uno les enseña es a ser disciplinados, si realmente el usuario quiere tener resultados debe tener mucha disciplina y, bueno, usted como entrenador meterle la ficha”. Lo más difícil para Luna ha sido trabajar las posturas y la técnica, sobre todo para los usuarios nuevos. 

A partir del mes de septiembre, los gimnasios que hayan establecido planes pilotos para laborar en coordinación con las autoridades, abrirán sus puertas, Anderson Ocampo es positivo al respecto, pues considera que sus colaboradores se han preparado para volver al trabajo cumpliendo con todas las medidas de bioseguridad y continuar ofreciendo la mejor experiencia a personas como Daniela, quien continúa enfocada en sus metas, practicando deporte desde su hogar y teniendo muy presente que el ejercicio cambia vidas.