MANUELA SOÑANDO CON MAGIA

Por: Camila Ortiz y Valentina Mora

Imagen tomada de Maaji

Manuela Sierra es la cofundadora y creadora de Maaji, una empresa que nació en Antioquia, dedicada al diseño y confección de vestidos de baño, ropa de playa y ropa deportiva que compite en el mercado internacional y de la que es directora de Diseño. Manuela describe su marca como una colección de piezas de arte “hechas en Colombia con amor”. 

Desde pequeña, ha sentido una conexión con la naturaleza y los animales, no fue una niña muy vanidosa ni de jugar con muñecas, prefería andar descalza al aire libre y montar a caballo. A medida que fue creciendo, creció también su preocupación por el medio ambiente, por eso se volvió vegetariana desde los 16 años. A Manuela no le interesa verse perfecta todo el tiempo ni llena de maquillaje, pero cuando se trata de su piel, invierte en productos de cuidado de la piel naturales pero poderosos. Ama los aceites esenciales y cree en el poder de los cristales, para ella el equilibrio siempre estará en su conexión con la naturaleza.

A Manuela le gusta que la llamen Manu, siempre ha sido una amante de las telas y las texturas con un estilo propio, cuando iba a celebrar su grado con un viaje, quiso comprar vestidos de baño distintos, diferentes, pero se encontró con que los exhibidores de los almacenes estaban llenos de colecciones aburridas y repetitivas. Con ese impulso, compró retazos de telas y creó sus primeras piezas. Sus amigas al ver los vestidos de baño únicos que había diseñado la impulsaron a seguir creando, así que junto a una de sus mejores amigas comenzó este camino. Comenzaron vendiendo desde la casa de Manuela, en el colegio, con su grupo de amigas como clientes, pero luego de poco tiempo, decidieron separarse y Manuela le propuso a su hermana Amalia que le ayudara y que continuarán con el negocio juntas, siendo socias.

Imagen tomada de Maaji

Maaji, nombrada así por el pez tailandés mahi mahi cuya traducción significa esperanza, nació hace quince años. A Manuela le apasionaba la parte creativa del proceso, y a Amalia la visión de futuro. Las dos crecieron en un ambiente de emprendimiento, pues su padre es el dueño de Distrihogar, una de las compañías textiles  más importantes en Colombia.

Sus padres las apoyaron sin pensarlo, les regalaron 25 millones de pesos para empezar a construir sus sueños, inicialmente vendían puerta a puerta, después tuvieron un espacio para echibir sus prendas en el almacén de Agatha Ruiz de La Prada, hasta que en 2012 abrieron su primer local en el Centro Comercial El Tesoro. Al principio no fue fácil, comenzaron a asistir a ferias internacionales con poco éxito, esto podía ser un poco desalentador, pero perseveraron.

“Nuestro proceso de expansión empezó principalmente haciendo presencia en ferias internacionales , consiguiendo distribuidores alrededor del mundo y así poco a poco fuimos construyendo lo que es Maaji”.

Imagen tomada de Maaji

Manuela creció alrededor de maquinas de coser y telas, pues fue la base del negocio familiar. Actualmente se desempeña como Directora de Diseño de Maaji. “Este equipo es como una tribu, una tribu que tiene un propósito, una tirbu comprometida a entregar magia todos los días, en todas partes. ¿Y eso qué quiere decir? Significa sorprender, creemos que cuando las personas no esperan algo, la experiencia los marca. Diseñamos y confeccionamos vestidos de baño y ropa deportiva, pero marcamos la diferencia con una historia y una experiencia, eso es Maaji”.

Con las colecciones y cada uno de las prendas busca sorprender a sus clientes a través de diseños que estén inspirados en la naturaleza, que aporten a la creación de conciencia sobre el cuidado de nuestro entorno, así creó una idea de negocio distinta de otras marcas que existen en el mercado y que hoy la han catapultado con gran éxito en la industria.

“Sin duda alguna el secreto de nuestro éxito es el amor y la dedicación por lo que hacemos; es hermoso ver cómo inspira a nuestro equipo todos los días. Creer en un propósito común: la entrega de magia ha establecido una fuerza impulsora increíble”.

Manuela no es la típica diseñadora, es tranquila, introvertida, le gusta lo natural, tiene el pelo crespo y las uñas despintadas, se pasa sus días entre leer, ver diseños y cuidar a su familia. Está casada con Santiago Molano, con quien tiene dos hijas: Monserrat, de tres años, y Paloma de seis. Santiago tiene su propio emprendimiento, una experiencia espiritual llamada ‘El Viajero’. Ella cree que la salud viene desde adentro, por eso todos los alimentos en su hogar son orgánicos, trata de que todo sea lo más natural posible, no solo desde la alimentación, sino también por los productos de belleza y medicina. Trata de reciclar lo más que puede y hace compostaje, porque está convencida de que es responsabilidad de cada uno aportar su granito de arena para tener un mundo mejor, más limpio.

La espiritualidad hace parte fundamental del día a día de su familia, medita y es vegetariana, ve a los animales como sus iguales; su amor por ellos lo vive a través de los caballos, desde pequeña le encanta montarlos, aunque siempre soñó con ser bailarina. “Siempre trato de mantener mi mente y mi cuerpo saludables. La meditación y el ejercicio son siempre imprescindibles en mi rutina. Mi cuerpo es mi templo y le doy el valor que se merece”.

Para ella la conciencia ambiental debe primar por sobre todas las cosas y quiere transmitirlo a los clientes de Maaji a través de la responsabilidad social, por eso impulsan la plantación de árboles y la limpieza de las playas y los océanos, hoy en día tiene un programa llamado “Maaji’s Earth Warriors”, en donde voluntarios viajan a las playas colombianas para limpiar las zonas costeras, educando a las comunidades que habitan en ellas. “Desde el principio, Maaji ha sido consciente de la forma en que producimos y consumimos. Contribuimos con la limpieza de una playa a la vez a una comunidad más sostenible y, por lo tanto, a un planeta más sostenible. Es maravilloso ver que ahora es una práctica común entre muchas otras marcas y empresas. Se lo debemos al mundo y se lo debemos a nuestros hijos”.

Imagen tomada de Maaji

La marca es uno de sus grandes amores, pero sin duda su familia juega un papel fundamental en su vida y son su motor. Vive en el mismo edificio con sus papás y su hermana, cada uno en un piso diferente. A ellos les dedica todo el tiempo necesario porque “le calienta el corazón”, la mantiene firme y feliz, por eso viajar con ellos es una de las cosas que prefiere.

Proyecto del énfasis en periodismo digital de la Universidad Eafit

Autoras:

Camila Ortiz

Mariana Bernal

Valentina Mora

Isabella Restrepo

María José Cuartas