LA CONSERVACIÓN ESTÁ EN LA AGENDA DE MARIA JOSÉ OSPINA

Por: Mariana Bernal

Foto tomada de Instagram @mariajomar2 

María José Ospina es la creadora de Agenda del Mar Comunicaciones, una empresa comprometida con la conservación del planeta, con más de 28 años de experiencia en el desarrollo de contenidos especializados en medio ambiente, desarrollo sostenible, deportes náuticos y turismo de naturaleza. Su pieza editorial nació en 1992 a partir de una pasión personal por el buceo, actividad que comenzó a practicar en 1990 cuando cursaba el quinto semestre de Ingeniería Industrial de la Universidad Nacional de Colombia.

Apasionada por el mundo de los impresos y preocupada por la conservación de los ecosistemas marinos, un día a ella y a un amigo se les ocurrió la de publicar una agenda dirigida a los amantes del buceo bajo la premisa de que “si uno conoce las riquezas naturales que tiene el planeta, se motivará para conservarlas”. Sin experiencia en el campo editorial, pero con mucho esfuerzo y motivación, más el dinero prestado de la jubilación del papá de su amigo, nació la primera Agenda del Mar en diciembre de 1991 se publicaron mil ejemplares.

Nació entonces una publicación que se convertiría en compañía para los 365 días del año, con información dedicada a los mares y a destinos turísticos todavía desconocidos en la época como las islas de Malpelo o Gorgona. Hacia la tercera edición, y con María José en solitario al frente de este proyecto, la Agenda del Mar ya era reconocida en Medellín como un referente de estilo de vida amigable no solo con el mar y los deportes náuticos, sino con la naturaleza en general.  Así, año tras año, se ha ido consolidando como un medio informativo especializado en estos temas.

 

¿Cómo ha sido la evolución de Agenda del Mar?

Agenda del Mar es una empresa que comencé hace más de 29 años, el buceo fue lo que me impulsó a crearla, me enamoré del mar y encontré una forma de conectar a las personas con los océanos a través de una agenda con contenidos educativos sobre el mar. Al comienzo fue muy orientada hacia en buceo, pero con los años nos dimos cuenta de que era una herramienta para todas las personas que les gustara el mar y este estilo de vida. En la Agenda nos dedicamos realmente a hacer herramientas educativas partiendo del contenido que tenemos cada año, pero con los años nos dimos cuenta del potencial educativo que teníamos, así empezamos a producir cartillas para niños y otro tipo de materiales como las biox, unas cajas educativas que sacamos hace seis años, el concurso de fotografía de la Agenda y otro tipo de cosas que conectan a las personas con los océanos pero siempre pensando en educar a través de lo que hacemos, esa es la parte clave.

Foto tomada de www.agendadelmar.com

Si el enfoque ha sido hacia la educación, ¿se centran sólo en biodiversidad o conservación?

En la Agenda siempre nos hemos preocupado por los dos temas, primero porque si uno conoce algo, finalmente lo conserva. En la medida que uno conoce sobre los manglares, los arrecifes y todos estos temas, se conecta con ellos y se preocupa por su conservación. La base es el conocimiento, después te enganchas por la pasión y la conexión que te genera ese conocimiento. Por eso el conocimiento es súper clave, y no sólo del mar, también trabajamos otros temas diferentes a lo marino, aunque por este es por el que más nos reconocen.

 

¿Por qué eligieron el mar, una realidad tan lejana a Medellín, en vez de las fuentes hídricas o algo más cercano a nuestra realidad del día a día?

Cuando comencé a bucear hace más de 30 años, la conexión fue con el océano, con ese mundo mágico que nosotros siempre pensábamos que era un mundo que había que proteger, cuidar, conservar y enseñar. En esa época no se hablaba mucho de conservación, ni de estos temas, era muy extraño que los que más nos preocupábamos sobre el tema de conservación no estábamos en el mar sino que estábamos en el interior del país, en Medellín, alrededor de las montañas, donde la conexión con el mar siempre ha sido muy fuerte. Ahí es donde arranca todo ese tema y donde pensar que las personas al conocer las cosas las conservan, ese fue el punto de arranque y de inspiración.

Foto tomada de Instagram @mariajomar2

¿El conocimiento lleva a la responsabilidad?

Claro, aparte debemos pensar que el mar comienza en casa, ahí es donde debemos hacer la conexión con el lugar donde estemos, todo nuestro planeta depende del océano, todos dependemos del mar. Desde la producción del oxígeno, captura de CO2, fuente de alimento, disfrute y clima. Hay muchos temas en los que el océano nos cubre y nos ayuda, es finalmente el gran regulador del planeta, no importa donde estemos, el clima, el agua, todo depende del océano.

 

No debe ser una realidad lejana…

Exacto, el océano es el gran productor de oxígeno en el planeta, mucho más que los bosques, lo hace desde el fitoplancton, la mayor cantidad de fotosíntesis ocurre en el océano. El fitoplancton es la base de la cadena alimenticia junto con el zooplancton, fito de origen vegetal y zoo de origen animal. Ahí es donde comienza todo el proceso, en ecosistemas tan importantes como los manglares, estos son los grandes capturadores de CO2, hay cosas demasiado interesantes e importantes que suceden en nuestros océanos que necesitamos y que dependemos de ellos.

 

¿Cuáles son las mayores problemáticas que amenazan la vida marina en Colombia?

Hay muchas, es un tema muy complicado, nosotros tenemos una frase que dice que los océanos están en peligro de extinción, y es real. Una de las grandes amenazas es la sobrepesca, es muy complicado, hemos acabado los recursos pesqueros, las grandes flotas de redes de arrastre en los 70s, 80s, y 90s le dieron muy duro y de verdad que arrasaron con el océano. Hay muchas zonas en el país donde las personas ya no pueden consumir pescado, por ejemplo, las Islas de San Bernardo, donde la comunidad podría vivir de ese recurso, pero la pesca y extracción ha sido tan desmedida que finalmente han acabado con eso, están viviendo algo muy fuerte y las consecuencias son graves. Por otro lado, el tema de plásticos y residuos es inmenso, cuando vamos a playas desiertas y se ven los residuos flotando en el mar, en los hileros, que son lugares a mar abierto donde por las corrientes se empiezan a acumular residuos que antes eran vegetales, se ve una cantidad de basura impresionante.  La deforestación, el cambio de uso de tierras en ganadería, los cultivos extractivos, hacen que arrastremos las montañas hacia el mar, llenando los ríos de sedimento y llegando a los océanos generando problemas muy grandes.

 

¿Qué crees que se está haciendo para proteger los ecosistemas desde las empresas privadas y los gobiernos en el mundo y en Colombia?

Las áreas marinas protegidas son claves porque al tener estos resguardos dentro de los océanos, que tienen cierta conservación, ciertas reglas, todos los parques nacionales y distritos regionales de manejo integrado, realmente son una mirada hacia la conservación, es súper importante. Las áreas marinas son una apuesta clave, requieren muchos recursos para su administración, en Colombia tenemos la tercera área marina más grande en la zona de Malpelo, es un área muy difícil de controlar, ya que es muy grande en mar abierto.

El control de pesca es muy importante, la conservación de los manglares, los arrecifes de coral y de estas zonas, pero muchas veces nos quedamos cortos, el tema es bien complejo y difícil de manejar. No podemos esperar solamente al Estado o a las grandes empresas, nosotros desde la casa podemos hacer mucho. Hay empresas muy comprometidas que hacen un trabajo juicioso, les apuestan a todos estos temas que son claves y como en todo hay otras que le dan la espalda a todo el tema ambiental. Por eso es importante apoyar a estas empresas y sumársele a estas marcas y entidades, porque de verdad están apoyando y ayudando a cuidar la casa de todos, el planeta.

Este es un tema crítico porque muchas veces las empresas lo hacen por moda, porque les va a generar mejor reputación, pero si realmente estas acciones no tienen un fondo y una buena planeación, termina convirtiéndose en un problema. Las empresas lo deben hacer por convicción, no porque les vayan a generar más ingresos, la convicción hacia un tema de sostenibilidad que es a lo que debemos apuntarle todos.

 

¿Cómo crees que lo que estamos viviendo actualmente puede afectar la toma de decisiones para el futuro? ¿Sientes que es un llamado de atención del planeta?

Total, todo lo que estamos viviendo parte de un tema de tráfico de fauna, todo este tipo de virus como la gripa aviaria, y todo esto viene de esta problemática. Es un llamado a hacer cambios, a repensar lo que estamos haciendo. Este tiempo para analizar lo que estamos haciendo es muy importante, veníamos con un ritmo frenético en el que no alcanzábamos a parar a pensar en lo que estaba pasando. Sería muy bueno si después de esto pensáramos más en las acciones que hacemos, desde el ciudadano del común hasta las grandes empresas y los gobiernos, debemos ser muy inteligentes a la hora de decidir a quién apoyamos, a la hora de elegir un gobernante, a la hora de comprar un producto, de apoyar una marca. La coherencia debe volverse la norma, apoyando a quienes estén haciendo las cosas bien hechas.

 

¿Cuál crees que deba ser el cambio que se debe hacer en las comunidades costeras? ¿A qué problemáticas se enfrentan en cuánto a educación e infraestructura?

Hay dos temas importantes, el 80% de los residuos que llegan al océano vienen de la tierra, desde el interior, lo que llega directamente de las comunidades costeras no es tanto. Las comunidades costeras tienen grandes problemáticas, no sólo es un tema de educación sino de infraestructura, si tu llegas a un lugar donde no hay relleno sanitario, servicio de aseo, no les recogen los residuos, la comunidad no tiene salida. Hay que entender cuál es el contexto de esas zonas, para poder mirar qué se puede hacer con ellas, a veces es muy fácil decir, pero después se da cuenta que no les recogen los residuos. Por ejemplo, en Berrugas, en el Golfo de Morrosquillo, el camión de aseo de San Onofre, el municipio del cual Berrugas es un corregimiento, comenzó a recogerles la basura hace 6 meses, el año pasado. Ante esas situaciones, la gente se enseña a dejar la basura por ahí o a quemarla. 

El tema de comunidades es complejo, por eso hay que conocer el contexto para ayudarles. Por ahora el tema del reciclaje es esencial, enseñarles a separar los residuos, cuestionando porqué no lo están haciendo. Además de esto, para ellos los residuos son normales, es su realidad, por eso hay que buscar oportunidades, ir más allá, enseñarles que conservar paga y ellos serán los más beneficiados. Si ellos cuidan los corales, mantienen sus playas limpias, se verán beneficiados en corto, mediano y largo plazo. Es un trabajo importante conectarse con los líderes comunitarios que son más sensibles para poderlos apoyar. La educación es la clave, pero no es fácil, es un tema de repetir, repetir y repetir, no es sólo ir una vez, es llevar un proceso de acompañamiento con las comunidades, ganarse su confianza.

Las empresas que realmente quieren hacer algo deben llevar procesos a largo plazo, no es ir una vez y ya, hacia al siguiente sitio, y no, esto requiere un proceso y los resultados no son tan inmediatos como se quisieran.

Foto tomada de Instagram @mariajomar2

Proyecto del énfasis en periodismo digital de la Universidad Eafit

Autoras:

Camila Ortiz

Mariana Bernal

Valentina Mora

Isabella Restrepo

María José Cuartas