AMALIA EN BUSCA DEL EQUILIBRIO PERFECTO

Por: Mariana Bernal, María José Cuartas e Isabella Restrepo

Imagen tomada de Maaji

En 2002, Amalia Sierra y su hermana Manuela crearon Maaji, una empresa de confección de vestidos de baño y ropa deportiva que con los años se consolidaría en un proyecto con presencia en más de cuatrocientas tiendas del mundo. No es extraño que se encontraran el éxito, pues son hijas de Ricardo Sierra, dueño fundador de Distrihogar, hoy una de las empresas más importantes de la industria textil del hogar en Colombia. Todo comenzó con la influencia paterna.

“Siempre me imaginé como una emprendedora, nunca imaginé que crecer sería otra cosa. Mi padre ha sido un gran ejemplo para nosotras, lo hemos visto trabajar apasionadamente y sin parar. Fundó una empresa de ropa de cama hace 40 años y hasta el día de hoy, lo veo despertarse e ir a trabajar con una sonrisa en el rostro”.

Amalia estudió negocios internacionales, de las dos socias es la más analítica y matemática, es extrovertida, controladora y carismática. Es de personalidad templada y aterrizada, según ella su debilidad es ser acelerada, pero gracias a Maaji ha podido aprender a dar un paso atrás, pensar y analizar antes de tomar decisiones. Siempre viste con la línea deportiva de su marca, Maaji Active. Define su marca como magia. No se distrae analizando lo que la competencia está haciendo, aunque tiene claro que Maaji se diferencia de las otras marcas de la industria.

Su éxito tiene tres razones: “Primero, tener el socio comercial perfecto: Manu, mi hermana, alma gemela y complemento perfecto. Segundo, establecer objetivos claros; los objetivos pueden evolucionar, pero tener objetivos que alcanzar te da concentración y combustible. Tercero, aprender de la experiencia, porque los errores son un activo muy valioso si se los aprovecha”.

Imagen tomada de Maaji

Amalia es exigente, dentro de sus propósitos en la compañía está mantener la esencia de la marca a medida que se expande, actualmente se desempeña como la directora de mercadeo de Maaji, desde donde trabaja con el área comercial. Siempre quiere verle el retorno de la inversión a todo. Se mantiene inspirada, a diario dedica un espacio de su tiempo para buscar en Pinterest referentes para mantenerse actualizada de las tendencias de moda, y así tener ideas que le sirvan de inspiración para los empaques, desfiles y experiencias de marca.

Está casada y tiene tres hijos, todos los días hace un checklist para cumplir con los pendientes que tiene, tanto de la vida personal como laboral, aunque según su esposo siempre se le olvida todo lo de la casa, pero nunca lo de Maaji. La compañía es un pilar fundamental en su vida. Para ella ha sido clave encontrar un equilibrio entre la familia y el trabajo. “Es curioso cómo creía en el equilibrio entre el trabajo y la vida… hoy mi trabajo es parte de mi vida y es imposible ponerlo al otro lado de la balanza. Pienso en mi familia con cada acción que hago y espero dar un buen ejemplo a mis hijos”.

Amalia quiere calcularlo todo: los gramos de su comida, el tiempo de ejercicio, la vida con su esposo y sus hijos; pero sobre todo eso siempre está el trabajo, sorprender a las sirenas reales, que es como llama a sus clientes. “Me encantan los dulces, así que trato de comer de forma saludable y cada dos días me deleito con mi chocolate favorito. También me encanta dormir, así que trato de mantenerme activa tanto como puedo. El boxeo y el ciclismo son mis deportes favoritos. Y finalmente, para mantener mi mente equilibrada hago meditación”.

Imagen tomada de Maaji

Cuando Amalia habla de equilibrio no puede dejar a un lado el equilibrio natural, si bien su hermana Manuela es la más ambientalista de las dos, comparten una pasión mutua: el océano.  Lo tienen tan arraigado que su empresa tiene un proyecto dedicado solo a este propósito: Earth Warriors, que busca pasar de la conversación a la acción enviando grupos de limpieza a distintas playas colombianas. “Debido a que este planeta ha sido un gran hogar para nosotros, de alguna manera tenemos que retribuir. Siento que es nuestra responsabilidad hacer lo que podamos por el medio ambiente. Se lo debemos a nuestros hijos y a las futuras generaciones”.

Es una gran soñadora, para ella ni las estrellas son un límite para alcanzar lo que quiere y lo confirma cuando le pide a su equipo que le bajen el cielo y las estrellas, y ellos lo hacen.

“Manu y yo somos un equipo real y siempre buscamos rodearnos de la gente correcta, que comparta nuestros valores e ideales. Siempre tuvimos muy claro a donde queríamos llegar, ser una marca internacional y rechazamos una gran oportunidad solo para alcanzar lo que realmente queríamos, creo que soy una persona que le exige mucho a los demás pero de eso salen grandes cosas”.

Fuera del trabajo, se concentra en el rol de mamá, ser activa y estar presente para sus hijos, porque en su casa quiere quitarse esa mascara de control y de perfección para simplemente disfrutar y vivir esos momentos que son únicos en familia.

Con el pasar de los años, Maaji dejó de ser un trabajo y se convirtió en una pasión donde lo más importante es la esencia y el cambio que quieren lograr. En su mente no existe el fracaso, siempre ha llegado hasta donde ha querido, aunque muchas veces eso significará hacer sacrificios. Pero todo tiene su recompensa y su optimismo hizo que llegaran a negociaciones con L´Catterton Asia, el brazo financiero de LVMH.

“Siempre tuvimos muy claro que no solo nuestros productos sino nuestra filosofía de marca tendría un lugar en el mercado internacional y por eso empezamos a participar de ferias y a conseguir distribuidores alrededor del mundo”.

Imagen tomada de Maaji

En una de las ferias más importantes, el Swim Show de 2016, el presidente de L´Catterton concentró toda su atención en el estand de Maaji. “Después de esa feria tuvimos varios acercamientos con Ravi Thakran, su presidente, él estaba interesado en comprar la marca. Durante 10 meses estuvimos en un proceso emocionante, pero a la vez decisivo tanto para Manu como para mí.  Al final terminamos haciendo un gran negocio, ya que seguimos siendo socias”. Para las hermanas, lo más importante era que se respetara la esencia de la marca y su filosofía pues en ello se veía reflejado el ADN de lo que es Maaji. Entonces lograron seguir siendo las creadoras y llevar la marca a recorrer el mundo.

“Todas las grandes marcas siempre buscan a partir de lo que crean que les generará ingresos; y eso fue lo que LVMH vió en Maaji, pero más que fijarse solo en las ganancias y el mercado que podíamos atraer, lo que marcó la diferencia fue nuestra identidad y storytelling.

Amalia es muy activa cuando se trata de crear y consolidar ideas, es como una máquina de coser, cuando se prende: no para de crear. Lo que más la enorgullece es poder enaltecer su país, pues todos los productos y piezas llevan una marquilla que dice “Made in Colombia with love”.

En 10 años ella quisiera seguir creando y expandiendo Maaji, pero en el caso de que no sea ese el plan que tiene la vida para ella, lo único que quisiera es seguir emprendiendo. “Quisiera emprender más, porque así empecé y es lo que me gusta, pero también quisiera devolver un poco de todo lo que me ha dado la vida con una fundación que ayude a la niñez”.

El propósito más importante que tiene Amalia es encontrar el balance perfecto entre ser mamá, miembro de familia, esposa y emprendedora. “Creo cien por ciento en el potencial de las mujeres como emprendedoras, como empresarias y como creadoras de grandes ideas pero realmente el desafío que tenemos todas está en lo maternal”. Cree firmemente en que puede ser una mujer realmente exitosa y alcanzar lo que quiera de la mano de su hermana y Maaji. Para ella nada es inalcanzable si se tienen la una a la otra y a todos sus colaboradores.

Imagen tomada de Maaji

Proyecto del énfasis en periodismo digital de la Universidad Eafit

Autoras:

Camila Ortiz

Mariana Bernal

Valentina Mora

Isabella Restrepo

María José Cuartas