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El cannabis medicinal sirve para la epilepsia

Hasta hace siete años, Inés Cano dejó de ver a su hija convulsionar. “A los dos meses Luna Valentina empezó a convulsionar y no paró de hacerlo, todos los días y todas las noches, hasta los 11 años”. Como toda madre, sufría cada vez que tenía que ver a su pequeña experimentar los ataques epilépticos producto de la epilepsia refractaria de difícil control con la que fue diagnosticada Luna desde que nació. Inés intentó ayudar a su pequeña con todos los medicamentos y tratamientos conocidos en el país, incluso le trajeron alguno de Europa, pero ninguno funcionó. Nunca se imaginó que el cannabis podía servir para la epilepsia, una enfermedad que cada vez empeoraba más la salud de su hija.

Generalmente, los médicos tienen que inducir en coma a pacientes con este tipo de enfermedades para que no se les genere un daño neurológico mayor. En el último coma inducido de Luna, los doctores tuvieron que despertarla y enviarla a la casa, ya que su salud estaba muy deteriorada. Inés nunca se rindió y siguió buscando una forma de mejorar la condición de su chiquita: “Una amiga me dijo que le diéramos marihuana medicinal. Hace siete años empezamos con este tratamiento. Al noveno día dejó de convulsionar”. Desde ese momento Inés fue testigo de que el cannabis medicinal sirve para la epilepsia.

El ángel de Inés fue la “doctora del cannabis”, como es conocida Paola Pineda, quien es de las pocas doctoras que receta marihuana medicinal en el país. Paola le recetó a Luna un frasco de 30 mililitros de aceite de CBD, un potente componente medicinal del cannabis. “Pero en el caso de la epilepsia hay una particularidad y es que el CBD solo no sirve, hay que consumirlo con THC”, el componente con efectos psicoactivos de la planta. “Empezamos y cuando logramos estabilizarla, nos dimos cuenta de que tomaba una dosis alta de THC. Se le estandarizó una fórmula y ya lleva siete años consumiendo cannabis”, cuenta Inés.

En ese momento no había ningún tipo de legislación al respecto, por lo que era ilegal, pero eso no le importó a Inés. Este aspecto ha sido un verdadero desafío, a pesar de que en el 2017 el Gobierno Nacional reglamentó su uso. “Hay una ley que no se cumple, el cannabis no tiene registro sanitario en este país, sigue siendo ilegal. Ya hay legislación, pero no hay medicamento en la EPS, o sea que sigo igual. Llevo siete años igual”, expresa la mamá de Luna.

Los menores de edad que usan el cannabis medicinal tienen una particularidad, dice Ines: “Los niños que toman THC tienen que conseguirla, en su mayoría, de productores que tengan licencia la cual se la aprueban solo a un 2% de los que la solicitan. Entonces, los pacientes que necesiten THC deben conseguirlo de forma ilegal”. Con el fin de poder mejorar la calidad de vida de su hija, Inés creó su propio cultivo, pues no confía en cualquiera al obtener la medicina de Luna. “Para no comprarle a la niña en una plaza, decidí cultivar”, aclara.

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