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Pequeños pasos del camino para emprender

Este año, el sector de comercio del país se vio brutalmente afectado por las medidas de distanciamiento tomadas a causa de la pandemia mundial, con un impacto negativo en la economía; sin embargo, gracias a la pandemia, el comercio electrónico tuvo un aceleramiento exponencial entre los meses de abril y julio. Sectores como el de alimentos presentó un crecimiento del 600% en la participación del mercado digital en Colombia, a diferencia del sector del turismo, que pasó a representar menos del 1% de las ventas, según la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico

Se estima que para este último periodo de 2020 habrá una reducción de las compras electrónicas, gracias a la reactivación económica tradicional y que el cierre de año tendrá una expectativa de crecimiento en ventas del 20% con respecto al año 2019.

 

Alejandro Rodríguez es un abogado con experiencia en el acompañamiento y asesoramiento legal a empresas. En agosto de este año hizo el lanzamiento de Faro, un espacio en la web en el que acompaña a sus clientes en sus reclamaciones jurídicas a aerolíneas, bancos y a comercios electrónicos, protegiendo sus derechos como consumidores.

 

 

Para esos lectores que tomaron la decisión de sacar adelante un emprendimiento durante estos meses de pandemia, o para aquellos que piensan hacerlo próximamente, esta conversación con Alejandro les dará pistas de qué deben tener en cuenta para respetar los derechos al consumidor y, a la vez, los propios como emprendedor.

El primer paso es diferenciar los roles de la Cámara de Comercio y la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC): la primera se encarga de velar por la prosperidad general del empresariado del país, “es una entidad de registro, que lleva a cabo los temas administrativos, del comportamiento de las empresas y su comunicación y transparencia con el Estado y los demás empresarios”, aclara Alejandro. Por otro lado, la SIC es la autoridad en derechos del consumidor en el mercado de bienes y servicios, entendiendo como “consumidor” a aquella persona que adquiere un producto o servicio para satisfacer una necesidad propia.

El segundo paso es saber cuáles son los estatutos del consumidor y qué derechos tengo, como emprendedor o proveedor de un producto o servicio. Es importante educarse en este aspecto, porque son reglas que tanto grandes y pequeñas empresas deben cumplir, independientemente si sus emprendimientos están de manera online o física.

El tercer paso es el registro de marca para poder reafirmar su propiedad. “De cara al consumidor es importante, te doy un ejemplo: si tú tienes una marca registrada, eres dueña de McDonalds, y resulta que alguien que no eres tú abre otro McDonalds en Leticia, el consumidor se va a confundir, porque va a pensar que el restaurante es el tuyo y que va a tener la misma calidad, lo visita y resulta que no la tiene… la persona que va a sufrir un golpe reputacional eres tú, porque registraste la marca primero y la otra persona se está aprovechando de tu reconocimiento. Si bien al consumidor le afecta, el que resulta más afectado eres tú, y por eso eres quien va a tomar acciones legales contra la persona que se está aprovechando de tu marca y está copiando propiedad intelectual o industrial”, afirma Alejandro.

El cuarto paso es establecer las garantías y reglas del emprendimiento en la página web o perfil de Instagram o Facebook. “Por ejemplo, si yo soy una tienda de bolsos y no digo cuánto tiempo de garantía tienen mis bolsos, la ley presume que es de un año”, por lo que, si el consumidor reclama la garantía a los cuatro meses, el proveedor debe responder por ella, “pero si por el contrario, yo tengo mis reglas claras, el consumidor no va a poder aprovecharse en decir que la garantía es de un año”, aclara Rodríguez.

En este punto es clave que los emprendedores lleven una buena relación con sus clientes, para ello deben establecer los canales de comunicación y de contacto para que, en caso de alguna inquietud, puedan contactar fácilmente con el proveedor, ya que “se ha dado mucho en redes, que las personas le escriben al proveedor y este no contesta y evita al consumidor que reclama”, el proveedor debe siempre escuchar a su cliente y tener claros los procedimientos que la ley exige cuando se establece esta relación de venta para así curarse en salud de cualquier suceso que pueda poner en riesgo los derechos del consumidor y, por tanto, su transparencia y credibilidad como negocio.

Gracias a todas las personas que participaron en el proyecto, a los profesores del énfasis de periodismo digital, junto con los monitores de la materia. A cada uno de los micro empresarios quienes nos dieron su testimonio valioso en épocas de crisis económica y así mismo por brindarnos  contenido enriquecido para nuestro campo audiovisual. A los expertos de guías emprendedoras quienes nos entregaron información y consejos útiles a la hora de crear un negocio digital en la plataforma Instagram. Y a todo el equipo de trabajo en desempeñar su función en cada área asignada. A pesar de las circunstancias vívidas en el 2020 es importante resaltar que siempre hay una manera de innovarse para solucionar las adversidades.