Liderazgo femenino: relatos de las luchas que escriben el mañana

Liderazgo femenino: relatos de las luchas que escriben el mañana

Paola Quintero Pérez

Cada semestre, cuando los estudiantes de Comunicación Social de EAFIT están a punto de graduarse, deben realizar un proyecto final que ofrezca una solución para usuarios reales. Así fue como 10 estudiantes del énfasis en Periodismo Digital se plantearon un reto: “¡Hablaremos de mujeres, democracia, participación y representatividad!”, decidieron.

Con esa idea en el centro de su proyecto llegaron las preguntas, las premisas, la investigación y los primeros hallazgos:

¿Por qué las mujeres tienen tan poca visibilidad en espacios de liderazgo y representatividad en Colombia si representan, según el Censo del DANE en 2021, el 51,2 % de la población? La respuesta fue lo que impulsó a Camila Valencia, Camila Vásquez, Daniela Rubio, Daniela Trujillo, Jhuliana Lopera, Juliana Ángel, Layla Yurgaky y María Camila Guerrero, a emprender el reto de desarrollar el proyecto de periodismo transmedia Soy Una Líder.

Lo primero que hicieron fue investigar y, luego, salieron a la calle en busca de mujeres dispuestas a contar su historia: mujeres, que a partir de sus luchas y méritos han aportado al cambio en escenarios como la educación, la política y el entorno social de Colombia.

 

“Ya tenemos las historias, ¿cómo las contamos?”

Al reto de encontrar en los relatos de las mujeres, las protagonistas perfectas para ejemplificar los conceptos de liderazgo y empoderamiento se sumaron dos más: decidir qué formatos podrían representar mejor cada rostro, cada lucha y cada victoria; y cómo podrían hacer para que los usuarios sintieran cada una de estas historias como si fuera propia.

 En esa búsqueda decidieron experimentar con varios formatos, y en esa hibridación entre texto, audio e imagen, encontraron una forma interactiva e inmersiva de contar la historia de seis mujeres inspiradoras. Así nació el primer producto, el cual lleva el mismo nombre del proyecto: “Soy una líder”.

“Desde que estuvimos en la etapa de planeación de este producto interactivo e inmersivo, mis compañeras y yo sabíamos que era ambicioso y complicado. Teníamos mucha carga en cuanto a los proyectos de la Universidad, sin embargo, no me arrepiento de haber tomado este camino porque creamos algo muy bonito y que tuvo incidencia en la audiencia” explica, Carolina Mejía, estudiante del énfasis en Periodismo Digital.

Luego de tener este producto listo, lo sacaron de las aulas de clase y lo llevaron a la exposición de arte Urna voz, ubicada en el Centro de Arte de la biblioteca de la Universidad EAFIT, y validaron la pertinencia del formato y la potencia de los relatos y la coherencia de la navegación con profesores y estudiantes; pero, también, invitaron a las protagonistas a navegar sus propias historias.

“Lo más bonito de esta actividad fue cuando cada una de las protagonistas hacían uso de la plataforma, porque al leer sus historias algunas hacían caras de asombro, de tristeza, pero, también, de alegría. Al terminar, nos abrazaban agradecidas por haberlas incluido”, dice Carolina.

¡Soy libre!

Al producto interactivo se le sumó un seriado documental que cuenta, a partir de las historias de tres mujeres, el pasado, el presente y el futuro del liderazgo en la cultura colombiana. Este producto, además de destacar los relatos de sus protagonistas plantea una reflexión sobre el concepto de la libertad femenina en escenarios de representatividad.

“Soy libre, surgió de aquella libertad femenina que en muchas ocasiones se ha visto restringida y limitada por la cultura patriarcal, esa que por años ha impedido que las mujeres se destaquen en diferentes espacios y que sean autónomas e independientes”, expresa Camila Valencia, estudiante del énfasis en Periodismo Digital.

Doña Judis, es una mujer que a los 80 años decidió ser actriz, en el seriado representa el pasado y habla de sus miedos, su contexto y su lucha por conseguir autonomía; Elizabeth Suescún, profesora de  Ingeniería de la Universidad EAFIT, representa el presente desde el empoderamiento femenino y muestra el camino que recorren las mujeres para abrirse a un mundo de más posibilidades; y Diana Taborda, representa el futuro, mientras rompe el paradigma de las mujeres siendo destinadas a la maternidad para sentirse completas.

“Pasó algo muy lindo: las tres mujeres se desenvuelven en espacios muy diferentes, sin embargo, todas nos hablaron desde su experiencia del empoderamiento femenino, todas las entrevistas claramente se dieron con diferentes matices y alrededor de temas diferentes, pero, finalmente, siempre se lograba llegar al tema de la importancia de la mujer en espacios de liderazgo y representatividad.”, concluye Camila.

Pero este producto, que invita a recorrer el futuro, el presente y el pasado, no es el único que permite volver en el tiempo. Soy histórica es un especial de tres perfiles periodísticos que se cuentan en primera persona las luchas de tres mujeres de la historia antioqueña que han marcado hitos:

María Cano, para muchos la primera mujer que en la Colombia del siglo XX se atrevió a igualarse con los hombres y hablar de política; María Betsabé Espinal, líder de las señoritas de la Fábrica de Tejidos de Bello y gestora de la primera huelga de mujeres en Colombia; y Sofía Medina de López Villa, la primera y única alcaldesa de Medellín.

Datos que invitan a la reflexión

Los datos también hicieron parte fundamental de este proyecto: además de tener como base los hallazgos en temas de género del proyecto Tenemos que Hablar Colombia, implicó una búsqueda exhaustiva para descubrir más allá de los factores que incidían en la situación del liderazgo femenino.

“Se quiso visualizar las razones por las que estábamos haciendo el proyecto por medio de datos. Mostrar las cifras de retos como el machismo y el feminismo, los cuales son situaciones que intervienen la vida de las mujeres y las limitan o impulsan”, explica Jhuliana Arango, también estudiante del énfasis en Periodismo Digital.

Desde la indagación se cubrieron temas como violencia contra la mujer, acoso sexual, feminicidio, empleo digno, barreras de la participación política y machismo, siendo este último el más impactante para las estudiantes en cuanto a cifras.

Así, el resultado no solo se materializó en infográficos, sino, también en informes periodísticos que combinaban datos con relatos de mujeres.

Así, entonces, Soy una líder es un proyecto que alza la voz por el reconocimiento de la mujer en la sociedad colombiana, y que se aventuró a salir del escenario académico para compartir este ejercicio periodístico con otras mujeres.

Por eso, con el fin de socializar algunos hallazgos del proyecto, las estudiantes realizaron charlas, talleres y activaciones que les permitió llegar a 1.052 usuarios, a través de los relatos de las luchas que se escribieron ayer, se escriben hoy y se escribirán mañana.

 

Aportes a disminuir la brecha de género

La docente Maria Cecilia Hernández, investigadora y experta en temas de feminismo, quien, además, ayudó a la formación del proyecto en temas digitales, cuenta que para disminuir esta brecha se debe educar desde varios frentes. Empezando desde la educación formal hasta llegar a otros ámbitos cotidianos de conversación sana sobre el tema.

Además, explica que con la ayuda de las redes sociales, conversatorios y proyectos multimedia como “Soy Una Líder”, se ha posibilitado una enorme oportunidad para expresar la incomodidad que por siglos las mujeres han sentido.

 

“Desde el feminismo se ha intentado dar explicación a las causas por las que se produce el pensamiento que las mujeres somos inferiores a los hombres o qué los hombres son superiores. Y con los años hemos descubierto que no somos las únicas, si no que todas estamos sintiendo lo mismo y eso se convierte por supuesto en un fenómeno mundial, del cual sensibilizar y educar”, explica Maria Cecilia.

La historia y paradigmas entre hombres y mujeres puede ser cambiado, es importante que desde la educación, más docentes e instituciones inciten a los estudiantes a indagar sobre estas incidencias sociales, ya que el futuro de esta sociedad reside en las manos de nuestros jóvenes.

 

 

Los discursos y las cifras que no desaniman a las que alzan la voz

Los discursos y las cifras que no desaniman a las que alzan la voz

Foto cortesía: Diana María Fuentes.

Los discursos y las cifras que no desaniman a las que alzan la voz

Daniela Trujillo

Pese a los discursos que han logrado mantenerse en el tiempo, y a las cifras de baja representatividad en escenarios para la acción y la toma de decisiones, Tatiana Henao y Diana Fuentes encontraron la forma de resistir, movilizarse, reconocerse y representarse como mujeres, como lideres.

Jean Jacques Rousseau, uno de los filósofos y escritores más destacados de la Ilustración, señalaba que “la mujer debe ser pasiva y débil, pues está hecha para complacer los deseos, caprichos y pedidos del hombre”.  Esta frase, sin duda machista y misógina, representa no solo el pensamiento de uno de los teóricos más importantes de la época, sino, además, de la sociedad de este entonces.

También, Aristóteles, filósofo de la Antigua Grecia, considerado por muchos como el Filósofo de filósofos, se refería a las mujeres como “meras vasijas vacías del recipiente del semen creador”.

Así como Aristóteles y Rousseau, son varios los pensadores y académicos que han deslegitimado a la mujer y la han limitado a tener un accionar en el ámbito de lo privado, al servicio de la familia y las necesidades del hogar.

 

Sin embargo, así como este discurso ha logrado mantenerse y prevalecer en el tiempo, otros se han planteado como una forma de resistencia, de movilización y de reconocimiento frente a temas como el sexismo, el machismo y el patriarcado.

Justamente, en el parque Juanes de la Paz, ubicado en el barrio Castilla de Medellín, un grupo de mujeres se reúnen al son de tambores, aullidos y reflexiones, con cada puesta de la luna llena, para recargar energías y reivindicar sus luchas… las llaman el Círculo de Mujeres Luna Llena.

Espacios de juntanza femenina

Tatiana Henao Fuentes es de Bogotá, pero hace cuatro años está radicada en Medellín. Es psicóloga y terapeuta gestáltica y ha hecho de los círculos parte de su vida y de su identidad: participa del Luna Llena de Castilla y del de la Universidad de Antioquia, donde con flores, cánticos, tambores, sahumerio y un banquete de alimentos, mujeres de distintas edades, profesiones y pensamientos se congregan y comparten experiencias, se entregan a la luna y debaten temas como las etapas de la menstruación y las medicinas a través de las plantas y la ancestralidad.

círculo de mujeres
Círculo de Mujeres Luna Llena (Castilla) 2018. Foto por Carolina Mejía Mejía.

Para Tatiana los encuentros entre mujeres son importantes porque hay mayor complicidad en este tipo de espacios exclusivos, lo que permite mayor libertad a la hora de expresarse.

Aunque muchos podrían considerar un sesgo al ser los círculos espacios de encuentro entre mujeres feministas, Tatiana, al menos, no se considera feminista y expresa con seguridad que, “el feminismo se ha ido enfocando en un lado erróneo, dado que está trabajando desde la separación, la división de géneros y la violencia”.

“He asistido a eventos donde se excluyen a los hombres y, además, se habla del tema de victimizarse. Yo no estoy de acuerdo con eso”, expresa Tatiana.

Ella cree firmemente que es importante la juntanza entre mujeres, pero sin fanatismo. “Las mujeres ganan poder y estatus con hechos, haciendo cosas por la comunidad, demostrando que somos inteligentes, al igual que los hombres”, dice.

Su proceso inició hace algunos años, precisamente, cuando conoció el Círculo de Mujeres Luna Llena de Castilla, y empezó a asistir a eventos, marchas y capacitaciones. Sin embargo, cuenta que se retiró por un tiempo puesto que no estaba de acuerdo con las reflexiones que sus compañeras tenían acerca del feminismo.

Sin embargo, no abandona su interés por los círculos y lo que representan. Por eso, además de los ya mencionados, participa del círculo de arte terapia.

“Ahí el feminismo funciona muy bien, pero el feminismo desde el arte. A ellas sí se les ha permitido el empoderamiento, son conscientes y están haciendo un cambio”, expresa Tatiana.
Las luchas de las mujeres que quieren ser escuchadas

Ese cambio del que tanto habla Tatiana hace parte del discurso actual que muchos colectivos y grupos de mujeres han adoptado en Colombia, esto en una intención de elegir cómo quieren ser representadas, cómo quieren ser escuchadas y cómo quieren ser recordadas. Sin embargo, aunque han sido muchas las luchas por alcanzar la igualdad de géneros, las mujeres aún se enfrentan a tratos desiguales en esferas como la social, la política, la educativa y la económica.

En una ciudad como Medellín, por ejemplo, donde las mujeres representan cerca del 53 % de la población, la mayor participación en escenarios institucionales relevantes para la toma de decisiones, como el Concejo, sigue siendo para los hombres.

Según los datos de la Registraduría Nacional del estado civil de Colombia Para 2018, 18.725.205 mujeres, correspondientes al 52% del total de personas están habilitadas para ejercer el derecho al sufragio y de acuerdo con las estadísticas y datos preliminares del preconteo de las elecciones para Congreso 2018-2022, 25 mujeres lograron un escaño del total de 108 curules posibles en el Senado, equivalente al 23,4%; mientras que, en Cámara de Representantes, de 172posibles curules, sólo 31 mujeres lograron una curul, agregando apenas el18,1% del total de curules. La variación en la participación efectiva de la mujer en estas corporaciones fue mínima, comparada con el
periodo 2015-2018 y teniendo en cuenta que en dicho periodo la participación femenina fue de 22,5% en Senado y 19,9% en Cámara, siendo estos porcentajes muy bajos en la participación nacional.

Sin embargo, la inferior representatividad en la esfera política parece no desanimar a quienes desde otros ámbitos trabajan incansablemente por la defensa de los derechos, la cultural, la tierra y la identidad.

Diana María Fuentes Jaramillo es una pastusa que hace 20 años se dejó seducir por la cultura paisa y, desde entonces, vive en el departamento de Antioquia. Es mujer, madre, directora artística, actriz, payasa, cantante y creadora de una empresa artística que fusiona la música y el teatro para desarrollar productos y servicios con enfoque de género que aporten a la equidad y al buen vivir. Allí, cuenta, su misión es desde el arte es social y poderosa: lleva mensajes de transformación de imaginarios de género, eliminación de violencias, equidad y empoderamiento femenino.

“Dirijo la empresa a nivel creativo y de gestión de mercadeo. Me encargo de gestar las ideas creativas, de crear propuestas artísticas y de dirigir los espectáculos junto a un grupo de personas que aportan sus ideas y que, de forma conjunta, trabajamos para fortalecer las obras. También me encargo de generar lazos con los clientes, las ventas y crear necesidades en ellos”. Afirma con voz de orgullo.

Diana resalta su capacidad creativa de poner en escena temas relacionados con género, empatía y trabaja ameno. Esta mujer a la que le gusta crear en la confianza y en la comodidad de un ambiente familiar y tranquilo, combina su vida profesional con su papel de mamá, aprendiendo cada día de ello.

A ese discurso de Rousseau y Aristóteles, que aún se escuchan en medio de conversaciones cotidianas, y a esas bajas cifras de representatividasd femenina, en diferentes esferas, mujeres como Tatiana y Diana le han puesto contraste: han decidido alzar la voz y pasar a la acción, es el momento de ellas, de las mujeres, de todas… es ahora.