En otro mundo

En otro mundo

Valeria Marín Ricardo

Donde la imaginación no falta y la astucia sobra.

No Game No Life (ノーゲーム・ノーライフ, su nombre original) es un anime de origen japones. Su primer capitulo debutó el 25 de abril de 2012. La serie está basada en los 10 volúmenes (libros) que el autor e ilustrador Yū Kamiya escribió. El anime retrata un mundo surreal, basado en un sistema de canjeo de bienes por medio de apuestas en juegos, que elige la persona a la que se reta al duelo. Los protagonistas Sora y Shiro son gamers en su mundo, pero se sienten extraños en su realidad y por ello, los hermanos, son enviados al mundo de los juegos por el dios de este lugar. Kamiya logra sumergir al espectador en este universo complejo, donde los juegos rigen la economía, la palabra es el contrato más importante y solo tienen 11 leyes que nunca deben infringir, todas estas reglas aluden a la astucia y a la inteligencia.

En el anime hay dos personajes principales que se conocen desde el principio: Sora y Shiro, un par de hermanos que viven en Tokio, Japón. Sora, el hermano mayor, es un personaje que a lo largo de la trama va revelando sus habilidades y ambiciones. Es un hermano sobreprotector que, a medida de que avanza la serie, revela por qué protege tanto a su hermana, que de hecho es hermana adoptiva. Shiro, la hermana menor, es una niña pequeña que suele hablar poco, pero, a pesar de su poca edad, es una persona metódica y calculadora, habilidades que se notarán en sus estrategias de juego. El modus operandi de ambos personajes es totalmente opuesto. Sora es un personaje desorganizado y que suele improvisar, esa es su forma de jugar. A pesar de que no calcula sus estrategias desde el principio del juego no le representa ningún impedimento, ya que, gracias a su creatividad, logra improvisar planes, que al principio pueden parecer absurdos, bastante funcionales y que siempre lo conducen a la victoria. En cambio, su hermana Shiro, al ser un personaje retraído desarrollo, de forma muy aguda, la cualidad de ser precavida, por lo que su método de juego se encuentra fijado y pensado desde el primer movimiento. Aunque entre ambos haya muchas diferencias en su forma de ser y de jugar, eso los hace el dúo perfecto, por lo que siempre juegan y compiten juntos.

Foto tomada de JustWatch

Esta oposición, en las personalidades de los personajes principales, me parece muy acertada porque representa los dos estereotipos que se suelen relacionar a las personas que son gamers, lo que le da un foco realista al anime, aun cuando se encuentran en un mundo irreal de fantasía. Cabe resaltar que ambos personajes tienen una evolución circular, donde es notorio el punto de partida de los personajes, su evolución en la personalidad y su forma de actuar en el desarrollo, sin olvidar que nunca pierden el rumbo de su objetivo principal: gobernar aquel mundo fantástico de juegos. 

La línea gráfica del anime tiene una paleta de colores muy amplia, debido a que es un mundo de juegos, utópico para los personajes principales, sus colores son vivos y juguetones. Marcan una paleta de colores del antes, cuando estaban en su mundo, que es de colores más opacos y de tonos grisáceos. Sin embargo, al llegar al mundo regido por las apuestas de los juegos, la paleta gráfica se llena de colores estallados y que son disonantes entre sí, pero que en este universo imaginario cobran sentido y le dan la dirección a esta realidad. También el departamento de arte se tomó la libertad de experimentar con texturas en el anime, no le temieron a mezclar y sobreponer texturas entre sí o en un mismo plano, lo que lo hace llamativo y memorable a la vista. Los colores utilizados en el vestuario de cada personaje son opuestos al color de su cabello, para representar ese tinte de locura en sus personalidades. Cada mínimo espacio de las escenas está bien pensado e ilustrado, los pisos y las paredes tienen patrones, texturas, continuidad y profundidad, lo que causa un estímulo constante de realismo. Este universo de juegos se divide por naciones y cada nación tiene su línea gráfica. En la facción de los elfos prima el color azul y verde, las formas de rombos y triángulos. Los principales colores del territorio humano son el morado y el azul, las formas más frecuentes son los círculos y los cuadrados. Así sucesivamente con cada una de las subdivisiones de este mundo ficcional.

El soundtrack de No Game No Life fue creado desde cero para el anime. Debido a ello, la letra es fiel a la trama y los sonidos se acoplan a las reglas estipuladas en ese mundo ficticio. Además, los acordes tocados en cada una de sus melodías van coordinados diegeticamente al momento en que lo ponen, es decir, si hay una pelea el ritmo de la música es acelerado y el volumen de los acordes es fuerte y contundente. Estos factores son los que le dan solidez al sentido de este mundo y a las emociones experimentadas por los personajes en cada momento.

Foto tomada de PrimeVideo

Por otra parte, en el 2017 estrenó una película llamada No Game No Life Zero (ノーゲーム・ノーライフ ゼロ, su nombre original), que trata sobre una vida pasada o futura de Sora y Shiro, en la cual no son hermanos, son pareja. Esta película causó cierta controversia en la comunidad de fanáticos, debido a la relación entre los protagonistas y en la forma estructural del universo propuesto en este filme. El universo de No Game No Life Zero es totalmente opuesto al anime No Game No Life, ya que no se trata de un mundo de apuestas y juegos, sino que es un mundo distópico, en donde la civilización humana agoniza por el dominio de los robots y los cyborgs. Aún así, la calidad del guion, las ilustraciones, el uso de texturas, la implementación de patrones, la creación única del soundtrack y la trama sigue estando a la altura del anime original. Se nota el esfuerzo y la gran calidad que tiene la película.

Definitivamente, es una serie imperdible. Este anime para los amantes de las tramas bien elaboradas, los músicos encargados de traer a la realidad un mundo imaginario y los apasionados por la ilustración, es un referente del cual se pueden basar para futuros proyectos, y para los aficionados del anime como yo, No Game No Life es un nombre que debes agregar a tu lista de animes vistos.

Aun así: el “casi” que no fue

Natalia Penagos Mesa

El querer abarcar todo y apostarlo todo por una idea es necesario, pero no siempre sale bien.

Portadas de Drama.fandom: Nevertheless realizadas por fans anónimos.
Portadas de Drama.fandom: Nevertheless realizadas por fans anónimos.
Portadas de Drama.fandom: Nevertheless realizadas por fans anónimos.

El pasado 7 de octubre se realizó una entrevista al autor Jung Seo en conmemoración del primer año de emisión de la serie y la adquisición de esta por parte de la plataforma de streaming Netflix. El rumor que ilusionaba a los fanáticos con la posibilidad de sacar a la luz los capítulos originales de la serie webtoon reavivó la fama de la serie que ya se creía olvidada, y es que Netflix, después del gran éxito de Juego del Calamar, le está dando cada vez más protagonismo a los filmes y telenovelas surcoreanos.

알고있지만 (Algoitjiman), conocida en español como “Aun así”, es una serie basada en un webtoon o cómic digital como la gran mayoría de las series surcoreanas que han llegado a la plataforma de streaming. Sin embargo, a diferencia de otras, el final de esta nunca fue compartido por la plataforma inicial. Luego de que se publicara el cuarto capítulo la cadena televisiva JTBC compró los derechos de emisión para que el resto de la trama no fuera publicada en el sitio de Webtoon.

El primer contacto, Webtoon de “Nevertheless”.

­­Los fanáticos del drama nunca perdieron sus esperanzas de que los episodios originales fueran compartidos, ya que parte de la trama que se empezaba a narrar en el comic no fue reflejada en la serie, por lo que desde hace más de año y medio exigen la continuación.

La serie nos presenta en el capítulo uno los distintos problemas amorosos que han tenido lugar en la vida de Yoo Na Bi y Park Jae Uhn. Si bien presentar a los dos protagonistas desde sus relaciones pasadas es ya considerado un cliché en las series surcoreanas (Kdramas), en Aun así es funcional; ya que permite que tenga sentido la introducción de la banda sonora que se realiza en el mismo capitulo y la cual evoca a una relación condicional. Desde la nostalgia y la desesperanza de una relación fallida se describe la negación a nuevos sentimientos y el miedo a la formalización de una relación. 

A pesar de que la visualización de la serie en Corea del Sur no fue la esperada, su fama a nivel internacional estuvo a tope, gracias a la presentación de una situación que inunda la cultura occidental, pero que hasta ahora no había sido representada en la cultura oriental: las relaciones informales. Además de que este no es un comportamiento usual de presentarse en la cultura oriental, ya que, si bien otros kdramas nos hacen esperar 16 capítulos antes de que suceda tan siquiera un beso entre los protagonistas, en Aun así desde el principio retrata abiertamente los temas del contacto físico, por lo que ver un comportamiento más liberal en su cultura se hace llamativo.

Sí bien la directora Kim Ga Ram aún no cuenta con tanto recorrido como otros colegas sur coreanos, en algunos trabajos anteriores ya vemos destellos de esa nueva apuesta por relatar lo distinto. En su kdrama Vampiro Detective, tenemos una faceta suya mucho más joven, pero que con audacia les da un pequeño giro a los personajes, ya que nos presenta a un hombre mucho más sensible, sutil y a una mujer en un papel más fuerte. Luego de su retiro de tres años regresó con Equipo Floral: Agencia Matrimonial Joseon, una serie en la que se le permite a Kim Ga Ram ser un poco más demostrativa con sus apuestas. Por lo que tenemos a un grupo de 3 casamenteros excéntricos que son contratados por una mujer, para parecer una dama noble y poder casarse con el rey. Este, a pesar de ser un kdrama histórico, de época, mantiene ese tinte juguetón de la directora en otorgar algunas cualidades reconocidas en su cultura para las mujeres a los hombres y viceversa.

En esta última entrega no solo tenemos a un personaje masculino más vulnerable y sensible, sino que también tenemos a una coprotagonista femenina más directa, propositiva y falta de ese sentimentalismo excesivo que hacen tan representativos a los kdramas. Se puede creer que, esta apuesta estaba dirigida al público extranjero, ya que, aunque en Netflix estuvo punteando en el top 10 las tres primeras semanas, en Corea del Sur su promedio de visualización fue del 1.464%, según los datos publicados por NielsenKorea, un promedio bastante bajo comparado con sus trabajos anteriores.

Sin embargo, en este caso tenemos que la publicación en Netflix de la serie se dio luego del gran estallido de las producciones orientales, especialmente surcoreanas, en occidente. Es decir, luego del éxito de producciones como Tren a Busan, El juego del calamar y Parasito, que le abrieron la puerta al contenido surcoreano en este lado del mundo, por lo que es de entender que tal vez en este caso la apuesta de Kim Ga Ram iba por el público internacional.

Aunque se reconocen los esfuerzos de la producción y la directora para tratar de darle sentido a la trama un tanto compleja que planteaba Jung Seo en su webtoon, se siente como si el intento se hubiese quedado en ello, en un intento. El desarrollo de cada uno de los personajes, al menos de los principales, individualmente es un acierto que tiene sentido narrativo. Sin embargo, son claros los vacíos en los personajes secundarios que en algunos capítulos pareciesen tener un papel de relleno. Y es que el guion tampoco permite una continuidad entre la línea narrativa de los personajes principales y secundarios, dándoles a los últimos nula relevancia.

Además, el intento de juego con algo que se quiere, pero no se puede dar, se convierte en algo exagerado y forzado luego del sexto capitulo, donde todo se siente más dramático de lo que realmente es. Por estos inconvenientes en la trama, guion y justificación de los personajes en general se siente incompleto el final, aunque los personajes lograron alcanzar esa relación “seria” de la que tanto escaparon, por lo que, incluso con un final que denominaríamos como feliz, queda en la audiencia la sensación de ese casi, de esa apuesta por el todo que al final no fue.

Blonde: una denigrante deconstrucción de Marilyn Monroe

Blonde: una denigrante deconstrucción de Marilyn Monroe

Jhossy Noel Herazo

No se puede denunciar la misoginia creando más misoginia.

Blonde es una película de Andrew Dominik que está basada en la novela del mismo nombre escrita por Joyce Carol Oates, en la cual hace un relato ficticio inspirado en la vida de Marilyn Monroe, una obra de ficción que no debe considerarse una biografía. Bajo esta óptica se desarrolla Blonde, una película de 3 horas de duración interpretada por Ana de Armas, quien da vida no tanto a Monroe, sino a Norma Jean, este es el verdadero nombre de la actriz nacida en Los Ángeles. El film es la ficción de otra ficción, el caso de Marilyn es un misterio, no sabemos a ciencia cierta que es real y que no, pero, aun así ¿con qué licencia se puede especular de esta manera?

La cinta nos muestra un recorrido extremadamente trágico por la vida de Norma Jean, empezando por una infancia muy turbia al lado de su madre, una persona mentalmente inestable quien intenta asesinarla, pasando a una serie de abusos por parte de productores en la industria, matrimonios fallidos, violencia doméstica, abortos, abuso del alcohol y las drogas entre otras cosas.

Marilyn Monroe (Ana de Armas) en ‘Blonde’ 2022 © Netflix

Blonde nos muestra una línea temática concurrente, la fragmentación entre las dos personalidades de la actriz: Marilyn Monroe y Norma Jean, se empieza una lucha interna por definir límites de dos personas que cohabitan en el mismo cuerpo. “Esa que sale en la pantalla no soy yo” manifiesta Norma durante el estreno de uno de sus musicales más famosos, Diamonds are a girl’s best Friends, dice esto mientras se ve a sí misma como Marilyn. Ahora bien, si la cinta se hubiese basado en esta línea toda la película, a mi parecer hubiese funcionado mejor, pero Andrew quiso caminar por terrenos pedregosos y nos mostró un cúmulo de escenas donde la imagen de Marilyn y Norma se ve constantemente denigrada.

A mi percepción creo que lo que pasa con este film es algo parecido a la película Cuties, donde se intentó dar un mensaje sobre la sexualización y abuso en menores, pero la forma en que se hizo fue justamente exhibiendo a las pequeñas actrices de esta misma manera. En Blonde se busca exponer los abusos y la sexualización de la industria hacia Marilyn, pero solo logran revictimizarla y sobresexualizarla haciéndola ver como no más que un simple pedazo de carne, mostrando constantemente su cuerpo desnudo en momentos que no son necesarios, exponiéndola a escenas con una crudeza impresionante que incluso resultan difíciles de ver, como en su encuentro con el presidente John F. Kennedy, escenas que ponen al espectador en una situación de ‘voyerista’, deshumanizando y arrancando a Marilyn de su dignidad, perpetuando el mismo mensaje que lleva dándonos Hollywood durante todos estos años: entretenimiento a costa de la humillación y el dolor de una mujer.

"Blonde" Foto sacada de la cuenta oficial de twitter de Netflix

La película tiene un foco en aspectos emocionales y psicológicos, intenta que entendamos el estado mental de la actriz y como los eventos por los que tuvo que pasar la llevan a su trágico final, “el arte es una mentira que nos acerca a la verdad.” Pablo Picasso. 

Personalmente, creo que es necesario hablar de temas como salud mental, más aún en figuras idealizadas como lo es Marilyn Monroe, pero ver a una mujer siendo constantemente violentada y explotada durante 3 horas no es mi idea de entretenimiento, la historia se vuelve repetitiva en este aspecto, como si ni Marilyn, ni Norma hubiesen tenido una pizca de felicidad a lo largo de toda su vida. Entiendo que quizá este era el propósito del director, incomodar a la audiencia queriendo causar cierta repulsión y así poder “entender” lo difícil que fue para Norma vivir estas situaciones, pero fue demasiado excesivo, la historia nunca avanzo más de ahí, durante las 3 horas de duración se
empeñan a reducirla a un pedazo de carne mentalmente inestable.

Por otro lado, supongo que debido a los Mommy Issues de Norma Jean ella está desesperada por tener un hijo y convertirse en la madre que nunca tuvo. Se nos muestran un par de embarazos fallidos y otro que no se entiende con mucha claridad en que concluye, en una de las escenas se nos presenta un diálogo de Norma con su feto: “No me harás daño esta vez, ¿verdad? No harás lo que hiciste la última vez”, le dice el feto y ella le responde “no quise hacerlo”, a lo que voy es ¿Esto de verdad era necesario? Solo me hace ver la cinta como algo parecido a una propaganda anti derechos. La manera en la que se muestra el aborto es engañosa, dramática y me atrevo a decir qué absurda, a pesar de que Norma ni siquiera tiene un gran vientre, se nos muestra un feto completamente formado de aproximadamente 7 meses que además habla.

Marilyn (Ana de Armas) hablando con su feto, Blonde, Netflix

Cabe resaltar el increíble papel actoral de Ana de Armas, fue radiante escena tras escena, nos ofrece una actuación fuerte e intensa que se queda corta para la película de Blonde, logra encapsular el dolor, el miedo y la inseguridad de Marilyn creando también opuestos y dualidad con el personaje de Norma Jean.

La cinematografía, el diseño del sonido y el arte de la película definitivamente hicieron que fuera más fácil de ver, posee una increíble producción, tiene una imagen surrealista, abstracta y experimental en ciertas escenas, los contrastes de color para hacer separación de narrativas, los múltiples cambios de relación de aspectos, la imagen borrosa en ocasiones, cinematográficamente hablando, es excelente, pero esto no quita que sea una película violenta, misógina y deshumanizante.

Blonde es una película difícil de ver y bastante cuestionable encuestiones de guion, a pesar de estar basada en una novela escrita por una mujer, solo puedo ver a Norma y Marilyn a través de los ojos de un hombre quien no tuvo ningún reparo en humillarla y deconstruirla bajo una mirada denigrante, incluso después de muerta.

Dahmer: la romantización de lo violento

Dahmer: la romantización de lo violento

Juliana Alzate Román

¿Cuántas series necesitamos para entender que aprovecharse de las tragedias ajenas solo genera dolor y sufrimiento?

La fascinación por los asesinatos y la violencia no es algo precisamente reciente, pero en los últimos años el interés que hay hacia estos temas en particular se ha ido intensificando. Después de todo, la fijación casi enfermiza por los asesinatos y quienes los cometen, abarca buena parte de la historia occidental, ya que es un tema que, desde la literatura, el arte y el cine, han sido constantemente explotados y posiblemente en el futuro lo siga siendo. 

La violencia entonces, además de ser un fenómeno sociocultural, se ha convertido en el “género” cinematográfico que más se vende. Hemos desarrollado un claro gusto por el morbo que ha trascendido la cotidianidad y se ha implantado en muchos aspectos del entretenimiento que consumimos, pues tanto en la televisión como en el cine, la violencia pura y dura se muestra sin mayor problema. 

Lo que pasa con el uso de la violencia para el entretenimiento, es que, en muchas ocasiones se utilizan casos o sucesos de la vida real como inspiración para la creación de algunos personajes e historias, o se les da el protagonismo a los victimarios, con el objetivo de llamar la atención de los espectadores y poder vender su producto. En consecuencia, lo que sucede es que se revictimizan a los implicados, al mismo tiempo que se abren las heridas de sus amigos y familiares al aprovecharse de su muerte; y para mí, este es el mayor problema que tengo hacia la reciente serie de Netflix: Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer.

Hablar del asesino serial Jeffrey Dahmer no es nada nuevo, su historia ha sido llevada a la pantalla en varias oportunidades. Actualmente existen, docenas de documentales, películas y series que exploran su pasado, y nos cuentan su historia. Las que más se han destacado hasta ahora son Dahmer, dirigida por David Jacobson y protagonizada por Jeremy Renner; y My Friend Dahmer dirigida por Marc Meyers y protagonizada por Ross Lynch. Ambas cintas exploran la juventud y niñez de Dahmer hasta llegar a su adultez en donde, sin ser explícitos, los asesinatos que cometió se convierten en el foco principal de la historia.

Recuperado de: Dos retratos de Jeffrey Dahmer: las películas que antecedieron a la controversial serie de Netflix
Recuperado de: Dos retratos de Jeffrey Dahmer: las películas que antecedieron a la controversial serie de Netflix.

Si hay tantas adaptaciones de esta historia, surge la interrogante de qué más se podría contar sobre el apodado “Carnicero de Milwaukee” que hasta ahora no se sepa. Pues ahora, Ryan Murphy (director y guionista de la serie American Horror Story) e Ian Brennan han estrenado la serie Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer, en la cual, durante 10 episodios se exploran la vida de Dahmer en el transcurso de varios periodos desu vida, al igual que absolutamente todas las otras series y películas que hablan de él.

Recuperado de: Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer’, éxito y controversia del relato sobre un asesino en serie.
Ignorando el hecho de que no hay nada nuevo, inicialmente la serie aborda temas de consciencia social como: el largo historial de racismo sistémico en Estados Unidos por parte de las fuerzas policiales, y la fuerte marginalización que sufrían las personas homosexuales en la década de los ochenta. Sin embargo, el constante intento de exponer esta faceta de crítica social resulta ser insuficientes, pues aunque tienen a la mano las situaciones que permiten comprender el contexto social e histórico del momento, Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer desperdicia la oportunidad de reflexionar sobre el dolor colectivo de estas comunidades y las polarizaciones políticas que surgieron a partir de estos sucesos.
Por otro lado, la narrativa poética tiende a divagar hacia otros terrenos que cambian la promesa inicial de la serie de contarnos una historia real. Después de un análisis superficial, resulta fácil ver que hay una desesperada mezcla entre drama familiar, thrillerpolicial y una película de terror psicológico, que en ciertos momentos se desprenden de la realidad.
Uno de sus mayores desaciertos es la creencia de que el espectador no tiene la capacidad de comprender de lo que se está hablando, por lo que prefieren reforzar la historia a través de descripciones indigestas y recreación detallada de los crímenes y asesinatos de Dahmer. La serie se olvidando el hecho de que está ilustrando la muerte de personas reales y no de víctimas de una cinta deslasher cualquiera, por lo que el mal gusto se lleva el protagonismo de la serie y desenfoca la supuesta concientización social de la que habla.
Con respecto a lo anterior, el mal gusto no solamente se queda en lo extremadamente gráfico que puede llegar a ser cada capítulo, sino que muchas de las escenas fueron evidentemente diseñadas para generar un atractivo sexual hacia Dahmer. Evan Peters, quien le da vida a Dahmer en la serie, aparece en varias ocasiones sin camisa, en ropa interior o completamente desnudo. Si bien, los asesinatos se daban en escenarios que podrían considerarse eróticos, el sexualizar a Dahmer y hacerle ver como un hombre deseable no tiene ningún sentido para el argumento de la historia, además de que eran escenas demasiado incómodas, al punto de que no podía terminar de ver las completas y sentía la necesidad de adelantarlas.
 
Recuperado de: Evan Peters y su impactante transformación física como Jeffrey Dahmer
Sorprendentemente, en la segunda mitad, hay una mejoría bastante evidente, pues la historia se torna hacia las víctimas, sus familiares y las dimensiones sociales de los crímenes, apostando por una narrativa más consciente y respetuosa hacia el legado de las víctimas, lo que resulta bastante satisfactorio, después de cinco capítulos llenos de unas penosas secuencias de tensión. 
Lamentablemente, estas secuencias no llegan a salvar del todo a la serie, dado que ignorarla hipocresía y las contradicciones del argumento general es dejar pasar el hecho de que directamente existe una evidente idolatría hacia la imagen del asesino. Por otro lado, aunque la serie les da un espacio de diálogo a las víctimas, además de la oportunidad de conocerlos, en esta, también se habla de sus crímenes y víctimas como si se tratase de una película de terror, lo que le resta seriedad al asunto. 
Llama la atención la desensibilización que hemos creado entorno a estas historias y como se nos hace fácil olvidar que, como muchas otras, parten de sucesos reales. Esto desafortunadamente, permite que se dé la glorificación de los asesinos en serie, mientras que se explota la tragedia de las víctimas, sin que nadie se percate o en todo caso, que a nadie le importe.

Gay Talese en los límites del periodismo

Gay Talese en los límites del periodismo

Por Sara Tobón Marín

“[…] Lo que la mayoría de personas temen y rechazan en sí mismas. Los tabúes. Los secretos. Los diablos y demonios. Lo sexualmente desconocido. La curiosidad. Hay que delegar en alguien la responsabilidad de enfrentarse a esas existencias tangibles y explicárselas a los demás. He ahí la esencia intrínseca del Voyeur” (p. 155).

Gay Talese, una eminencia del reportaje narrativo y gran referente para los periodistas en todo el mundo, puso su reputación en juego gracias a la publicación de un libro que fácilmente puede pasar de lo inquietante a lo retorcido. El motel del voyeur, publicado en 2016, desató todo tipo de comentarios y controversias en Estados Unidos al contar la historia real de Gerald Foos, quien se consideraba un auténtico Voyeur e investigador de comportamiento sexual.

Este admirable periodista y escritor marcó el periodismo desde 1960 por su particular método investigativo de inmersión presente en todos sus libros y publicaciones. Sus textos publicados principalmente en The New York Times, han sido aclamados por la crítica por los personajes e historias que retratan. Sus perfiles y libros sobre costumbres sexuales y la mafia siciliana, lo han consagrado junto con Tom Wolfe como el padre del periodismo literario estadounidense.

El motel del voyeur tiene como origen una carta que recibe Talese, escrita a mano y sin firmar, en la que su emisor confiesa que tiene en su poder un diario con detalladas observaciones que ha recolectado desde los años 60’s en el motel que compró junto con su esposa en Colorado. En la carta cuenta que estas anotaciones las tomaba desde su ‘plataforma de observación’, construida por él mismo en el techo de su motel, con el fin de espiar a sus huéspedes en sus momentos más íntimos satisfaciendo sus tendencias voyeristas, reuniendo así todo tipo de conductas y costumbres sexuales que marcaron la revolución sexual en Estados Unidos.

Luego de varios meses de haber recibido esta misteriosa carta, el periodista decide viajar a Colorado para conocer a este extraño sujeto y poder confirmar que lo que afirmaba en la carta era real. Al encontrarse con este hombre, lo primero que le extiende es un contrato de confidencialidad, en el que Talese se comprometía a no revelar su nombre ni el nombre del motel si decidía publicar su historia. En ese momento nace la complicidad que duró varios años entre Gay Talese y Gerald Foos, el hombre anónimo que anteriormente le había escrito confesándole su actividad Voyerista.

Foos lleva al escritor a su motel en el que finalmente tiene la oportunidad de conocer la ‘plataforma de observación’ en la que Gerald pasaba horas observando a sus huéspedes desde la oscuridad. Talese logra su objetivo y junto con Foos observa a una pareja joven y atractiva a través de la rendija falsa que había instalado Gerald para ver a sus huéspedes. Juntos son testigos de la actividad sexual de esta pareja y desde ese momento Talese decide mantener contacto con Foos y escribir sobre su diario de observaciones. Como dijo el mismo Talese en su libro: “De no haber visto la plataforma de observación con mis propios ojos, me habría resultado difícil creerme toda la historia de Foos” (p. 93).

Estas curiosas y detalladas notas que iba recibiendo Talese en su casa en New York, relataban todo tipo de relaciones y costumbres sexuales, heterosexuales y homosexuales, fetiches, incestos, violaciones y hasta un asesinato que Foos pudo haber evitado. A medida en que Talese iba reuniendo las notas de Foos, se daba cuenta de todas las consecuencias negativas que tendría en su carrera como periodista si publicaba estas notas, tanto por su contenido como por su única fuente que seguía firme con la condición de permanecer en el anonimato.

Luego de más de 30 años, Foos autoriza a Talese para publicar el libro con las anotaciones de su diario, incluyendo su nombre y todos sus datos personales, motivado principalmente por una latente necesidad de atención pública y la firme creencia de que su diario era una autentica investigación de la revolución sexual que se vivió desde 1960 hasta 1980 en Estados Unidos, por eso sería un total desperdicio si sus observaciones quedaban sin ver la luz pública.

Talese accede a la petición de Foos, el 12 de julio de 2016 se publica el libro y contra todo pronóstico se convierte en uno de los más vendidos en Estados Unidos y da origen a un documental producido por Netflix en 2017 enfocado en contar la historia de Gerald, las diferencias que tuvo con Talese antes de la publicación del libro y cómo fue la respuesta del público ante este inquietante libro.

A pesar del contenido explícito y crudo del libro, capítulo tras capítulo, el lector se va dejando llevar por las historias, las vivencias y los personajes del relato. El libro está compuesto principalmente por las anotaciones minuciosas de Gerald citadas con fecha, descripción de los sujetos que visitaban el motel y las actividades que realizaban con gran detalle en las habitaciones del motel. Además, Talese enriquece su libro con datos biográficos de Gerald que dan pistas al lector del porqué de la extraña fijación de este hombre, siempre desde una perspectiva muy neutra y sin emitir juicios morales, conservando así un papel de mediador entre el Voyeur y el lector como él mismo lo expresaba en su libro: “¿Y cuál era mi papel en todo esto? Yo era el amigo por correspondencia del Voyeur, su confesor, quizá, o el complemento de una vida secreta que había decidido no mantener totalmente en secreto” (p. 170).

El lenguaje que usa Talese en el libro es ameno y permite una fácil lectura, esto en contraste con su contenido y lo que relata, ya que en las anotaciones de Gerald quedaron grabados todo tipo de encuentros sexuales, unos no muy agradables de ver y mucho menos de leer. Sin embargo, el desarrollo del libro permite al lector cambiar de pensamiento a medida en que lo va leyendo, poco a poco se va revelando el porqué de algunas costumbres que tienen vigencia en la actualidad y cuál ha sido su evolución con el pasar de los años.

De igual manera, analizando las anotaciones y comentarios de Gerald, luego de tantos años presenciando todo tipo de conductas humanas, este Voyeur queda con una sensación pesimista ante la moral y ética de las personas en general. Aunque su enfoque siempre fueron las costumbres sexuales, también se interesó en estudiar la honradez de cierto tipo de personas que en público tienen una moral incuestionable pero que en la intimidad demuestran todo lo contrario: 

“Mi voyerismo ha contribuido enormemente a convertirme en un pesimista, y detesto este condicionamiento de mi alma. Lo que resulta tan desagradable es que la mayoría de los sujetos están en sintonía con esos individuos en sus planteamientos. Si nuestra sociedad tuviera la oportunidad de ser voyeur por un día, abordaría la vida de manera muy distinta a como lo hace ahora” (p. 67).

En lo personal, este no es un libro para cualquier lector, se debe tener una mente abierta en el ámbito sexual para que el libro se vuelva ameno y divertido. Es curioso que, aunque todo el libro se tenga presente que lo que hacía Gerald estaba mal, el lector pueda terminar justificando su actividad por las conclusiones a las que llegaba Foos por su acercamiento tan real a la intimidad estadounidense. Al terminar este libro se podría afirmar que ningún estudio científico se pudo acercar tanto a la realidad como lo hizo Gerald con su diario de voyeur.