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Los pensamientos tormentosos que llegan en las noches

Los pensamientos tormentosos que llegan en las noches

Lunes 20 de abril, Medellín
No puedo negar que en ocasiones el miedo me invade… Hay noches en las que no puedo dormir porque mis pensamientos no dejan de hacer ruido, de atormentarme y me llenan de preguntas y temores. Entonces miro alrededor de mi habitación y todo está oscuro, quiero aferrarme a alguien, llorar, pero no hay nadie. No quiero buscar a alguien ni asustarlo.

Los rumores aumentan igual que el número de contagiados y de muertos. Muchos vecinos hablan y crean pánico diciendo que hay casos cerca, que hay contagiados en la otra cuadra, al lado del supermercado, detrás de la iglesia. Quiero mantener la fe y pensar que no va a pasar nada, que son solo rumores y que todo va a salir bien.

Trato de distraerme estando con mi familia, vemos películas juntos, nos unimos alrededor de los juegos de mesa y conversamos más. Ese tiempo lo valoro mucho porque no estoy pensando en cosas malas, el miedo se va y solo tengo en mente lo afortunada que soy por tenerlos a mi lado y con buena salud.

Ciber-noviazgo

Y aunque me gusta estar con ellos, también extraño pasar tiempo conmigo misma. Ya no es igual estar en casa porque es muy pequeña y todos estamos encima de todos, no hay nada que uno haga que no se entere el otro.

Extraño la paz y la calma que se sentía cuando no había tanta gente cerca de mí y también extraño hacer mis cosas sola, sin tener a mis padres detrás de mí viendo qué hago cada cinco minutos. Lo único que queda es esperar.

A quien más extraño es a mi novio: él vive en otro municipio y la distancia se hace más grande con cada día que pasa. Recientemente cumplimos catorce meses juntos y fue un poco triste porque no pudimos vernos sino a través de una pantalla. Nos llamamos con frecuencia y tratamos de ingeniarnos algunas citas virtuales para ver películas y sentirnos cerca.

En verdad él me hace mucha falta, es muy duro estar tan lejos suyo; me da miedo que no nos podamos ver en muchos meses, que nos pase algo o que cambie nuestra relación.

Sé que todo este aislamiento es por nuestro bien, confío y tengo esperanza en que cuando todo acabe nuestro amor será más grande y fuerte.

Me queda la fe

Aunque la angustia de no saber qué pasara mañana es más grande, le ruego a Dios que nos proteja. Vengo de una familia muy católica y Dios siempre ha estado presente en mi vida. Ruego para que a mi papá no le vaya a pasar nada cuando sale a trabajar, para que mi mamá siga bien de salud y, a su vez, por todas aquellas personas que tienen dificultades peores que las mías.

Cada noche en medio de mis tormentosos pensamientos pido a Dios por una solución, una vacuna, sensatez para quienes aún irrumpen las reglas, piedad y misericordia por quienes no tienen en dónde pasar la cuarentena, mucha sabiduría para los mandatarios y que todo esto sea llevado de la manera más eficiente y acertada posible.