Soldados colombianos en Corea, un vínculo de sangre

 

En 1950, Colombia se convirtió en el único de los 33 países de América Latina en atender el llamado de la ONU a apoyar militarmente a Corea del Sur en la ocupación comunista. Setenta años después del inicio de la Guerra de Corea, Camilo Pérez, magíster en Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Singapur y coordinador académico del Centro de Estudios Asia Pacífico de la Universidad Eafit, cuenta la raíz de este conflicto y los intereses de Colombia en participar en él.

Comencemos hablando de la división de Corea: ¿por qué se dio la separación de lo que históricamente fue una sola nación?

 

La separación de Corea es un evento que se dio hace 70 años, Corea fue un solo reino por más de mil años y la mayoría de su historia trancurrió como una península unificada bajo un mismo régimen. En el contexto de la posguerra, del final de la Segunda Guerra Mundial, vemos el surgimiento de una Corea dividida. Corea perdió su independencia cuando fue ocupada por Japón. En ese momento, final del siglo XIX y comienzo del siglo XX, Japón estaba en un proceso expansionista imprerialista donde llegó a ocupar gran parte de Asia. Corea fue uno de los primeros lugares que ocupó, no solo por su cercanía geográfica, sino por ser en el sur muy rico en la producción agrícola, importante en la expansión japonesa para garantizar el alimento a su gente, y en el norte muy rico en minería, esencial para la expansión militar. Fue un lugar estratégico para ese Japón imperialista, por eso fue uno de los primeros territorios en ser ocupados a comienzos del siglo XX”.

 

¿Cuál es el papel que toma Corea con la llegada de la Segunda Guerra Mundial? ¿Toma un rol más relevante a nivel internacional?

 

“Corea fue un escenario muy parecido al de Europa, donde por un lado llegaron Estados Unidos y las fuerzas francesas y canadienses, es decir los aliados, y por el otro la Unión Soviética. En el caso de la península coreana sucedió algo similar, por el sur llegó Estados Unidos y por el norte llegó la Unión Soviética, los dos eran aliados en el contexto de la Segunda Guerra Mundial y buscaban liberar todos los territorios que habían sido invadidos por las fuerzas japonesas. La península coreana quedó, como Berlín en Europa, dividida. Las fuerzas americanas llegaron desde el sur y las fuerzas soviéticas desde el norte y aunque ambos lo hicieron con la intención de liberar a Corea de la invasión japonesa, cada uno empezó a apoyar a ciertos líderes locales que eran afines a sus ideologías.

 

 

El norte empezó a apoyar a un líder campesino que ya había tenido experiencia luchando con los comunistas en China y que luego se convertiría en el gran líder de Corea del Norte:  Kim Il-sung. Esa es la dinastía que se mantiene vigente hoy, Kim Jong-un, su nieto, es el actual líder del norte. Estados Unidos, que logró liberar el sur de la península, también empezó a buscar líderes políticos que fueran afines a sus ideales, de lo que debería ser una península coreana liberada de la invasión japonesa. Pusieron todo su apoyo en Syngman Rhee, quien había estudiado en Estados Unidos y ya tenía algunos vínculos con el gobierno americano. En el sur se hace un llamado a elecciones y efectivamente Rhee es elegido de forma democrática. Es entonces, en 1947, dos años después de terminada la Segunda Guerra Mundial, cuando por decisión de Estados Unidos y la Unión Soviética se establece oficialmente el paralelo que separa a Corea del Norte de Corea del Sur”.

¿En el marco de la Guerra Fría hubo intentos de la Unión Soviética de tomar el sur o de Estados Unidos de tomar el norte?

 

Este fue precisamente el detonante de la Guerra de Corea. En un principio no hubo una intervención directa de la Unión Soviética o de Estados Unidos, precisamente porque de eso se trató la Guerra Fría, de que estos dos no se enfrentaban directamente. En el caso de Corea, la guerra comenzó en 1950 cuando el norte decidió lanzar un ataque para ocupar el sur, y lo logró. El sur se vio acorralado en el extremo de la península y la ocupación norcoreana llegó a Seúl y a la mayoría de las grandes ciudades, es entonces cuando decidiron acudir a Naciones Unidas (ONU) en búsqueda de apoyo”.

 

Devolvámonos un poco para entender cómo se establecieron los gobiernos de Corea, ¿con la elección de los líderes se logró la independencia o Estados Unidos y la Unión Soviética mantuvieron su influencia?

 

Eran autónomos entre comillas, porque si bien eran gobiernos, en el caso del sur elegidos democráticamente, pues sí era claro que había muchísima influencia de Estados Unidos, y en el caso del norte se recibía muchísimo apoyo de la Unión Soviética en términos políticos, logísticos y económicos. Eran soberanos en el sentido de estar propiamente constituidos y tener delimitado su territorio pero sí había una marca bastante clara de la influencia soviética y americana”.

 

¿La invasión se dio como una decisión independiente del norte o estuvo comandada por la Unión Soviética?

 

Es posible, no conozco las infidencias, pero es posible que sí hayan tenido un acuerdo tásito con la Unión Soviética. Aquí es importante decir que los dos lados tenían la intención de reunificar la península; incluso en los archivos históricos del sur se ve que tuvieron por mucho tiempo una política muy clara de ‘queremos volver a ser una sola nación, un solo país’. Aunque la idea de reunificar el país era común en el norte y en el sur, cada uno quería hacerlo bajo sus condiciones, el resultado ya lo conocemos: el norte tomó la iniciativa de lanzar la ofensiva militar”.

 

¿Cuál fue el papel que tomó la ONU para mediar en la resolución de este conflicto?

 

Demos un poco más de contexto a la decisión de Naciones Unidas (ONU) de involucarse en lo que pasaba en Corea del Sur. Desde que se establece la ONU en el contexto de la posguerra en 1945, se determinan unas condiciones para la legítima defensa, en las que es legal, desde el ámbito del derecho internacional, irse a la guerra. Se establece que solo es posible irse a la guerra si existe, efectivamente, una amenaza, en este caso se cumplía, pues los habían invadidio; la segunda condición es obtener la autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU), entonces, el sur no podía invitar fuerzas aliadas a que lo apoyaran si no había esa autorización expresa de la ONU”.

 

 

En cuanto a Colombia ¿cuál era el interés real en intervenir en este conflicto más allá del discurso de defensa de la democracia?

 

Había un doble compromiso por parte de Colombia, el primero como miembros de Naciones Unidas (ONU), además teniendo en cuenta que el país ha sido tradicionalmente muy respetuoso del derecho internacional,  por el otro lado había presión e interés por trabajar de la mano con Estados Unidos, que para ese entonces ya era un aliado en el campo político y comercial. Había ese doble interés en términos diplomáticos. Sin embargo, también había algunas motivaciones bastante pragmáticas y es que se vio a esto como la posibilidad de modernizar al Ejército Nacional de Colombia. Nuestro ejército seguía todavía muy atrasado en términos de tácticas de combate, del tipo de armamentos y de equipos de guerra que se tenían, seguía como en la Guerra de los Mil Días”.

 

¿Funcionó? ¿Si se modernizó el ejército?

 

 

El ejército colombiano y la armada, que también participó, demostraron ser bastante valientes, incluso hay un reconocimiento expreso de esto en los diferentes museos y en los archivos históricos de Corea. No fueron la tropa más grande pero sí mantuvieron muchísimo compromiso durante la guerra y lograron unas victorias importantes. Como recompensa sí hubo algunas mejoras para el ejército colombiano en términos de sus equipamentos, por ejemplo, a los barcos que participaron les hicieron modernizaciones sustanciales antes de llegar a Corea. Desde la perspectiva de las tácticas militares y los procedimientos logísticos también hubo avances importantes, finalmente participar en una guerra es un gran ejercicio logístico. De hecho Colombia estuvo hasta el final, hasta el armisticio, la guerra se dio de una forma muy balanceada y se pasaban en una posición en la que ninguno podía ganar y hacer cualquier cosa era demasiado peligroso. Fue en 1953 cuando firmaron el armisticio que dice, básicamente, ‘vamos a parar las agresiones militares pero no significa que estemos en paz’”. 

¿Cuál es el sentimiento que hay en Corea hacia los colombianos?

 

“En Corea hay un agradecimiento enorme hacia Colombia y los colombianos. Nos ven como parte del comienzo de su historia moderna y hay un vínculo de sangre y de amistad muy importante entre las dos naciones. Cuando ellos piensan en Amértica Latina sienten un vínculo de amistad especial con nosotros al ser el único país de la región que los apoyó en la guerra. Esto no solo se ve en los diferentes museos que tienen alusivos a la guerra y en los monumentos, sino como algo muy recurrente en las políticas que tienen respecto a Colombia. Este es un tema que en las relaciones diplomáticas siempre está presente. Mucha de la cooperación que ha ofrecido Corea del Sur a Colombia está enfocada en cuidar a los veteranos de la guerra. Todo en torno a la idea de ‘ustedes nos ayudaron a superar nuestro propio conflicto, nosotros queremos ayudarlos a superar el suyo’. Se mantiene un vínculo muy bonito entre las dos naciones”.

 

Finalmente, ¿considera que Colombia ha tenido el mismo cuidado con los veteranos?

 

 

“No, yo pienso que en Colombia la participación en la Guerra de Corea por mucho tiempo fue ignorada. Considero que en años recientes sí se ha empezado a reconocer que tenemos una deuda con ellos y el gobierno ha tenido un papel más activo en asegurar el bienestar de los veteranos.  Sí es cierto que por muchos años fue una guerra olvidada de la que, realmente, no sabía nadie. Sin embargo, en parte por la decisión estratégica que Colombia ha tenido en los últimos 20 años de conectarse con el Asia Pacífico, se redescubrió que tenemos ese vínculo de sangre, ese vínculo histórico. Con eso se ha recuperado una parte del espacio que merecen los veteranos”.