Guapis: #NetlixPedofilia.

Katherin Julieth Mejía Medrano

Esta película ha causado tanta controversia que en Texas denunciaron a la plataforma Netflix por presentar material obsceno y pornografía infantil.

Netflix, la plataforma de streaming que opera a nivel mundial, estrenó el 9 de septiembre de 2020, una película de género dramático llamada Guapis; el título original en francés es Mignonnes y en inglés Cutíes. Fue galardonada en el festival Sudance de este mismo año en la categoría a la mejor dirección dramática.

Drigida por Maïmouna Doucouré, la película cuenta la historia de una niña de 11 años, Amy, que vive en el norte de París con su hermano pequeño y su madre. Son una familia musulmana de Senegal, muy arraigada a esta religión. Amy es testigo del sufrimiento de su madre causado por el abandono de su marido, quien se ha ido en busca de una segunda esposa.

Amy se desprende de las creencias de su familia y empieza a explorar un nuevo mundo que la deja fascinada. Se hace amiga de Angélica, una vecina y compañera del colegio, que pertenece a un grupo de baile llamado “Guapis”.

Encantada con todo lo que las rodea, navega por internet para aprender a bailar y poder ser parte de este grupo y participar en un concurso de baile, todo a espaldas de su familia. La protagonista se adapta al estilo de vida que llevan las otras niñas y empieza a usar ropa corta, maquillaje, y a exponerse en redes sociales. En esta búsqueda de salir y encontrar un escape de una religión tan estricta que le quieren imponer, empieza a practicar bailes muy sexualizados con gestos pornográficos en las coreografías.

Según la directora, con esta película buscaba hacer una crítica a la realidad social que tenemos hoy en día con la hipersexualización de la niñez y a la ideología fundamentalista. Pero considero que esto no se desarrolló de la manera adecuada.

No es la audiencia quien está malinterpretando su contenido, el problema se basa principalmente en la forma en la que se presenta esta temática, ya que solo ha sexualizado aún más a las niñas y tiene contenido con el cual un pedófilo se deleitaría. La directora solo apoyó lo que estaba intentando condenar.

Con solo 11 años, las niñas se ven expuestas al internet con su fácil acceso a contenidos inadecuados, en el cual el mundo gira alrededor de los likes y mientras menos pudor se tenga en redes sociales más atención y popularidad obtendrás. Es completamente igual a la sociedad en la que nos desarrollamos y ese objetivo lo cumplieron los creadores de esta película, ya que es un tema que no se puede ignorar.

La problemática se encuentra en que, los primeros planos enfocan principalmente los cuerpos de las jovencitas, y presentan muchas tomas innecesarias cuando bailaban de formas sexuales, miradas morbosas de adultos, acercamientos cuando se tocan los pechos o el trasero y cuando hacen caras pornográficas. Todo esto pudo ser parte de un discurso que creara conciencia y condenara este tipo de situaciones reales, pero la música alegre y los close up (acercamientos) que hacen, dan ilusión de lo contrario.

Enfocándonos únicamente en la crítica hacia la religión, exponen; en este caso en particular, la lucha que hace una niña para poder salir del rigor de las creencias que su familia le quiere imponer, en contraste a la libertad que a ella le gustaría experimentar.

Además, del duelo que pasa a causa de las relaciones poligámicas de su padre, que causan daño a su madre. Es aquí en este punto, donde lograron desarrollar con un fin adecuado y trasmitir a la audiencia lo absurdo que resultan estos rigores de las religiones fundamentalistas como el islam.

El prelanzamiento de esta película fue muy controversial por la descripción que uso la plataforma: “Amy tiene once años y quiere pertenecer a un grupo de chicas de su edad que bailan sensualmente, entonces, empieza a explorar la feminidad y desafiar la familia religiosa».

En las redes sociales, principalmente en Twitter, empezaron a hacer una crítica con el #NetflixPedofilia, razón por la cual ofrecieron una disculpa pública en redes sociales y se actualizó la descripción “Amy tiene 11 y quiere unirse a un grupo de chicas de su edad que bailan en competencia así que empieza a desafiar a su familia conservadora”.

Sin embargo, la primera descripción que utilizaron era la más adecuada, puesto que en eso se basa principalmente la película, de niñas de 11 años bailando twerking y “perreando”, explorando un mundo y realidades que desconciertan. Esta película ha causado tanta controversia que en Texas denunciaron a la plataforma Netflix por presentar material obsceno y pornografía infantil.

Conocí la película por la tendencia generada en Twitter y los muchos comentarios negativos hacia esta, y decidí verla. No fue de mi agrado, por el fuerte contenido que presenta; me sentí asqueada ante la imagen y la vulneración de las niñas protagonistas que tuvieron que aprender a hacer todos esos movimientos vulgares a la corta edad que tienen, más aún que su cuerpo está expuesto a todo el público, y a todo uso que las personas en su particularidad le quieran dar.

No recomiendo esta película, ya que la mayoría de escenas que hay en ella generaron en mí un desagrado. Aunque, ante la curiosidad de conocer cómo las plataformas usan los cuerpos de unas niñas para generar dinero y mover toda esta industria que no tiene en cuenta el trasfondo que pudo causar en ellas solo por “intentar hacer una crítica” que les ha llenado los bolsillos, es aceptable mirarla, de lo contrario no vale la pena.

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