El resplandor del olvido

Isabel Cristina Zapata Palacio

“Debe ser la primera película que he visto que se dirige a tu cerebro y te rompe el corazón al mismo tiempo”.

 El eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004) es una película dirigida por Michael Gondry, cineasta francés (director de películas como La ciencia del sueño o Rebobinados¸ además de ser reconocido por la combinación entre drama romántico y ciencia ficción en el filme. El título de esta película proviene del poema de Alexander Pope «Eloisa a Abelardo», que narra la historia de una relación amorosa trágica, en la que el olvido se convierte en el único consuelo de la heroína.

A Charlie Kaufman, escritor de Como ser John Malkovich y uno de los guionistas de la película le fue sugerida esta historia por Gondry; incluso ya habían colaborado en Human Nature (2001), y esta segunda asociación con narración en ciertos planos lineales, pero en general asincrónica y orientando la película específicamente en el género dramático con tintes de comedia y escenas ricas en ciencia ficción, hace que se lleve el Premio Óscar a mejor guion original entre otros 34 diversos galardones y 97 nominaciones.

La película se desenvuelve en la relación sentimental de Joel (Jim Carrey) y Clementine (Kate Winslet); ambos solo ven los lados negativos de la otra persona. Poco a poco, según van haciéndose conscientes de su situación y de los problemas que se van presentando como en las cotidianas relaciones tanto de pareja como familiares y al ritmo de la desoladora canción ‘Everybody’s got to learn sometimes’, de Beck, comenzarán a no soportarse hasta que cada uno termina entregando la peor versión de sí mismos y Clementine decide borrar de su mente los recuerdos de Joel a través de la empresa “Laguna” mientras él está en la constante lucha por traerlos de vuelta.

Un hecho que se logra apreciar es cómo Michel Gondry con recursos como los colores y los planos explora diferentes medios para hacer llegar a la audiencia ese sentimiento que ambos protagonistas quieren reflejar; colores que se ven evidenciados desde la personalidad de cada personaje; mientras Joel mantiene con colores fríos en su vestimenta para reflejar soledad y timidez; Clementine desde el momento en que entra en plano general en su primera escena se ve con un saco naranjado de tonos cálidos para denotar una actitud extrovertida y social.

Así mismo cuando ambos están en las mejores etapas de la relación, Clementine tiene el cabello de color rubí; a medida que pasan las escenas y por consecuente su relación se deteriora el color pasa a ser naranja (que en el medio cinematográfico este es símbolo de pelea y recuerdo, recuerdo que se identifica como lo que no pudo ser o lo que no pudieron hacer juntos); luego sigue un azul haciendo referencia al momento en que ya Joel no está en su vida por lo tanto no hay amor y el tono verde en sus raíces que aparece al principio y al final de la película hace referencia al color de la esperanza, donde cada uno se conoce y se acepta tal cual es sabiendo que sin necesidad de cambiar al otro se puede tolerar y salir adelante con esas diferencias como pareja.

En este orden de ideas, el color no solo influye en los comportamientos de ellos sino en el contexto de cada plano y la composición de las escenas; la primera vez que estos dos personajes aparecen juntos se torna un ambiente con colores cálidos; siempre que se muestra a Joel solo es con colores fríos y cuando Clementine está con otro hombre se siguen conservando estas tonalidades frías. No obstante, hay escenas en que el sentimiento aunque sea de dolor se muestran algunas tonalidades rojizas para darle soporte a la aflicción y en el final se aprecia un pasillo donde la luz del fondo es fría y la luz que esta sobre ellos es cálida, denotando el pasar del tiempo y como se puede pasar de nuevo al romance superando los gajes que anteriormente se hayan presentado.

Una contraparte que podría tener la película es que para un mejor consumo de su idea central es necesario verla con cautela y detenimiento, si es necesario más de una vez un par de escenas o en su defecto la película completa porque hay detalles que muchas veces el espectador puede llegar a pasar por alto o sobreestimarlo. Esto y que el detonante de la película es el viaje interno y mental que debe hacer el personaje Joel para cambiar su futuro y así no separarse de su amada ni hacer que lo olvide o él olvidarla a ella, por lo tanto se tiene que salir un poco de la zona de confort ya que se debe analizar desde la personalidad de él.

Han pasado 16 años desde que se lanzó la película y las críticas siguen siendo halagadoras; y entre ellas se encuentran algunas como la que hizo Owen Gleibermanm en Entertainment Weekly: “Debe ser la primera película que he visto que se dirige a tu cerebro y te rompe el corazón al mismo tiempo”.

La idea de borrar de la mente un sinfín de sucesos que nos han ocurrido a lo largo de nuestras vidas siento que es lo que me genera mayor empatía con esta película y que, aunque la he repetido un par de veces desde la primera vez que  la vi en el 2017, son  momentos en los que he tenido una percepción completamente distinta.

Es de esas películas en que por cada año que pase y el espectador decida volver a ella, le encontrará un nuevo detalle y la apreciará desde una orientación diferente; una película para encontrarle valor al amor, no solo de pareja sino familiar, a la aceptación personal y a los pequeños detalles como los colores que trae implícitamente la vida y que en la monotonía de los días olvidamos.

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