El agente 007 pone sus pies en la tierra

Joan Pablo Salazar G.

La puesta en escena de Daniel Craig hizo un 007 más oscuro, misterioso, realista, fuerte, seguro y vulnerable al mismo tiempo.

Cuando pude ver, por primera vez hace pocos días, por recomendación de mi mejor amigo que insistió con fogosidad, la película Casino Royale no me lo creí, puesto que habían pasado 14 años desde su estreno en cines y me resultaba extraño que no hubiera visto esa joya, para mi gusto, del cine antes.

De hecho, investigando un poco me llevé una grata sorpresa, puesto que la película lanzada en 2006, por el director de cine Martin Campbell e interpretada por el actor Daniel Craig, había sido un fuerte cachetazo a la crítica y a los fans que dudaban de que esta saga, que comenzaba, tuviera algo de novedoso o sorprendente, además, que se diferenciara de las entregas anteriores basadas en los libros de Ian Fleming.

Casino Royale es una cinta intrigante, audaz y menos satírica que las anteriores extravagancias de la cartelera del 007, que nos traslada a los inicios del agente secreto más conocido en el mundo. En la película James Bond interpretado por Craig tendrá que detener al banquero terrorista Le Chiffre interpretado por Mads Mikkelsen, pero no en una misión imposible con explosiones, peleas épicas o carreras a toda velocidad, sino en un juego de póker en el cual ambos enfrentaran su astucia, pericia y habilidad con las cartas.

Puedo decir que la película le pone los pies en la tierra a 007, a diferencia de otras entregas, ya que en esta se nos muestra un agente más vulnerable, inexperto e imperfecto. También creo que esto tiene que ver con el acierto del director, quien pensó, según lo mencionó en algunas entrevistas que le hicieron, adaptar la obra lo más seriamente posible y con una fuerte similitud a los libros, esencia que habían perdido las películas anteriores.

Daniel Craig dejo a más de uno boquiabierto con su papel, puesto que se había generado un cierto recelo con los fans que no toleraban la primera aparición en el cine de un James Bond rubio, blanco y con una estatura de 1,70 m (la más baja en toda la historia de los actores que interpretaron el personaje). Sin importar estas críticas su papel fue fundamental para el personaje y la narrativa de la cinta, ya que, según pude ver yo, su interpretación le dio al personaje un tono más humano del que todos pensaban. La puesta en escena de Craig hizo un 007 más oscuro, misterioso, realista, fuerte, seguro y vulnerable al mismo tiempo.

Además, el filme no termino transformándose en otra película tipo Rápidos y Furiosos o Misión Imposible, ya que los sucesos de acción y persecución son uno de los aspectos más destacables. Por ejemplo, en la primera persecución cuando 007 persigue a Mollaka (el fabricante de bombas) se percibe y se siente que en cualquier momento 007 puede morir, cayéndose de una grúa o por un disparo, y es este lado de mortalidad el que impacta a la vista y crea cierta empatía con el personaje.

Otro aspecto relevante para resaltar son las maneras en que se organizaron las secuencias en la película, dado que no se bombardea la vista del espectador con un montón de escenas de acción a máxima velocidad, si no que por el contrario hay espacios de conversación en los cuales los personajes se desarrollan, muestran sus características y generan un espacio de calma antes de que se vengan otras escenas de suspenso y tensión.

A su vez, la mesa de póker será el sitio de más relevancia en toda la película, ya que será el lugar en el cual Bond medirá su ego, poder e inteligencia contra sus rivales, en partidas en las cuales se jugará la vida o la muerte. El combate mental entre el antagonista y el protagonista será esencial, puesto que marcará el rumbo de en primera instancia la evolución personal de 007, y en segunda instancia creará el flujo que desembocará en la trama final.

Puedo decir, entonces, que Casino Royale no es una película para todo el público, sino que es más para los amantes de la combinación entre la acción, el espionaje, los juegos de poder, y en menor medida el drama y el suspenso. Y esto, a mi parecer, es muy bien recalcado por la química que se genera entre el personaje principal con su coprotagonista mujer, puesto que esta relación se compone por el flirteo, las miradas y la dominación que ambos quieren ejercer el uno sobre el otro, y que en gran medida le dan a la película ese lado humano y sentimental que, a muchos, tanto como a mí, nos gusta.

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