Sebastián es fuerza y figura

Texto por Natalia Andrea Martínez.

Ilustración por Simón Barrera.

 

“Cuando empecé a hacer pole era muy escasa la participación masculina en el país; en otras partes del mundo sí se veía más, ya que en el exterior se tiene menos connotaciones patriarcales y machistas que juzgan esta práctica y que dicen que por ser hombres no podemos hacerlo”.

Sebastián Hernández tenía 22 años cuando se interesó en el Pole dance. Le llamaba la atención este tipo de deporte porque combinaba dos cosas que le gustan, la gimnasia y la danza. Acababa de graduarse de Licenciatura en Educación Física y Licenciatura en Danza, de la Universidad de Antioquia, y vio en la barra vertical una oportunidad para reunir su pasión por estas dos disciplinas y descubrir un talento que no sabía que tenía.

Sebastián Hernández en la Universidad de Antioquia. Foto tomada del Instagram @sebastianhernandez_cosmo

Era el año 2012 y Sebastián buscaba un lugar donde aprender, practicar y entrenar pole, pero las oportunidades eran muy escasas en Medellín, donde él vivía, ya que este deporte era nuevo en la ciudad y las pocas academias que había para enseñarlo estaban dirigidas únicamente a las mujeres. Por fortuna, hubo una de ellas que abrió un curso de dos meses enfocado en los hombres, la academia Pin Up Girls; y allí Sebastián recibió clases de la profesora Kelly Álvarez, una exponente del pole nacional de Colombia.

Le fue muy bien desde el comienzo; tenía una habilidad innegable, logró avanzar rápidamente en el deporte y buscó la manera de seguir entrenando después de haber terminado el curso. Vio que el pole era un ejercicio muy exigente y eso era lo que le gustaba. En su búsqueda se encontró con Sandra Toro, otra eminencia del pole nacional, quien le abrió las puertas de su academia y le enseñó otras técnicas y ejercicios que le ayudaron a que, en menos de un año, se convirtiera en instructor.

Es necesario mencionar que las competencias de pole se dividen en diferentes categorías ajustadas a edad, sexo y nivel de experiencia, las cuales son: Amateur femenino, masculino y mixto (mayores de 18 años con un nivel intermedio); Profesional femenino, masculino y mixto (mayores de 18 años con un nivel avanzado); Elite femenino, masculino y mixto (mayores de 18 años que hayan ganado títulos previamente); Máster (mayores de 40 años); Juvenil (entre 15 y 17 años) e Infantil (de 7 a 15 años).

Sebastián participó en octubre del 2013 en el Primer Campeonato Nacional de Pole dance de Medellín; además de ser el primer evento de este tipo organizado en la ciudad, era también la primera vez que se abría la categoría de pole masculino, iniciando en el nivel profesional, a la cual se presentaron siete hombres. Sebastián obtuvo el tercer puesto.

Sebastián Hernández haciendo una figura en pole sport. Foto por: Sergio Lalinde. Tomada del Instagram @sebastianhernandez_cosmo

Un logro para los deportistas y practicantes del pole fue en el año 2014 cuando se conformó La Federación Nacional de Pole dance en Colombia, y esta empezó a trabajar de la mano de La Federación Internacional del Pole Sport (IPSF, sus siglas en inglés). En ese mismo año Sebastián participó en su segunda competencia en Medellín, en la categoría masculina élite, obteniendo esta vez el primer lugar.

Siguió compitiendo de la mano de las dos federaciones del pole, que le permitieron participar en varias competencias y ganar diversos títulos a nivel nacional, como el de Subcampeón Nacional en el 2017 y Campeón Nacional en el 2018, lo que a su vez le abrió paso a competir en el Mundial de Pole en varias ocasiones y representar a Colombia. Estuvo en Holanda, para el mundial del año 2017; en España, para el del 2018, donde participó en la categoría mixta de artistic pole junto con Fiorella Cortez, ganando el primer lugar; y por último en Canadá para el mundial del 2019.

Sebastián Hernández en el Mundial del Pole Sport 2018 participando en la categoría artistic pole. Foto por: @elimoraphoto. Tomada del Instagram @sebastianhernandez_cosmo

Sebastián siempre ha visto las competencias con diversión y como un espacio para desafiarse a sí mismo, más que rivalizar con los demás. Piensa que estas son para retarse y ver cómo puede ir más allá de sus propios límites. Considera que no todas las personas que entran al mundo del pole tienen los mismos objetivos; hay gente que solo lo practica porque lo encuentra como una actividad física que le llama la atención; otros que lo ven como un lugar donde se pueden distraer de la vida cotidiana y hay quienes ven un lugar para encontrarse consigo mismo o donde comparten con otras personas que los motivan.

Gracias al pole, él ha logrado tener una relación de amistad muy estrecha con otros deportistas, maestros y alumnos. Además de fortalecer su autoestima y confianza, ha superado miedos; desde el miedo a caerse de la barra hasta el miedo al qué dirán los demás. “Uno aprende a valorar el cuerpo más por lo que logra hacer que por cómo es el cuerpo; uno empieza a ver el hecho de mostrar el cuerpo no tanto como una exhibición a los demás, sino a lo que puedes hacer con él”, destaca. 

Indica que “las clases de pole son algo que implica retos cada día, porque hoy haces algo y no te da, y tienes una sensación de frustración, pero cuando lo logras, se transforma en una sensación de éxito. Todo es una experiencia, todo es un proceso, todo es un paso a paso, la gente a veces piensa que el pole es muy fácil, que es sencillo montarse y bailar ahí, hasta que va a la práctica y se da cuenta la diferencia de aprender”.

Sebastián Hernández realizando un truco de pole sport. Foto tomada del Instagram @sebastianhernandez_cosmo

Desde el 2020 sus prácticas y su participación en competencias se han visto limitadas debido a la pandemia por el Covid-19. Sin embargo, esto no ha impedido sus ganas de seguir aprendiendo y descubriendo la diversidad del pole y sus alcances. Ahora está explorando con el pole exotic, una técnica que le ha llevado algo de tiempo, ya que involucra el buen manejo de muchos elementos: los tacones, el cuerpo, el tubo y la sensualidad. Para Sebastián es una manera de complementar y aumentar la experiencia que ha obtenido, un proceso para desarrollar el autoconocimiento y la confianza en sí mismo y observar otras posibilidades de expresarse y quitar el tabú que se tiene sobre este.

Sebastián enseña pole en la academia Fuerza y figura en Medellín; tiene 31 años y reconoce que cuando estaba empezando había muy pocos hombres que practicaban este tipo de deporte y mucho menos eran los que lo hacían en público por miedo al qué dirán de las personas. Sin embargo, a través de los años esta presencia masculina ha aumentado poco a poco y demostrado que lo que hacen las mujeres también lo pueden hacer los hombres y viceversa.

“La humanidad ha ido evolucionando algunos conceptos y nos ha permitido hacer cosas sin tener que encasillar a los demás. Todavía hay personas muy conservadoras, que tienen varios prejuicios, pero hay otras que ya están más en la onda de que todo va evolucionando y no todo tiene que permanecer igual. Uno trata de motivar a las personas y en el caso de los hombres desde lo conceptual más que desde lo que dice la sociedad sobre estas prácticas deportivas y qué pueden o no hacer. Mucha gente ya tiene su barra en la casa, cosa que antes era muy escasa; con la pandemia se aumentó esto para no abandonar la práctica deportiva, lo que ha permitido aumentar la práctica pole dance por parte tanto de mujeres como de hombres”, comenta.

Sebastián Hernández en la academia Fuerza y figura. Foto tomada del Instagram @sebastianhernandez_cosmo

El pole se ha ido ganando espacios dentro de la sociedad y se ha ido desligando de los prejuicios que lo asocian con los clubes nocturnos y el striptease; aunque estos sean parte fundamental de su historia, ya no se tachan de manera negativa. Ahora es más frecuente encontrar el pole en la televisión, en los medios de comunicación, en representaciones deportivas a nivel nacional e internacional. 

“Espero que el pole se mantenga y se siga diversificando más, siga formando a la sociedad para poder eliminar las etiquetas y verlo realmente como una práctica deportiva, una práctica que no es fácil, pero que tiene muchos caminos por explorar. La idea es que la gente se anime a conocer esta disciplina y no la vea con susto, sino como un deporte que pasó de estar en un cabaret a posiblemente estar en unos juegos olímpicos”, indica  Sebastián.

“El pole para mí -asegura- fue amor a primera subida a la barra, y es ahora parte de mi estilo de vida, es algo que siempre me hará falta, me hará falta ir a clase o entrenar, es algo que hace parte de mí, y uno siempre termina volviendo a él. Espero que lo pueda practicar por mucho tiempo, es una práctica física que me es más atractiva que un gimnasio u otras actividades, es parte de lo que soy actualmente”.

Sebastián Hernández en una sesión Light Painting. Foto por: @jeissonlee. Tomada de Instagram @sebastianhernandez_cosmo

Cuenta que se siente feliz de saber que la sociedad de hoy en día tiene la mente y el corazón más abierto para conocer y comprender actividades, disciplinas y personas que antes eran juzgadas y tachadas de vulgares o inapropiadas. 

Sebastián se siente feliz, especialmente, “de saber que hemos apoyado el avance y desarrollo de esta nueva generación sin miedo de mostrarse como es, sin miedo de experimentar cosas nuevas y, sobre todo, sin miedo de hacer lo que realmente le apasiona. He conocido muchas historias de personas que son infelices en lo que hacen porque tomaron una decisión basadas en el qué dirán de los demás, en vez de escucharse a sí mismos y pensar en su propia felicidad antes que todo. Hoy en día se habla mucho del amor propio y de la aceptación del yo, pero casi siempre se habla sobre una connotación meramente física y estética. En este caso podemos hablar sobre el amor propio enfocado en nuestra felicidad. Una felicidad que se consigue persiguiendo esos sueños que tanto hemos anhelado, dejando atrás las barreras que se nos han impuesto por años y que ahora, poco a poco, están siendo derribadas”.

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