Para las mujeres, ¡el triple!

Texto por Camila Bettin

Ilustración por Jossi Barbosa

Jueves 30 de abril, Montería
Karen Martínez, abogada de 36 años, madre de dos niños de cuatro y cinco años, ha sufrido una sobrecarga de trabajo en las últimas semanas a causa de la pandemia.

Sus responsabilidades se han incrementado pues, además de asumir las actividades laborales de la empresa en la que trabaja, tiene que encargarse de las actividades del hogar y la familia.

Tras la suspensión de las instituciones educativas ahora es niñera de tiempo completo: cuida de su suegra, una persona de tercera edad que hace poco sufrió de una fractura de cadera y aún está en recuperación.

Adicionalmente, Karen asume la mayor parte de la economía de la casa, ya que su esposo es un trabajador independiente que no ha podido posicionarse con éxito. También, debe cocinar, hacer aseo e ir a mercar, ahora le corresponde cargar con las bolsas, lo que antes hacía su pareja, mientras ella administraba el dinero y hacía las compras.

Desgaste y patriarcado

Karen es una de las muchas mujeres que asumen este desgaste emocional a causa del confinamiento obligatorio y a eso se le suman las desigualdades de la cultura patriarcal en Colombia.

Ahora, mujeres como ella cargan con el peso de una triple jornada, concepto que procede de un informe del Instituto Canario de Igualdad que se refiere al trabajo pago, doméstico y al sostenimiento emocional del hogar.

A pesar de ser un país que tiene una fachada de estar luchando por una equidad de género, es un hecho que las mujeres se encargan más que los hombres de las tareas del hogar y cuidado de las personas.

Según cifras de Naciones Unidas, las mujeres invierten entre una y tres horas más que los hombres en actividades domésticas, entre dos y diez veces más en el cuidado de niños y ancianos. Estas cifras incluyen también a mujeres que trabajan fuera de su hogar y que, al regresar a sus casas, se encargan de dichas actividades.

Covid, expositor de la desigualdad

La pandemia ha expuesto esta desigualdad y la ha acentuado por diferentes factores como el cierre de instituciones educativas y el no poder contar con la ayuda de empleadas domésticas.

Ana Güezmes, médica y representante de ONU Mujeres en Colombia, afirmó para el diario El Tiempo: “Las epidemias de la historia siempre nos han señalado que hay impactos diferenciales y también fortalezas en relación con las mujeres… las respuestas a las epidemias tienen que incluir el enfoque de género desde el inicio. Esto porque los impactos de las epidemias acentúan las desigualdades de género”.

Sin dejar de lado a todas aquellas mujeres que son indispensables y están dando su vida por mitigar la pandemia, dice Güezmes que las mujeres representan el 74% de las empleadas en el sector social y sanitario. ¿Sería justo con ellas que también tengan que velar completamente por las actividades del hogar y el cuidado?

El covid-19 ha sacado a la luz un problema que es más grave de lo que parece porque, desde actividades básicas que deberían ser distribuidas de forma más igualitaria, como lo son las del hogar, empieza una gran brecha de desigualdad entre hombres y mujeres.

Las labores domésticas y del cuidado no tienen género, no podemos seguir reproduciendo este tipo de desigualdades, no podemos dejarles a las mujeres de las próximas generaciones un mundo donde este tipo de actividades solo tengan aporte femenino.

Este contenido hace parte del especial
Diario de la pandemia

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