La ingenuidad es dinero

Texto por Carolina Mejía Arenas

Ilustración por Jossi Barbosa

Hago culpable a la industria del entretenimiento por vender historias que nos hacen creer a mujeres como yo, que si damos todo por alguien este nos va a querer y nos va a elegir por encima de todo.

Una vez leí un libro llamado After el cual trataba de una joven que era muy educada y que quería salir adelante, pero justamente cuando va a la universidad conoce a un hombre que se aprovecha de las mujeres; es alcohólico y fuera de eso trata mal a todos, sólo porque tiene una rabia inmensa contra sí mismo y el mundo. El caso es que se enamoran y ella sufre mucho, pues construyen juntos una relación muy tóxica que se basa en el intento de ella por salvarlo a él de sí mismo. Pero el libro te muestra que es el amor más intenso que existe, pues no pueden vivir el uno sin el otro y él intenta cambiar por ella.

Yo tuve una relación muy tóxica que me costó mucho decidir terminar, pero lo hice porque sabía que era una persona que no me aportaba nada bueno a mi vida y la cual muchas veces me hizo sentir que no valía nada. Luego de unos meses después de dejarlo, tomé la mala decisión de leer este libro y sentí que extrañaba a esa persona, que debía volver a buscarla si quería ser feliz, así que lo hice y, como era de esperarse, me rechazó y desde eso he estado tratando de batallar con el dolor y de superarlo.

Es inmaduro sufrir por alguien que te hace daño. Pero hago culpable a la industria del entretenimiento por vender historias que nos hacen creer a mujeres como yo que si damos todo por alguien este nos va a querer y nos va a elegir por encima de todo; en la vida real nosotras perdemos y ellos ganan y no es justo que nos vendan la ilusión de que va a pasar lo contrario.

Cuando llegamos a la adolescencia las mujeres vemos en programas, en libros, en redes sociales, que si queremos vivir un amor intenso debemos buscar un hombre que no quiera nada en su vida, consuma drogas y tenga una rabia inmensa contra sí mismo y el mundo, y que nosotras debemos actuar de salvadoras y hacer que se transformen por el amor que les tenemos. ¿Acaso la industria puede ver el daño que le hacen a las mujeres al mostrarles eso? ¿Por qué no hablamos de lo que pasa en el mundo real? Consigues una persona así; te vuelves dependiente, él nunca cambia, te frustras, aguantas: mentiras, infidelidades, malos tratos y hasta en el peor de los casos violencia física.

Esta es la realidad, la que la industria no cuenta, porque lo único que le importa es vender, ya que creen que si muestran a una persona empoderada que toma sus decisiones basada en lo valiosa que sabe que es, no conseguirán un centavo; así que te venden un concepto errado de amor verdadero y les crees, luego ellos se hacen cada vez más ricos mientras tú consumes su contenido y luego pagas las consecuencias por creer en el modelo que te impone la sociedad.

Pero, esto no solo sucede con los programas y con los libros; hablemos de la música, canciones como “¿Que voy a hacer sin él? “ “Me siento tan sola” “Devuélveme la vida” “Nada valgo sin tu amor”; no creo que sean las mejores aliadas a la hora de ayudar a que alguien se sienta mejor luego de una ruptura o una situación que cause tristeza, pues son letras que lo que realmente te dicen es: no eres nadie si no tienes a alguien al lado y, si no le ruegas para que se quede, serás infeliz toda la vida; es decir, ya de por si es difícil desprenderse de una persona para que la sociedad diga que lo que merecemos es sufrir, que esa es la felicidad.

Sin embargo, esto no solo pasa con el amor, hablemos del cuerpo perfecto. La industria está constantemente diciéndole a las personas cómo deben verse para ser “lindas”; las modelos de las marcas más importantes alrededor del mundo no pueden medir menos de 1.75 cm; también está el llamado 90-60-90 y, por si fuera poco, en las historias que se encuentran en las diferentes plataformas intentan decirte que si quieres ser amada y aceptada tienes que tener un cuerpo libre de grasa acumulada, estrías, celulitis, y tener algo para ofrecer, ya sea senos o cadera, pero eso si el abdomen debe estar plano. ¿Por qué apoyamos y disfrutamos de un sistema que ataca nuestra seguridad? Hay personas que dejan de comer y atentan contra sus vidas por cumplir el prototipo que se inventan estas personas solo para hacer dinero.

Es claro que acabar con este sistema es casi imposible, pero ese “casi” abarca un sin número de posibilidades; se debe criar a las personas para que entiendan que no son ninguna mitad, que nacieron enteras y que todo el amor que necesiten lo pueden encontrar en sí mismas, que deben amarse como son y elegirse siempre antes que a cualquiera. Así no pasarán por lo que yo pase, ya que sabrán que merecen mucho más; y también se debe mostrarles que son hermosas tal y como son, que son maravillosas, y solo así, ellas podrán crecer, tomar buenas decisiones y anteponerse a una industria que vende una hipócrita y falsa felicidad.

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