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Carta a Covid

Desde que te volviste el rey de los memes supe que te me hacías familiar. Me recuerdas al mini virus que hacía el papel de malo en el comercial del jarabe que mi mamá me obligaba a tomar cuando tenía tos, aquel que me daba pesadillas por las noches con su cuerpito verde y sonrisa maléfica.

Claustrofobia en menos de cuatro metros cuadrados

Desde que soy pequeña tuve un grave problema con los ascensores. Nadie se daba cuenta, pero me ahogaba cada vez que entraba a uno y era mucho peor cuando estaba lleno de gente. Todavía sufro dificultades en espacios muy cerrados, especialmente en la oscuridad.

El poder de la resiliencia

Resiliencia, qué palabra tan hermosa. Según la RAE (Real Academia Española) significa “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”.

In(ficción) humana

Estamos espantados por la fragilidad de la vida humana. Acostumbrados a vernos y sentirnos eternos, un bicho ha venido a recordarnos que solo somos otro bicho. Un bicho humano que, a pesar de tener el poder y la voluntad para habitar con sabiduría este planeta, ha sido tan devastador como el propio covid-19 en los pulmones. Lo dijo George Orwell, “lo importante no es mantenerse vivo, sino mantenerse humano”.

Soy un prisionero más

Nunca creí decir estas palabras: soy un prisionero en mi propio hogar. No me despierto por necesidad, sino porque ya no puedo más. No como porque el hambre me invada, sino porque todos están en la mesa esperándome. Veo en el mismo lugar las cosas que me sé de memoria: los libros, las revistas, el reloj, el cuadro, el afiche, las medallas…

Nunca está de más tu compañía

Finaliza mi tercer domingo de cuarentena y empiezo a sentir el vacío de la soledad. Mi vida llena de programas, actividades y tareas por realizar no tiene agendada una cita con Cupido, por ahora.

La alegría de recibir un mercado sorpresa

Hoy ha sido un día inactivo, parece domingo. Las calles están tranquilas, como mi estado de ánimo. No tengo clase, pero me levanto como el resto de los días, a las 7 a. m. Sin embargo, me levanto de cama cuatro horas después. Estuve viendo la serie que me quita el sueño, literal, porque me han dado hasta las 3 de la mañana mirándola. Así me coge el medio día.

Día cuatro de la cuarentena nacional: ¡Sálvanos, Señor!

Tan vacía como las calles de Colombia, y como las de otro centenar de países, estuvo la Plaza de San Pedro, uno de los sitios más emblemáticos de Ciudad del Vaticano. Estaba desolada, sin una sola alma católica, y así Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, ofreció la bendición Urbit et Orbi, que significa “a todo el mundo”.

En plena cuarentena probé la copa menstrual y pasé tremendo susto

Ayer, día séptimo de cuarentena para mí, me llegó la primera menstruación luego de que se anunciara la llegada del covid-19 a Colombia. Es decir, tuve mi primer periodo en confinamiento. Aunque el hecho de la visita mensual no resulta novedoso (si no han tenido un encuentro sexual que ponga en duda la existencia de un ser humano dentro de su cuerpo), esta vez hubo algo nuevo: usé la copa menstrual.

Mi padre tiene que salir todos los días a trabajar

Me levanté a las 5:30 a. m. para asistir a mi primera clase virtual que sería a las 6:00 a. m. por medio de una plataforma en internet. Era extraño pensar que no tenía que desplazarme por toda la ciudad para ir a la universidad, que no tuve que levantarme a las 4 de la madrugada para llegar a tiempo, que no tuve que usar el metro para recorrer más de 10 kilómetros desde mi hogar aplastada por la gente en la hora pico.

Esperar un hijo en medio de una pandemia mundial

Pocos momentos en la vida se detienen por completo. Podemos afirmarlo desde la magnitud física del tiempo. Todo tiene un curso y un flujo de acontecimientos. Todo, excepto aquel donde todos tus sentidos están de cara a la noticia de ser padre.

Cuarentena en total aislamiento

Sin contacto físico, sin conversaciones físicas, sin ver a personas físicas. En total aislamiento… así estoy viviendo mi cuarentena en Medellín, en mi casa, un apartaestudio que quizá es más pequeño que la sala de su casa.

La hora de las clases virtuales y las comidas reales

Hoy ha sido, como en época de normalidad, el día más apretado de mi semana. Salvo una anomalía, todo lo he realizado desde casa. Aunque amo mi hogar y soy feliz cada vez que puedo pasar días enteros aquí, aún no me cuadra la idea de realizar las actividades que requieren, para mí, un movimiento diferente.

El reacomodo mundial que llegó sin disparar una bala

Hoy no es un post festivo normal. Es un martes atípico: estamos en un aislamiento social lleno de incertidumbre y de sosiego, no solo en mí, sino también para millones de personas que no pueden salir a trabajar ni a distraerse ni a hacer nada distinto de las 34 excepciones que hizo el Gobierno Nacional.