Un país muy reservado para los artistas

Texto por:

Diana Fernanda Moreno

Sofía Villada

Natalia Ángel

Daniel Morales

Jimmy Vásquez Celis es un cucuteño que desde muy pequeño descubrió una gran afinidad por el teatro, el cine y la televisión. Todo comenzó en su colegio, cuando los profesores le pedían que se presentara para los eventos escolares con fonomímicas, poemas u obras de teatro. Así fue descubriendo un talento innato y un gran gusto por la actuación. Afortunadamente, contó con el apoyo de sus padres que, si no era con el vestuario, entonces le colaboraban con los ensayos y con la gestión de todas sus presentaciones. 

Tanto así que, su padre, Jorge Vásquez, recuerda a Jimmy como ese niño apasionado que leía los anuncios culturales de las calles y que luego le insistía para que lo llevase a ver más de cerca ese mundo teatral. Fue entonces, en una de esas oportunidades, que logró audicionar para una obra que solo les daba cabida a actores adultos, pero gracias a su carisma y talento logró quedarse siendo tan menor. Y así, comenzó su camino en el mundo de la actuación.

Más adelante, a los 16 años, Jimmy se fue a la capital colombiana a estudiar actuación. Hoy en día, a sus 43 años, ha conseguido participar en elencos como El cartel de los sapos, Escobar el patrón del mal, Nuevo rico, nuevo pobre, y ha sido galardonado con reconocimientos como el premio India Catalina a mejor actor protagónico de la telenovela La nocturna

Sin embargo, a pesar de que él reconoce que la ha ido bien en el medio, siente que hay una ignorancia cultural por parte de los colombianos frente al papel del artista nacional, pues considera que no se les da el suficiente reconocimiento ni valor en lo que desempañan, y que tampoco cuentan con un respaldo por parte del Estado. Y que todavía para los actores del sector teatral hay más desventajas y un apoyo más reducido. Frente a una industria artística tan cambiante, competitiva y farandulera, Jimmy afirma que Colombia no es un país para ser artista.

¿Cómo nació el interés por la actuación y el teatro?

Mi interés por la actuación nació desde muy pequeño, cuando solo tenía nueve años, aunque siempre he sido muy despistado. Una vez una profesora del colegio me pidió que me aprendiera una poesía llamada “El brindis del bohemio”, se suponía que era solo el fragmento de un personaje, pero yo entendí que debía aprenderme toda la poesía, de todas formas me la terminé aprendiendo toda y la profesora no podía creer que en 3 días me había aprendido algo que para un niño sería imposible, ya que era un monólogo de 20 minutos, entonces intuitivamente nació la pasión. Después de todo eso la profesora llamó a mis papás para decirles el talento que yo tenía, y me terminaron llevando al Instituto de Bellas Artes.

¿Al inicio de su carrera tuvo algún referente de la actuación?

Nunca tuve a alguien en mi familia como referente o inspiración que me condujera por el mundo de las artes, más allá de lo que yo veía en novelas venezolanas y algunas otras telenovelas que podía ver mientras vivía en Cúcuta.

¿Qué tal fue esa audición en la primera obra en la cual participó?

La primera obra para la que presenté audición fue en Cúcuta, en ese primer taller donde me llevaron mis padres. Fue muy difícil para mí entrar, porque estaba hecho solo para adultos, hasta me puse a llorar cuando me di cuenta de esto, pero por suerte me dieron la oportunidad de entrar. Pasado el tiempo de haber entrado al taller, se hicieron audiciones para una obra donde fui escogido. Finalmente me vine para Bogotá, en donde sí me puse a estudiar la carrera de actuación formalmente.

¿Es cierto que su madre le hacía los trajes de las presentaciones que hacía de pequeño? ¿Cómo fue ese apoyo por parte de sus padres en el inicio de su carrera?

Sí, mi mamá era muy alcahueta. Seguido de la poesía empecé a indagar sobre la fonomímica, que es lo que hoy en día se conoce como TikTok, pero en mi época se trataba de poner una canción y hacer el lip sync de la canción. Me encantaba hacer las fonomímicas de diferentes artistas y entonces como mi madre toda la vida ha cocido, pues ella me hacia los trajes y todo el vestuario para cada personaje que fuera a interpretar. Mi papá siempre era el que me llevaba a las presentaciones y me acompañaba en las imitaciones y fonomímicas.

¿Verdad que el canto es su sueño frustrado?

Lo que pasa con el canto es que mientras yo estaba tan metido en ese mundo del teatro, me di cuenta de lo importante que era la voz en la profesión, pues, entre más tengas herramientas relacionadas con el medio, más vas a crecer como actor, por ejemplo, habilidades como el canto y el baile podrían ser un plus para destacarse aún más dentro del medio.  Recuerdo que fue a los nueve años cuando le pedí a mi papá que me llevara a clases de canto, y un señor que en ese entonces no tenía ni tacto ni empatía con los niños me dijo que nunca en mi vida iba a servir para cantar. Pero yo creo que hoy en día cualquiera puede ser cantante con una buena preparación.

¿Cuál ha sido la situación más difícil a lo que ha tenido que enfrentar?

Me realizaron tres cirugías de hernia discal, situación difícil en su momento, pero realmente lo peor que me ha pasado en la vida es esta pandemia, en la cual el Estado nos dio por completo la espalda. Y peor aún, porque nosotros somos el último sector que se va a reactivar, siendo el 0.1% el presupuesto para el sector artístico, invirtiendo lo mínimo a la cultura, y eso evidencia la ignorancia cultural que hay en el país.

Hablando de la pandemia, ¿qué actividades disfrutó hacer más con sus hijos mientras compartieron tanto tiempo encerrados?

Hicimos plan de películas juntos y convertimos la casa en un teatro, eso es lo que más disfrutamos hacer.

¿Ve a sus hijos, en un futuro, involucrados en el mundo del teatro?

Sí, tienen talento para ello, pero yo espero que no escojan esta profesión. Y si deciden ser actores, aunque me insistan, no los apoyaré en esa decisión, porque este no es un país para ser artista y no quiero esa vida para mis hijos. Menos ahora con la aparición de los youtubers, que ni estudian para ser profesionales en el mundo del entretenimiento y les va mejor que a nosotros.

¿Cómo cree que ha sido la convivencia de su familia en relación con su carrera profesional?

Mi esposa fue actriz, por eso ella entiende mi trabajo, pero no entiende cómo no he tirado la toalla a este punto donde he tenido que enfrentar tantos obstáculos en este medio. Mi hija está muy pequeña y todavía no comprende muy bien mi oficio; mi hijo, en cambio, no quiere mucho al medio, porque de alguna manera le ha robado a su papá, pues cuando estoy grabando no paso mucho tiempo en la casa, y cuando estoy en la casa me la paso repasando los libretos. Por lo tanto, ese oficio para él no es muy chévere.

¿Es verdad que tiene afinidades con la carpintería?

Me fascina, pero económicamente no es un negocio que a estas alturas me dé mucho ingreso, pero será un hobby al que tarde o temprano le dedicaré más tiempo, al igual que el acordeón, son pasatiempos que hago para consentirme a mí mismo.

Comparando al Jimmy de hace diez años con el actual, ¿qué cree que ha cambiado?

Es un Jimmy cada vez más enamorado de sus hijos y que desplazó sus planes personales por buscar una felicidad en conjunto con su familia, es una persona más desconfiada, que ha aprendido de los errores, es más aterrizado y respetuoso, alguien más comprometido con la política del país, que ha dejado a un lado la indiferencia, que le duele las injusticias y se manifiesta contra ellas.

¿Qué metas tiene planeadas para un futuro?

Estoy seguro de que no me quiero morir sin haber conocido al argentino Ricardo Darín, ya sea para trabajar con él, recibir clases de él, compartir con él, lo que sea…

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