“Hay que proyectar con derivadas”. La vida de comedia de Luz Amparo Álvarez

Maria Alejandra Gomez

Paula Andrea Bedoya Velez

Ana María Cardona Puerta

Camilo Ospina Medina 

Juliani Alejandra Vasquez

Charles Caleb menciona que la imitación es la forma más sincera de la adulación; es el lema que representa a una de las imitadoras más importantes de Colombia, que con sus atributos humorísticos ha sido la sensación en cada rincón del país. Desde su comienzo en El Manicomio de VargasVil y, por supuesto, hasta llegar a alcanzar su papel de jueza en el programa Yo me llamo, Luz Amparo Alvarez ha sido referente de risas y buenas vibras.

Es cariñosa, alegre, extrovertida y tímidamente burletera; una mujer nacida en una familia tradicional de la capital antioqueña que cautivó a Colombia con su personalidad y talento.

¿El ser burletera le trajo problemas en su vida estudiantil o en su vida cotidiana? 

En la vida estudiantil solamente de pronto una profesora que me regañaba mucho porque era muy burletera, pero de resto no, porque es como uno lo haga, ¿no? Cuando hay mala intención, la mala intención se nota y siempre te va a generar problemas. Pero cuando uno se ríe y hace una burla más que se note que es la buena intención, la intención de divertirse, de pasar un rato rico, de romper el hielo, entonces ahí, por lo general, no genera problemas. Por ejemplo, a Amparo Grisales no le gusta que la imite, porque siente que me estoy burlando de ella y, bueno, ella no disfruta mucho la imitación, pero de resto no, por lo general, no.

Si la imitación no fuera lo suyo, ¿en qué rol crees que se hubieras desempeñado? 

Cantante, a mí me fascina cantar, yo soy cantante frustrada, desde chiquita canté en el baño, estuve en el coro, en el conjunto en la tuna, grabé disco de acetato, pero me tocó grabar en acetato muchos años, canté en bares, creo que estaría cantando.

¿Cuál es el personaje a imitar más pedido por el público? 

El público es muy acomodado, eso es el que esté de moda, entonces si está de moda Amparo Grisales, la gente por todos lados dice “imiteme a Amparo”, pero si esta la vicepresidenta, entonces hágame como la vicepresidenta, si está de moda Claudia López, hay, hable como Claudia López. La gente se guía más por la actualidad, y uno también, y uno empieza a disfrutar más también los personajes entre más actuales estén, porque son los que más nos dan de comer, por decirlo así.

Esos dos últimos personajes han sido nuevos, ¿no? 

Sí, esos son nuevos, bueno, mentiras, no, a Marta Lucía Ramirez la hago hace años, creo que era ministra de Defensa cuando empecé hacerla, lo que pasa es que no era tan popular, entonces la empecé a sacar de los shows, porque la gente no la ubicaba, era para un segmento que fuera muy allegado a la política, que como que disfrutaba la imitación, entonces la dejé de hacer unos años y, bueno, desde que es vicepresidenta entonces la volví hacer. Y Claudia López, hace más o menos dos años la imito.

¿Desde que se postuló como alcaldesa o ya era senadora?

Desde senadora empecé hacerla, pero tampoco la hacía tanto, porque no todo el mundo la ubicaba, entonces como que la hacía de vez en cuando y ya cuando era candidata a la alcaldía la empecé hacer más.

¿Cuál ha sido el momento más frustrante que cree haber vivido? 

No sé, no siento ninguno, no sé si yo soy muy rara o qué, pero no me acuerdo de ninguna frustración; pues digo en broma que soy cantante frustrada, pero que me siente frustrada porque no fui, no, para nada, porque tengo la oportunidad de cantar, y cantar en el show, pero que recuerde un momento frustrante, no, ninguno.

Pero de pronto como un sueño, o algo que quiso decir, como por ejemplo, siempre quise tener la oportunidad de poder ser una persona que trabajara para una empresa internacional, ¿o siempre desde niña había querido ser una persona metida en la parte musical, en la parte de comedia?

Siempre quise estar en la parte musical, entonces desde chiquita lo empecé hacer y, pues, imitadora, no, porque cuando uno está chiquito le preguntan, ¿qué quiere ser?, y uno dice enfermera, azafata, pero nunca dice imitador, es una cosa que no está en el radar de nadie. La vida te va llevando, la vida a veces pasa por encima de uno y te va como poniendo algunas cosas que ni siquiera las habías pensado y entonces yo sí quería cantar, lo hice, lo empecé hacer, empecé con mi carrera de comediante y en ese momento ya tomé la decisión de dedicarme a eso, que ese iba a ser mi oficio, fue una decisión dura en ese momento.

¿Cómo fueron los inicios en el oficio?

Al comienzo fue duro, porque cuando empecé, que fue hace 30 años, era un medio muy masculino, demasiado, en ese momento estaba la Nena Jiménez, la boba Pía, y tomar la decisión y seguir adelante en medio de puros hombres, pues era difícil apostarle a un oficio tan raro para una mujer, hoy en día es más común y hay más mujeres en el humor, y eso me parece fantástico, pero cuando decidí apostarle al principio me dio muy duro, pero cuando ya tomé la decisión todo fue más claro, más tranquilo.

Cuando ganó el Factor X tuvo la oportunidad de convertirse en cantante…

Me dio nostalgia, cuando gané Factor X de los famosos, que estaba cantando, y dije, ay, qué pesar, siempre había querido cantar y me ofrecieron grabar un disco, lanzarme como cantante, pero la condición era que dejara el humor y no fui capaz, porque estaba muy enamorada del humor y de lo que significa para mi vida, de lo que te da en estilo de vida, en actitud, que es algo bonito y tranquilo y, entonces, no fui capaz de tomar la decisión y seguí con el humor.

¿Cuál ha sido la época de su vida que más has disfrutado? 

No tengo muchas. El colegio para mí fue fantástico, eso sí, en el colegio pasé muy bueno, en mi adolescencia pasé bueno, yo fui rumbera, pero no rumbera de mucho trago ni nada, pero sí fui callejera, fiestera, me gocé mi juventud con toda, fui muy rumbera. Después, disfruté mucho la época que estaba en radio en el programa La Zaranda, ¡ay!, eso para mí fue genial.

¿Qué edad tenía ahí?

Empecé en La Zaranda con 20 años. Primero empecé en radio Manicomio Vargasvil, que estaba mucho más joven. A los 20 ya estaba en La Zaranda y eso para mí fue espectacular, porque ya era descubrir más el humor, la radio, viajar, estar con los compañeros, era un colegio, pero de la radio, entonces pasé muy bueno también, lo disfruté mucho, esa época fue muy rica; la banda Francotiradores también fue espectacular, porque pasábamos muy rico con todos los compañeros y también descubrí la televisión y, en fin, uno tenía mucha curiosidad al comienzo.

Y le llegó la fama…

Descubrí el reconocimiento, porque en la radio tienes un reconocimiento diferente, en cambio en televisión te vuelves más famoso y al principio es duro entender la fama, pero cuando la entiendes es muy rico disfrutar el cariño de la gente. Esa fue otra etapa muy rica de mi vida. Ahora me siento muy feliz, plena, a uno los añitos le ayudan mucho. Hay gente que no les gusta cumplir años, pero a mí me encanta, parece que los añitos dan madurez, tranquilidad, uno va aprendiendo cómo moverse por la vida de una manera más tranquila, por ahí dicen que perro viejo ladra sentado, a veces me siento así. No puedo decir perra vieja, porque suena muy feo, pero sí, siento que hay momentos de la vida que uno adquiere cierta tranquilidad que le dan los años.

Sabemos que su miedo al escenario la marcó, ¿quién fue esa persona que la apoyó para quitarse ese miedo? 

Al principio fue un poco difícil aceptar que uno de los temores más grandes que tenía era el miedo escénico; sin embargo, con el tiempo me di cuenta de que no era la única que padecía de eso. Por otro lado, siento que La Zaranda fue una de las ayudas más grandes que tuve, puesto que dentro de este programa estaba Vargasvil, Tola y Maruja y tantos humoristas colombianos que me hicieron dar cuenta de que tenía ese pudor no solo para la interpretación de personajes, sino también con el canto y la radio. El programa televisivo de La Banda Francotiradores tuvo mucho que ver en el cumplir ese sueño y la curiosidad hizo que mi confianza se expresara en mí para así darme cuenta de que lo único necesario para ese dolor de cabeza es creer en uno mismo. El equivocarse hace parte de ese aprendizaje.

¿Si tuviera que escoger entre comedia o canto, por cuál se irías? 

Desde que era niña mi pasión por el canto era algo que no podía ocultar, estaba en todo lo que tenía que ver con el canto y la batería; sin embargo, a la edad de los 19 a 20 años mi vida cambió cuando me ofrecieron participar en La Zaranda, ahí me di cuenta de que la interpretación era lo mío y por nada en el mundo cambiaría la comedia.

¿Cuál ha sido la entrevista de trabajo más inesperada? 

Al ser una mujer metódica, nunca tuve problemas con las entrevistas, por lo que a cada entrevista que voy ya sé más o menos cómo enfrentarla y yo misma me trazó un camino de éxito.

¿Cómo ha sido trabajar en esta pandemia? ¿qué sucedió con los shows? 

Mi psicorigidez hizo que fuera organizada a la hora de tomar decisiones y más con esta pandemia. Yo manejo un teatro en Bogotá que se llama el Ástor Plaza, y de inmediato cuando vimos que las cosas se estaban tornando un poco malucas, decidimos empezar a darle fuerza a las proyecciones de este y el próximo año, lo que nos hizo pensar en un fin de semana la pregunta del millón, ¿qué vamos a hacer? Un hecho importante es que aprendimos todo lo relacionado con la virtualidad, y ahí fue cuando decidimos empezar a vender shows virtuales.

¿Cómo planea verse en 10 años? 

Me da miedo planear ya las cosas y aunque planear es importante, esta pandemia nos hizo dar cuenta de que se debe de proyectar con derivadas, es decir, con un plan cambiante que nos dé la certeza de que no tendremos problemas después. Soy muy loca, hoy tengo un teatro con mi esposo y mañana lo vendemos e invertimos en la creación de otra empresa de sonido o algo por el estilo. No me veo jubilada, porque soy muy hiperactiva, pero sí quisiera tener una vida más tranquila y menos ajetreada.

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