La voz detrás del barrio

Texto por  Andrea Herrera.

Juana Hernández.

Manuela Vahos.

Lucy Ortega.

Isabel Vásquez.

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Hay personajes que se llevan nuestro corazón y nuestras risas, mostrando con humor realidades de nuestro día a día. Lo que no tenemos en cuenta en algunas ocasiones es todo lo que hay detrás de esas interpretaciones. Para la creación de estos personajes es necesario pasar por un proceso, en donde el intérprete le da una personalidad, con el fin de lograr dar la idea que quiere expresar. Son mucho más que su disfraz, son la herramienta que tienen los artistas para llegar a las personas.

Uno de estos interpretes es Robinson Posada, mejor conocido como el Parcero del Popular 8. Robinson se ha desempeñado como actor, cuentero y docente. Hace más de 20 años interpreta a este personaje, quien con un estilo paisa muy propio cuenta diversas historias. Así mismo, a través del Parcero, busca crear espacios de inclusión y romper con la estigmatización que se tiene sobre los barrios populares. Por medio de su personaje va más allá. El Parcero del Popular 8 es una idea bien pensada, una interpretación implacable y el reflejo de un gran talento.

Robinson se dio en la tarea de contarnos sobre el proceso de creación, explicó todo lo que conlleva ser un intérprete y lo que lo llevó a crear su emblemático personaje, además de darnos ideas mucho más amplias sobre la importancia de la oralidad.

Sacado del instagram @elparcerodel8

¿Qué pasos debe seguir una persona para crear un personaje como el Parcero del Popular 8?

Yo siento que dentro del ejercicio de la creación de un personaje hay varias rutas que parten de donde uno quiere entender al personaje, ya que esa pasión por contar es lo que ayuda a encontrar al protagonista y ver dónde este se ubica. ¿Qué es lo que pasa?, ¿Qué es lo que engancha?, ¿Qué me dice?, ¿A qué me invita? Por ejemplo, mi personaje más reconocido es el Parcero del Popular 8, porque es un personaje que nace desde las entrañas del barrio, con una posición social y política, con una mirada muy clara de lo que quiere comunicar desde lo que siente; y lo que hace, porque tiene claro su trayecto y se proyecta para generar ritmo en pro de lo social, buscando la transformación y las historias que convergen en su espacio.

¿Para qué crear un personaje? ¿Cuál es el objetivo?

También aparezco como Robinson en conferencias o como cuentero, pero me suele gustar más darme a la tarea de crear; salir de este cuerpo y ponerme en la tarea de imaginar, innovar y proponer en el escenario un personaje que capte la atención del público y luego cuando me quite el vestuario se den cuenta de que soy otro, porque esa es la magia del personaje, generarle al público un momento de asombro.

¿Cuál ha sido el proyecto que más trabajo y esfuerzo ha significado?

Ha sido el trabajo social dentro de la comunidad; nosotros venimos con un proyecto que se llama “La esquina del movimiento”, donde trabajamos con jóvenes en situación de vulnerabilidad; que son víctimas, victimarios o chicos que han estado cerca a la problemática delincuencial y ver como desde el arte nosotros podemos invitarlos a encontrarse con la vida para que tengan herramientas que les den luz y claridad frente a los proyectos personales. En todos estos años han pasado infinidad de chicos con problemáticas y por suerte los logramos encaminar y darles las bases para que en su vida no exista solamente el camino de la delincuencia.

¿Qué lo impulsó a crear “La esquina del movimiento”?

Yo vengo de un barrio que es Manrique, comuna 13 en Medellín, un barrio bastante azotado por la delincuencia y la violencia, así que llegué a conocer toda la problemática social y quise participar en otros ejercicios que me alejaran del narcotráfico y el sicariato, ya que fueron muchos los parceros que murieron por tomar el atajo que supuestamente iba a resolver sus vidas. Al conocer de primera mano la angustia, decidí cambiar el rumbo de mi vida y con amor y comedia lograr modificar toda la situación, por eso yo le doy voz a mis personajes para que actúen todas las historias de los 80 e inicios de los 90, que con previa investigación e inmersión logró contar historias desde la postura de un pillo, con toda la pinta y el vocabulario para generar conciencia y reflexión.

¿Lo que vemos en el escenario es Robinson o solo una actuación?

Al final uno termina actuando como habla, porque es la suma de un montón de cosas; es el asunto de estar parado en el escenario de 10 a 15 horas y luego detrás de escena vivir en la práctica de esto, ya que hace parte de nuestra profesión el estar constantemente en cómo comunicar. Yo siento que cada vez que estoy en el escenario, así sea Robinson o sea Parcero, no soy yo sin mi yo actuante; estar en un espectáculo y no ponerse en personaje no es parte de mí, así no funciono yo, porque pongo todo lo que tengo, lo que sé, lo que conozco; pongo mi capacidad de modificar el cuerpo. Pero en la casa no soy así, cuando barro, cuando cocino, cuando limpio, no soy como en los teatros.

¿Qué define a un buen artista?

Que sea apasionado por lo que hace, estar vibrando 24/7 por lo que crea, siempre inquieto y buscando ser reflexivo por lo que hace y propone en el escenario.

¿Qué tan importante es la oralidad a la hora de estar en un escenario?

Claro, es muy importante, porque nosotros venimos desde la cuentería y hay que saber cómo siente y piensa el personaje. Por ejemplo, el Parcero, como ustedes ya saben, su lenguaje está construido a través del parlache, que es un lenguaje con mucha fuerza en los barrios.  La oralidad es una parte muy importante de este personaje para poder contar las situaciones y lograr ponerlas en escena, porque su forma de comunicación invita a involucrarse en una comunidad señalada y excluida para conseguir una reflexión más profunda.

¿Que recomienda para no caer en el error de transmitir algo que no queremos?

Lo principal es tener claro qué queremos comunicar, porque es muy fácil terminar comunicando algo que no se quería. Por ejemplo, mi personaje es complicado, porque es del mundo de la delincuencia, así que debe comunicar esas situaciones, pero con el objetivo de generar una reflexión y no una invitación, que la gente que me está escuchando tome conciencia desde la anécdota para marcar el mensaje muy fuerte dentro de la realidad.

“El mono que es un pelado que se va al barrio por la problemática y vuelve convertido en sicario, era muy bueno para disparar y para todas las vueltas, entonces un día lo invitan a poner una bomba en un centro comercial y con la plata que le van a dar decide comprar una nevera de última generación para la mamá y cuando la compra pide que diga “del mono para la cucha en el día de las madres”, llega a la casa y llama a la novia para invitar a la gente del todo el barrio a una fiesta, pero ella le dice que si supo lo de la bomba en el centro comercial y él dice que sí, que por esas cosas se quiere ir de Medellín, en ese momento la novia le cuenta que en la explosión estaba la mamá, en ese momento suena el timbre y es la nevera No Frost de última generación que dice “del mono para la cucha en el día de la madre.”

Eso es lo que narra el Parcero, que en verdad son historias de 20 o 30 minutos, que inician con humor, pero que después viene la parte de la reflexión que cierra tan fuerte.

 ¿Cuál es su mayor miedo en relación con su profesión?

Tengo varios miedos, pero el principal es quizás no comunicarle a la gente, que mis cosas se conviertan en un paseo donde la narración solamente sea en una puesta de escena sin que mi personaje deje un mensaje. Por eso, desde mi postura como docente y artista, quiero que el público vibre y que cuando salgan del espectáculo digan “me dejó pensando”. 

¿En qué influye el tipo de público a la hora de crear un espectáculo?

El público es todo, porque al final son los que van a recibir la historia y es claro que no es lo mismo llegarle a un público infantil, a uno juvenil o a uno de la tercera edad, entonces es muy importante saber a qué tipo de público me voy a enfrentar para saber cómo comunicarles mi mensaje. Lo más difícil es cuando toca con muchos tipos de audiencia, ya que hay que llegarle a cada uno. También sucede que muchas veces está todo preparado y cuando llegas te das cuenta de que lo que preparaste no es correcto para ese tipo de audiencia. Lo más importante es ver los elementos del entorno y de la audiencia para saber cómo comunicar y cómo entregarle lo que quiere para conectar con ella.

¿Tiene algún filtro al momento de contar una historia?

Hay que saber tocar los temas, porque en el escenario se puede herir susceptibilidades. Es saber comunicar y generar conciencia desde la comedia de forma que se pueda meter los temas sin arriesgarse, pero sin eliminar el mensaje que quiero hacer llegar. Tristemente en este país hablar de ciertos temas te puede condenar y aunque no tengo miedo de morir por abrirles los ojos a las personas, prefiero poder seguir narrando mis historias reflexivas.

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