Entre la ficción y “chispazos de realidad”

Texto por

Laura Manuela Guerrero

Isaac Plaza

Mariana Gómez

Gabriel Herazo

Isabela Gómez

David Cano.

De alguna manera, todos conocemos y hemos tenido contacto con las expresiones artísticas. Y aunque el frío ambiental del cine y el eco de los museos ya no estén presentes-por la pandemia- ; seguimos experimentando las bellas artes. Es así, y en cuarentena, como surge el proyecto audiovisual de la escritora, docente y guionista Isabel Botero, quien con su celular y en unos pocos segundos comenzó a retratar la cotidianidad a través de la ventana.

Botero nació en Medellín en 1976 y a muy temprana edad comenzó a explorar la escritura. En 2019 publicó su primer libro “Vine a buscar el desierto” en el que, y con un poco de imaginación, relata los viajes que hizo entre los años 2000 y 2011. Hoy, adelanta su nueva novela de la que no quiso dar más información. Detalles como estos fueron revelados en la conversación que tuvimos con ella después de su participación en la decimocuarta edición de la Fiesta del Libro y la Cultura.

¿Cómo ha sido este proceso de la pandemia y de la cuarentena? Sabemos que le gusta viajar, de hecho, su libro se basa en esa pasión.  

La cuarentena para mí y para todos ha sido un tiempo muy difícil, pero a pesar de eso estoy agradecida por el hecho de poder seguir trabajando e incluso poder estar muy ocupada en cosas que me gustan y que disfruto. Precisamente estaba leyendo un artículo sobre el estado mental en que nos encontramos y es que personalmente pienso que todos conformamos un gran organismo y ese organismo está enfermo y es difícil en este momento estar bien; pero tampoco creo que sea un momento para mirarnos como individuos, sino más bien como una colectividad y comprender que hacemos parte de algo mucho más grande.

Nos parece muy interesante lo que empezó a hacer con los videos en su Instagram, cuéntenos sobre este proyecto y ¿cómo surgió?

Surgió con la cuarentena, en realidad no pensé que se fuera a convertir en lo que hoy es. Inició de una manera muy espontánea, grabando videos cortos de 10-15 segundos por las ventanas de mi casa. Así que empecé a grabar pequeñas escenas que veía de los vecinos, de los pocos transeúntes que pasaban, vendedores ambulantes, músicos callejeros, recicladores, todo. Empecé esto el primer día de la cuarentena y lo termine el último día (de cuarentena), logré subir 300 videos a Instagram. A raíz de esto me invitaron a Platohedro (centro cultural), para dar un taller que se llamaba “Narrar para resignificar”, un taller de celumetraje cotidiano. Aún no sé qué hacer con este gran proyecto, quizás me anime y le encuentre la salida a esto.

¿Cómo es la construcción de sus escritos, están basados en tu experiencia o en lo que ve? 

Ese libro (Vine a buscar el desierto) en realidad está basado en muchas experiencias personales. No me gusta hacer el ejercicio de decir que es verdad y que no, hasta donde sucedió o no; en realidad creo que eso no es importante para el lector. El libro está basado en un viaje que hice; por ejemplo: los primeros cuentos comienzan en La Habana, en donde estuve viviendo 6 meses en el año 1996; luego, volví a Medellín, terminé mi universidad y volví a viajar. Ese segundo viaje comienza en Israel y luego en varias ciudades de España. En el libro reconstruí mi viaje entre el 2000 y el 2011, siguiendo la ruta natural que hice. Sin embargo, metí otros cuentos de otras ciudades donde no había estado, porque sentía que el cuento me lo estaba pidiendo.

¿En qué momento decidió empezar a escribir y cómo fue ese inicio?

En realidad, lo hago desde muy pequeña, para mi la escritura ha sido muy importante. En cada emoción, cuando estoy triste, confundida, siento que mi cabeza es muy dispersa y parar un poco y escribir lo que siento o pienso es como meter en un Excel mis ideas y sistematizarlas. Es poder organizar aquello que siento que es caótico y así poder entender lo que me está pasando. Casi que la escritura ha sido algo terapéutico. 

¿Cómo relatar personajes tan distintos?

Hay un chispazo de realidad: el cuento parte de algo real y a partir de eso invento. El reto de volver una anécdota por más real que sea en una historia es encontrar de qué estás hablando. 

En la temática de sus cuentos predominan los viajes, ¿por qué?

Me hice adulta afuera, gran parte de lo que soy, como miro el mundo hace parte de eso [el viaje] , no me puedo identificar cien por ciento con lo local porque vi otras cosas, aprendí otras cosas y me relacioné con otras personas; parte de las decisiones que yo tomo tienen que ver con esa personas que se terminó de criar lejos. Mi acercamiento a la literatura ha sido desde la vivencia. A diferencia de otros autores, a mí me cuesta mucho escribir de la nada: inventar mundos o personajes de la nada. Como me ha funcionado es muy anclado a la realidad. Ese viaje es de lo que yo podía hablar porque ocupó mucho tiempo en mi vida y me marcó muchísimo.  Cuando estás viajando en circunstancias tan salvajes como viajé yo, estás mucho más expuesto y es mucho más probable que vivas aventuras.

¿Cómo se diferencia la escritura personal a la de un guion o un libro?

En mi escritura del libro se notan muchos rezagos de mi formación como guionista: cuando uno escribe un guion tiene que ser capaz de decir mucho con pocas palabras, es una escritura simple y directa. Sin embargo, cuando he escrito guiones han sido encargos específicos. Muchos de lo que escribo puede ser perfectamente un guion o un cuento, pero en el cine y en el audiovisual todo cuesta: llevar a la pantalla necesita un presupuesto mientras si escribes un cuento da igual lo que escribas porque va a costar lo mismo y es tu trabajo. Entonces, decidí que yo quería contar esas historias de cualquier manera, no quería esperar a ganarme una beca para realizar una película.

¿Cómo es el proceso creativo de sus guiones:

Puede ser un proceso caótico, todo depende del guionista. Pero personalmente me gusta ir paso a paso: empezar pensando en el tema (qué quiero decir), continuar con la idea (el personaje, que necesita, cuál es su deseo), avanzar al conflicto de la obra, (a qué se enfrenta el personaje) y terminar con la resolución de esa idea, ya sea para bien o para mal. Puede sonar muy esquematizado, pero siento que es lo más correcto para una buena historia, aunque puede variar dependiendo del tipo de historia a escribir. Y yendo a lo más técnico, hacer el storyline, luego un argumento, seguir con la escaleta (el plano de la historia) y finalizar con el guion literario, escena por escena. 

A propósito de la charla de la Fiesta del Libro en la que fue moderadora, ¿Qué diferencias encuentra entre la literatura de Guillermo Arriaga e Isabel Botero?:

En literatura, Guillermo es un monstruo, tiene un estilo muy propio, muy definido y fuerte, pero yendo más allá, siento que los temas que tocamos son muy distintos. Guillermo se destaca por su sentido social, y hablar sobre la violencia que está presente, por mi parte mis temas son más íntimos, pequeños dramas que no tocan lo político o estructuras sociales. En resumen, Guillermo es más complejo y yo soy más sencilla.

¿Qué proyectos tiene para el futuro Isabel Botero?

El próximo 24 de octubre saldrá una serie en Señal Colombia en la cual participe haciendo el guion de varios capítulos, se llama Tomás, Alba y Edison. Es una serie animada que nos presenta a Tomás, un chico inventor, que quiere enamorar a su vecina Alba. Como proyecto personal, quiero y necesito escribir una novela a futuro, aunque aún no me dedico rigurosamente a ello. Mi primer libro lo planteé como un trabajo de grado y jamás esperé que Planeta me diera la oportunidad de cumplir mi sueño y escribir otro libro. Es un reto gigante, pero sé que soy capaz, no obstante, necesito mucha inspiración pero la idea general ya está clara. 

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