El poder de la resiliencia
Martes 31 de marzo, Manizales
Resiliencia, qué palabra tan hermosa. Según la RAE (Real Academia Española) significa “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”.


Para mí, la resiliencia es la capacidad de hacer frente a las adversidades de la vida, transformar el dolor en fuerza motor para superarme y salir fortalecida de las situaciones difíciles.

Y es eso lo que, como colombiana, estoy haciendo en este momento: haciendo frente a una adversidad que, en lugar de derrumbarme, me hará a mí y a más personas más fuerte.
Este mercado se le entregó a un hombre de 68 años, viudo y vendedor en la calle de bebidas energizantes.
¿Para dónde vamos?
Crecí en una familia donde nunca nos ha hecho falta nada, siempre hemos tenido comodidades y eso me ha hecho entender que, así como soy una mujer privilegiada hay otros que no y son aquellas personas quienes me impulsan a ser resiliente y a darme cuenta que la vida se va en un abrir y cerrar de ojos.

Mi mamá siempre me ha dicho: “Si tú tienes y alguien no, no vayas a dejar que esa persona se quede sin eso que necesita. No permitas que alguien pase necesidades si hay forma de que tú lo evites”.

Y eso es exactamente lo que me cuestiono hoy: nosotros tenemos casa, comida, internet, pero… ¿qué pasa con esas personas que venden en el semáforo para llevar pan a su casa?

¿Qué pasa con el venezolano que no solo caminó 3000 kilómetros para salir de su país, sino que también vende artesanías para darle una vida digna a sus hijos? ¿Qué pasa con el anciano que vende Bon Ice porque su esposa tiene cáncer y necesita pagarle el tratamiento?

¿Qué pasa con todos aquellos que deben salir a la calle a vender dulces porque, aunque la cuarentena está vigente, necesitan dinero para comer? Son preguntas que invaden mi mente, que me arrugan el corazón, porque sé que en esta situación lo que se necesita enseñarles a todos aquellos que no pueden refugiarse es la “resiliencia”.

Pero ¿saben eso cómo se enseña? Esa palabra tan rara se enseña cuando tú como ser humano valoras lo que tienes, cuando tú te unes a tu familia, cuando ayudas a alguien que está en una situación difícil o cuando entiendes que la vida no es blanca y negra porque entre esos dos colores existen muchos tonos de grises.
Las ayudas alivian muchas necesidades.
Apoyar = Resiliencia
En Manizales, la ciudad donde me crié, un alto porcentaje de los habitantes son adultos mayores y muchos de ellos son trabajadores informales que no tienen quién los apoye o cuide.

Dada esta situación producto del coronavirus, un grupo de amigos creó una iniciativa en la cual varios influencers, dueños de locales, restaurantes y tiendas de la ciudad se unieron para recoger dinero y alimentos para comprar pequeños mercados y llevarlos a aquellos adultos mayores, vendedores ambulantes, que necesitan ayuda durante esta crisis.

En una semana se han entregado más de 100 mercados y también se ha entregado más de 100 veces la palabra “resiliencia”. ¿Cómo que con un mercado se entrega la resiliencia?

Es simple: cuando tú le estás ayudando a alguien que está pasando por un momento difícil, le estás enseñando a ser resiliente, le estás demostrando que ese duro momento va a pasar y que él y todos los que lo están atravesando saldrán adelante.

Por eso es importante apoyar en este momento: porque no solo estás ayudando de forma económica, sino que también estás entregando un valor, una capacidad: LA RESILIENCIA.
Los mercados se entregaron en sectores como Bosques del Norte, considerado uno de los barrios más peligrosos de Manizales.
Este contenido hace parte del especial
Diario de la pandemia

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