Carta de un brasier a la lavadora

Gabriela Pupo Clavijo

La preocupación que tuvo la ropa interior de una chica en la época del encierro por la cuarentena.

Querida lavadora,

extraño dar vueltas hasta marearme. Soy Lilo, el brasier favorito de mi nena Gabriela. Tal vez no te acuerdes de mí, soy el beige, el único. Te escribo en representación de los ocho brasieres que ella tiene: estamos confundidos por su distanciamiento. Llevamos dos meses sin verla; de vez en cuando la escuchamos cotorrear, pero no nos saca de aquí.

Eres la jefa, necesitamos de tu ayuda para resolver este problema. Me tomé el atrevimiento de convocar a una reunión el viernes pasado con los del cajón para dar respuesta a esta situación. La mayoría somos brasieres, excepto un par de medias viejas y una familia de calzones.

Me escucho tranquilo, pero solo finjo. La reunión empezó con los brasieres negros, son gemelos, según ellos solo estamos de vacaciones. No es mala idea, todos debemos tener un tiempo de descanso de tanta productividad, pero nosotros siempre tenemos que estar funcionando las 24 horas del día o, pues mínimo 12. Bueno, o eso queríamos pensar.

Continuaron el lila y el blanco que están muy preocupados por el busto. Ellos siempre tan estéticos. Dicen que tenemos que tomar soluciones rápidas o seremos cambiados por los tops deportivos y nuestra nena tendrá el busto más apachurrado de todo el mundo.

¡Ah, sí, se me olvidaba contarte!, según los calzones, nuestra nena de vez en cuando utiliza esos tops. Problema grandísimo: son anchos, bruscos y nuestra competencia. Solo de imaginarlo mi tela se eriza.

Los penúltimos que hablaron fueron el trío del fucsia, el estampado de leopardo y el brasier inválido. Son los menos trabajadores. Fueron regalo de la abuela y nunca los usa. El inválido es el estraple, lo llamamos así porque, pues, no tiene tirantes. No es normal.

Los tres coinciden en su extraña teoría, “no brasier club”, dicen que es una nueva tendencia que demuestra libertad y frescura. Tal vez ya estoy muy viejo, pero no entiendo ninguna de estas estupideces que solo quieren dejarnos sin empleo.

Yo la verdad no tengo una teoría. Solo tengo un reguero de preguntas que nadie me ha podido responder: ¿el desempleo va a subir este año?, ¿viene otra colección?, ¿nos va a desechar?, ¿nos va a regalar?, ¿tiene un nuevo favorito? He escuchado que a unos de nosotros los regalan. ¡Horrible! ¿Ser usado por otra persona que no es tu dueña?, quién inventó semejante barbaridad…

En fin, tengo los tirantes descuadrados de pensar y echar cabeza de qué le pasa a esta niña.

Jefa, entiéndame, es como si de un día a otro dejaran de usarte cuando te utilizan casi todos los días. Como eres tú de histérica, seguro te enfermarías a propósito o harías unas de tus mezcolanzas raras y mancharías la ropa blanca de un color bien estruendoso, como el rojo. Bueno, eso es lo que dicen de ti por aquí, a mí no me culpes.

Solo necesito unos datos: a quiénes estás lavando y cada cuánto. Avísame también si hay nuevos. Dios, roguemos que no. Ah bueno, según las medias viejas hay una nueva prenda que no logro identificar: coronavirus. Escucharon que cada vez que se la pone alguien tiene que entrar en un cuarto y encerrarse con ella, sin que nadie los vea. Qué elegancia. Estoy al tanto de todo.

Lilo

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