Bebé en cuarentena busca galleta

Texto por Laura Isabel Vásquez

Ilustración por Simón Barrera.

El fantástico descubrimiento de una chiquilla en aquellos días de encierro familiar por el coronavirus.

Antes dormía horas y horas, parecía mi Henana que solo se despierta para dormir en la cama de mis papás, pero ahora si duermo veinte minutos es mucho. Mis papás hacen de todo para que duerma más; según ellos, tienen que hacer teletrabajo, pero la verdad a mí me importa un comino o, más bien, una galleta porque siempre me dan una galleta y me sientan en el piso a comerla como perro.

La verdad no recuerdo cómo era antes todo, solo tengo un año, pero soy más inteligente que mi Henana, ya sé dónde las esconden, y cuando tengo la oportunidad me como una o dos sin que me vean. Después Má anda por ahí peleando conmigo porque no quiero comer.

Desde que tengo memoria vivo con Henana, Má, Pa-pa y Tuenti, que es mi niñera. Cuando no quieren jugar conmigo solo me tiro al piso y lloro, así vienen los demás preocupados, me cargan y yo simplemente me voy riéndome porque me salí con la mía.

Mis días se pasan así: juego, como, duermo, hago popó, veo a los bebés llorones y como mis sagradas galletas Saltín. Llevo en casa mucho tiempo, en realidad no salía mucho antes, pero no necesito nada más.

En este tiempo he aprendido a caminar, a comer, a bailar, a hablar, cargo cosas, me sé montar a las camas, y mucho más.

Uno de mis recuerdos favoritos es el de la primera vez que Tuenti me dio limón. Estábamos en la cocina y ella sacó de la canasta de frutas algo que era verde, entonces llamó a Henana para que se nos uniera. Yo estaba emocionada, sabía que hacíamos algo por primera vez, para mí todo es una primera vez, entonces me echaron unas gotitas de la fruta  en la boca.

El limón sabe muy mal, no sabría describir bien la sensación pero mi reacción solo generó que mis cómplices se rieran de mí, no entendí porqué se rieron pero yo me les uní en la celebración.

Mis papás aún no saben lo que pasó con el limón. Hay muchas cosas que ellos no saben en realidad, son mis secretos con ellas y cuando los recordamos nos reímos y me dan una galleta para cerrar el trato de que no diremos nada.

Má dice que mi persona favorita en la casa es Henana, pero yo lo pongo en duda, siempre que le hago un cariño tirando de su pelo muy duro me dice que ella pidió un perro al que enseñarle a hacer popó y no una hermana a la que tiene que limpiarle las pompas, aunque ella nunca me limpia las pompas. Como sea, sí es la persona que más amo, la cuarentena no sería lo mismo sin ella.

Siempre que me despierto corro a su cama a despertarla, y ella me dice que si me voy me da una galleta y yo acepto. He encontrado formas de conseguir que todos me den mis preciosas.

En cuarentena he aprendido algo: soy la reina de la casa, el centro de atención, lo que quiero lo consigo. Solo debo llorar y ya. Justo por eso me estoy comiendo una galleta ahora mismo.

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