Aprovechando el distanciamiento social
Miércoles 1 de abril, Medellín
Si algo nos ha enseñado la pandemia del covid-19, fuera de la angustia, la histeria y el pánico colectivo al que podemos llegar, es que tiene una impresionante capacidad para forzarnos a cambiar. Muchos de los cambios han sido tan apresurados y directos que confunden, como la medida más drástica de estos días: el distanciamiento social.


Hasta la fecha, más de un centenar de países llevan alrededor de dos semanas de exhaustivas medidas preventivas y de aislamiento. Si esta pandemia hubiese ocurrido hace 10 o 20 años, la situación estuviese peor; primero, porque no tendríamos un intercambio de información tan veloz y, segundo, porque no tendríamos con qué entretenernos.

En principio, esta es una situación que resulta chocante y a veces molesta dado que irrumpe en un estilo de vida en donde estamos constantemente expuestos, “desnudos” y disponibles a la mirada digital.

Como persona introvertida (que de vez en cuando salta al mundo social), el distanciamiento social es una medida de aislamiento muy eficiente que celebro y recomiendo al mayor número de personas. Una medida fundamental para los expertos y que busca evitar contagios para salvar vidas.

Su importancia queda clara en los muchos eventos, conciertos, conferencias y torneos mundiales que han sido cancelados por la gravedad de la pandemia. También se evidencia en las medidas que se promueven desde los diferentes gobiernos como lo son #QuédateEnCasa o #CuarentenaPorLaVida.
La importancia del espacio personal
Antes de ahondar en los conceptos de privacidad, espacio o distancia, hay que entender que “distanciamiento social” no se refiere a un aislamiento por completo, no es tan drástico ni severo como una cuarentena en aislamiento total vivida por alguien que viajó al exterior y sospecha poseer el covid-19.

Cualquier persona (sea introvertida o no) requiere de un mínimo contacto físico. Para una persona introvertida, “distanciamiento social” consistiría en la disminución del contacto físico. ¿Cuánto es lo necesario, entonces?

Tendremos que pensar en los muchos lugares donde el espacio personal está reducido o es impensable y no nos damos cuenta: restaurantes, discotecas, reuniones en casas con más de 5 o 6 personas, transporte público, eventos religiosos o conciertos.

Lugares que también los epidemiólogos señalan como focos altamente infecciosos frente a la pandemia. Es en este contexto en el que el distanciamiento social debe ser visto como una medida que no busca reducir el contacto físico, sino ampliar la importancia del espacio personal.
La necesidad de la pandemia
En la era digital ocurre un fenómeno similar: frente a las toneladas de “likes y el incremento significativo del social media, hemos confundido el concepto de espacio personal con la zona pública o visible (que cualquier persona puede ver de nosotros sin necesidad de pasar filtros).
Por dicha razón es normal en estos días ver tanto a influenciadores como a personas del común mostrar sus cosas más “íntimas”.
Los medios se han encargado de mostrarnos cada actividad que hagan los famosos frente al coronavirus: si una influencer se salta una medida de contención, si Cristiano Ronaldo sale de paseo en plena contingencia o si Andrés Cepeda da un concierto a través de internet.

Y las redes sociales, por su parte, están en lo propio: mostrarnos poco a poco todo lo que nuestros amigos hacen, dejan de hacer, quieren u odian. Tanto en la red como en la vida real tenemos que empezar a implementar más las distancias, en parte el covid-19 ha tenido efectos secundarios, nos ha mostrado cómo lavarnos las manos es importante para contener la propagación de un virus y cuál es la importancia de la higiene al estar en multitudes.
Las prácticas de siempre
Es sorprendente que empresas e instituciones tuvieran que esperar a un virus para implementar medidas higiénicas que se suponen deben estar siempre: aseo constante de puertas, ascensores, torniquetes o la disponibilidad de gel desinfectante en espacios concurridos.

Como un introvertido más del mundo, seguiré disfrutando en silencio esta nueva medida de salud, una alteración que, mírese por donde se mire, no es del todo negativa. Nadie esperaba que una medida impuesta nos haya mostrado las diferentes formas en que nuestro espacio es invadido a diario, aunque la pregunta aquí es ¿realmente era necesario?
Este contenido hace parte del especial
Diario de la pandemia

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