Vacuna, un sinónimo de libertad

Texto por Amalia González

Isabella Galeano

Paulina Paffen

María Antonia Tamayo

Justin Morales

Ilustración Laura Restrepo C.

¡Aumenta la esperanza en Colombia! Con el avance del Plan Nacional de Vacunación, ahora son más los ciudadanos que se sienten motivados a vacunarse. Después de que el DANE revelara a principio de año que el 40 % de los colombianos no estaba dispuestos a vacunarse, al final de abril, cerca del 70 % dice que se aplicaría la dosis, de acuerdo con la última Encuesta Pulso Social.

https://www.larepublica.co/economia/intencion-de-vacunacion-aumento-en-febrero-y-696-de-colombianos-se-aplicaria-la-dosis-3144356

La vacunación provoca distintas emociones en cada persona, pero, para la mayoría de los vacunados representa libertad. Así lo expresaron los cinco entrevistados que fueron contactados para contar su experiencia con su proceso de vacunación. Todos coinciden en que su proceso garantiza su seguridad y calidad de vida; el haberse vacunado es un gran triunfo.

Miriam García García, de 84 años, se ha dedicado toda la vida a los deberes de la casa y dice que ha vivido la pandemia muy aburrida y lejos de las personas que más quiere. El pasado 5 marzo, fue vacunada con el biológico de Sinovac, con la entidad de Sura en Rionegro; sus palabras después de haber recibido la primera dosis fueron las siguientes: “Me siento feliz y llena de esperanza, hoy, por fin, después de estar un año aislada en Rionegro sin poder ver a mis hijos y nietos, regreso a Medellín con el corazón lleno de alegría, porque podré abrazarlos”.

Jorge Humberto González Vanegas, de 51 años, oftalmólogo cirujano, se vio gravemente afectado por la pandemia, debido a que los médicos tenían prohibido realizar procedimientos quirúrgicos (los cuales eran su mayor fuente de ingresos). El doctor González, después de que le aplicaran la vacuna de Pfizer, dijo: “Como médico me da la libertad de trabajar más tranquilo y seguir dando la batalla por una recuperación y un nuevo horizonte”.

Gladys Rojas Cuellar, de 76 años, ingeniera industrial que se jubiló como agente de propiedad raíz, hoy en día se dedica a sus pasatiempos preferidos. La crisis del coronavirus fue una verdadera pesadilla, pues al tener una vida social tan activa, se vio completamente limitada; no podía ver a sus amigos ni a sus familiares más cercanos. Gladys fue vacunada el pasado 25 de marzo, con la dosis de Sinovac, en la sede de Sura Industriales, y dice que la vacuna es motivo de celebración, ya que ve la luz al final de este túnel “tan oscuro”.

Berta Ligia Velásquez, de 84 años, toda la vida ha sido ama de casa. Con la vacuna de Sinovac, que le aplicaron el 16 de marzo, en la Clínica Santa Gertrudis de Envigado, sintió un inmenso descanso; ahora el pensamiento de estar entubada en una UCI ya no la atormenta y deja de ser su gran preocupación. Además, dice: “Todavía tengo mucho pa’ vivir, porque yo sí me sueño conociendo a mis bisnietos”.

Así como Colombia cuenta cada día con más personas sumándose a este anhelado momento, en distintos países también están vacunando connacionales; Erica María Álvarez López, profesora de 47 años, y Gilma López Sepulveda, pensionada de 69 años, son ejemplo de dos colombianas residentes en Estados Unidos ya vacunadas, a las que les aplicaron la vacuna de Moderna en uno de los supermercados de Publix.

Erica María cuenta que el aplicarse la vacuna fue algo temeroso, “pero es más temeroso aún el hecho de seguir viviendo como lo venía haciendo”. Por otro lado, Gilma no siente más que emoción por continuar con su proceso de vacunación y ansias por volver a ver a sus amigas del club de costura de todos los miércoles.

Sin duda alguna, la vacuna representa para muchas personas un alivio, una tranquilidad y una fortuna poder empezar a acercarse paulatinamente a sus vidas cotidianas antes de la pandemia. La libertad se ve reflejada de diferentes maneras en cada uno de ellos, pero el sentimiento es unánime.

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