Una tormenta de odio y crueldad

Texto por Albeiro Pizarro.

Adriana Rodríguez.

 

Germán Castro Caycedo viajó por el mundo para recoger los testimonios de cuatro mujeres colombianas víctimas de las consecuencias del conflicto armado en el país. Al contar sus historias en el libro La tormenta, publicado en 2013, el escritor, recientemente fallecido, plasmó la manera en la que el país se encuentra sumergido en una constante tormenta de odio y crueldad que nunca cesa.

En la madrugada del 24 de septiembre de 1990, Margarita Silva de Uribe, exalcaldesa de Cúcuta, llevaba a sus hijos al colegio cuando fue interceptada por unos delincuentes uniformados de agentes de tránsito, quienes posteriormente fueron identificados como miembros del ELN. La llevaron a una zona rural de Norte de Santander para chantajearla y sacarle dinero para poder financiarse. Debido a la resistencia y al don de la palabra que tenía Margarita, logró ser liberada después de cuatro meses.

https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-63214

Margarita Silva de Uribe. Tomado de: Revista Contraluz Cúcuta.

En la época del mandato de Pastrana (1998-2002), las FARC hicieron sentir su fuerza contra el Gobierno. La mayoría de las consecuencias que dejaban sus acciones las pagaban los ciudadanos. Es el caso de la familia de Elena, que tenía una buena economía, lo que llamó la atención de los guerrilleros, quienes secuestraron a su único hermano. Inicialmente acudió a las autoridades policiales, pero no pudieron ayudarla a encontrarlo. En vista de esto, acudió a los paramilitares para recuperarlo y en unas semanas lo tuvo de vuelta.

Niños reclutados por la guerrilla. Tomado de: El Tiempo

Alrededor de 1999, Magdalena vivió su peor pesadilla cuando su hijo, quien era un teniente del Ejército, desapareció sin dejar rastro alguno. Después de que fue dado por muerto de manera incorrecta por el Estado, la madre decidió emprender por su cuenta una travesía para descubrir la verdad sobre el paradero de su hijo. Cuando Germán Castro publicó el libro, Magdalena se encontraba en quiebra económica a causa de una búsqueda sin respuestas.

Víctimas de desaparición forzada en el país. Tomado de: La Silla Vacía

Loreta Kalaila, líderesa indígena de la Sierra Nevada, recuerda con claridad la mañana del 18 de abril de 2004 cuando llegaron a Bahía Portete más de 40 paramilitares, quienes torturaron y asesinaron a 12 personas, buscando demostrar dominio en la zona. Kalaila, quien hoy en día utiliza un nombre anónimo para proteger su identidad, denunció la manera en la que a partir de ese hecho se desplazaron más de 600 indígenas de la zona huyendo de la violencia que azotaba al lugar. Estos actores violentos eran respaldados por sectores del Gobierno y multinacionales que querían desterrar a los indígenas para así poder privatizar sus recursos naturales.

Bahía Portete actualmente. Tomado de: El Heraldo

A partir de estos testimonios, Germán Castro Caycedo logra captar unas historias que por ser tan cotidianas parecen sepultadas en el olvido nacional. Castro Caycedo resalta el heroísmo y tenacidad que presentaron las víctimas en el antes, durante y después del conflicto. Con estas narrativas también se demuestra que una gran cantidad de las víctimas de la violencia en el país no han estado directamente relacionadas con el conflicto, haciendo que de esta manera se cometan injusticias en contra de la integridad de civiles, que han sido despojados de sus terrenos, de sus familias y hasta de su propia vida.

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