Colombianos guardan la esperanza de una vida sin Covid-19

Texto por Cindy Torres Cano

Andrea Rodríguez Lampión

Sara Ospina Hernández

Danna Cassas Pérez

Ilustración Santiago Gordon 

Cada día aumenta la esperanza en el pueblo colombiano de conseguir superar la pandemia. Así lo expresan distintos ciudadanos que ya se han animado a hacer parte del proceso de vacunación contra el Covid-19.

Con la llegada de la vacuna a Colombia, algunas personas han sido muy escépticas y otras no tanto. La incertidumbre comienza a sembrarse en el momento de decidir si aplicarse o no la vacuna, por lo que muchos se han preguntado: ¿causará efectos secundarios?, ¿será efectiva?, ¿cómo la desarrollaron en tan poco tiempo? O simplemente confían en que esta será la salida de toda esta tragedia.

Distintas personas vacunadas, desde enfermeras y doctores hasta amas de casa, contaron su experiencia en el proceso de vacunación, y todos comparten la misma idea: con disciplina colectiva el resultado será un éxito. Los entrevistados afirmaron haberse aplicado las dosis de la vacuna Sinovac y no haber sentido ningún malestar, por el contrario, se encuentran felices y tranquilos.

El doctor Julián Lugo Peña, de 32 años, es especialista en Medicina Interna y Cardiología, y actualmente está terminando su maestría en Epidemiología en la Universidad Nacional de Colombia. Durante la cuarentena, la mayor parte de su tiempo lo dedicó a estudiar de manera virtual en su maestría, y también estuvo atendiendo pacientes. El doctor recibió su primera dosis de Sinovac el 3 de marzo y la segunda dosis el 24 de marzo; señaló que su experiencia fue muy buena, aunque presentó un dolor leve al día siguiente en el brazo. Sin embargo, está satisfecho.

Muchas personas piensan que al vacunarse son libres de contraer Covid-19, pero la realidad es otra. El doctor Lugo dice que “a través de los diferentes estudios se ha podido reconocer que las vacunas son efectivas para sus principales objetivos: no dejar morir a las personas y que no tengan complicaciones graves, para así evitar la unidad de cuidados intensivos”. La vacuna no libra un 100% del virus, pero se asegura de que no sea letal, por lo cual se debe seguir cumpliendo con los protocolos de bioseguridad.

María del Carmen García, de 82 años, ama de casa y residente en Sincelejo, Sucre, cuenta que durante la pandemia se ha sentido sola y extraña volver a ver a diario a sus hijos y nietos. Ella dice que ha sido un proceso duro y se mantenía sin salir de su hogar, por lo que cuando supo que iniciarían el proceso de vacunación en el país se puso muy feliz. María del Carmen es una persona muy carismática que en todo momento expresa su fe y esperanza en esta vacuna, y es fiel creyente de que el sistema de vacunación es eficiente.

Afirma haberse sentido feliz en el momento en que le aplicaron la primera dosis de Sinovac. Señala que su experiencia fue muy buena, contrario a todos los comentarios negativos que la rondaban. Dice no haber sentido ningún malestar luego de la aplicación y que espera con muchas ansias ir a colocarse la segunda dosis al finalizar el mes de abril. Sin embargo, sostiene que aún se debe mantener el cuidado entre todos para que sea un proceso efectivo.

Diego Arbeláez, de 53 años, socio y director administrativo de la Clínica Medellín del centro de la ciudad, manifiesta que, por ser médico, y tener un alto riesgo en la clínica, lo vacunaron en la primera etapa, y confirma haber tenido una buena experiencia. El doctor Arbeláez cuenta que está un poco más tranquilo al saber que inició el proceso de vacunación, pues se sabe que será un proceso largo y muy difícil, pero espera que ayude a terminar con esta pandemia, que ha afectado drásticamente a nuestro país y al mundo entero.

Asimismo, es esperanzador encontrar personas como Ángela Aristizábal, con 103 años, que probablemente aún no se ha percatado de lo ocurrido durante la pandemia. Sus familiares, preocupados por su bienestar y con muchas ansias de poder verla más seguido, le dijeron simplemente: “Vamos a la clínica a que te apliquen una inyección”. Ángela sufre de depresión y, por su edad, sus familiares consideran que no le conviene darse cuenta de este terrible acontecimiento que está ocurriendo en el mundo. Tal vez ella no se dio cuenta, pero su familia agradece que esté vacunada. Ángela tiene 10 hijos y varios de ellos no la veían desde hacía un año por pánico a infectarla y por la intención de cuidarla. Sus hijos cuentan que Ángela tuvo una buena experiencia y no ha sentido ningún malestar, además comentan la tranquilidad que les genera que su madre ya esté vacunada y “libre” del Covid-19.

Ana María Restrepo, de 24 años, enfermera del Hospital San Vicente de Paúl, fue vacunada en el mes de marzo. Ana María sentía temor de ser vacunada, debido a los rumores respecto a la vacuna. Explica que todos los cuerpos son diferentes y no se sabe cómo respondan ante la dosis, pero una vez vacunada, sintió tranquilidad, debido a que los efectos secundarios no fueron más allá de algunos dolores de cabeza, además, por su profesión, era de vital importancia que se le aplicara la llamada “dosis de vida”.

La perspectiva de Ana María, con respecto a la vacuna, es que no se toma como la cura del Covid-19, sino que es una ganancia ante muchos de los síntomas que esta causa, evitando así muertes por el virus. Afirma que es necesario seguir contribuyendo con los protocolos de bioseguridad para evitar nuevos casos de contagio.

Finalmente, luego de tantos altibajos que ha traído la pandemia, estas personas brindan una luz de esperanza al comentar que se sienten seguras y más tranquilas con la vacuna, así como miles de colombianos que siguen con la fe puesta en que esta será la salida para evitar otro pico de contagios en el país, y de esta manera más muertes y colapsos del sistema de salud.

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