A partes: historias de amor en cuarentena

Las historias de amor, en su diversidad, están compuestas por tres partes: inicio, nudo y desenlace. Cada una trae consigo desafíos para los amantes.  Pero ¿qué pasa cuando a estos retos propios se le añade un cambio social inesperado?

La emergencia sanitaria generada por la propagación del Covid -19 forzó la separación de los amantes, también, su adaptación a las nuevas herramientas propiciadas por internet, ¿de qué manera se experimenta el amor actualmente? ¿cómo influye el aislamiento en las diferentes etapas del amor? y ¿cuáles son los sentimientos y las percepciones sobre el amor en medio de la pandemia?

Estas son las historias de amor de jóvenes universitarios; sus expectativas, miedos, aprendizajes y frustraciones en medio de la separación con sus seres amados.

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“Algo nos está demostrando que aún las personas más jóvenes, que más se aman y en los lugares menos esperados pueden morir, de un momento a otro”.

Andrés Patiño* y Gregorio Arango* se conocieron por la aplicación de citas Tinder. Una noche, mientras hacía swipe (acción de deslizar la pantalla a la derecha o a la izquierda para expresar atracción o aversión), Andrés encontró un perfil que atrajo su atención “solo decía el nombre y no tenía fotos, solo tenía una de un pintor que me encanta, por eso le di like”. 

La pintura era del fotógrafo y pintor inglés Henry Scott Tuke, reconocido porque en sus expresiones pictóricas representaba de forma erótica a hombres jóvenes, al pintarlos desnudos o con poca ropa y en contacto con la naturaleza.

El like fue mutuo, hubo match. Gracias a la pintura empezaron una estimulante conversación sobre arte y otros intereses en común, después Andrés le pidió a Gregorio una foto “me di cuenta de que no solo hablábamos bien antes de vernos, sino que me parecía un hombre muy atractivo, la atracción física vino después de la intelectual, hoy en día están al mismo nivel”. 

Meses después, Andrés se enteró que Gregorio se iba de intercambio a México, pensó que era mejor no seguir hablando con él, “esa vez lo perdí por primera vez”.  Mantuvieron el contacto vía Whatsapp de forma intermitente, en una ocasión se chocaron en la universidad de Andrés, el encuentro fue breve “nos dimos un abrazo que fue al mismo tiempo de saludo y de despedida”. 

Dos años después, el domingo 08 de marzo de 2020, Andrés le escribió a Gregorio, le preguntó si se podían ver, le dijo que debía entregarle algo, pero no le dijo lo que era. Era una carta.  Quedaron en verse, Gregorio le dijo que la reunión debía ser corta, que solo podía destinar una hora. La hora se triplicó: “Y desde eso es como si nunca hubiéramos dejado de hablar”. 

La salida tuvo lugar una semana antes que la universidad de Andrés emitiera un comunicado, en el que informaba que las actividades académicas se suspendían por una semana, para preparar a la comunidad educativa para la enseñanza virtual, la medida respondía a la emergencia sanitaria generada por la propagación del virus.

 Dos semanas después el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, anunciaría el comienzo de la Cuarentena por la Vida en el departamento, esa misma semana el gobierno nacional, encabezado por el presidente Iván Duque, expediría el Decreto 457 de 2020, en el que establecía el Aislamiento Preventivo Obligatorio en todo el país, la semana anterior a la realización de este texto, se anunció la extensión de la medida hasta el 26 de abril de 2020 a las 11:59 p.m. 

Decretan cuarentena en Antioquia por coronavirus

“Nunca había estado tan asustado por no volver a ver a alguien, siento mucha incertidumbre, en este momento no me importa la universidad, cuándo me gradúe, cuánta gente se muera, lo que me importa es volverlo a ver, por esta razón he sido extremadamente cuidadoso con el aislamiento y sobre todo he sido muy egoísta”. Dijo Andrés, ante el cambio intempestivo que representa el confinamiento para su vida amorosa.

Para él ha sido difícil, después de dos años finalmente coincidió con Gregorio, lastimosamente, también con una pandemia. La comunicación ha sido compleja, al principio fue constante, pasaban noches enteras hablando de la emoción que iban a sentir cuando se vieran, de cómo iban a hacer el amor, de todas las películas que iban a ver juntos y de todas las conversaciones pendientes. Con los días, se sumaron los sentimientos negativos, la ansiedad y el miedo “las conversaciones se han reducido, le dije que no nos perdiéramos tanto, hace unos pocos días empezamos a hablar por teléfono en las noches”. 

Ha pensado mucho en cómo la contingencia va a influir en la primera vez que se vean, donde se van a encontrar, si lo van a poder hacer con tranquilidad y cómo van a reaccionar las personas a su alrededor si se besan o abrazan. 

Para él el mensaje es claro, no dar el amor por sentado “algo nos está demostrando que aún las personas más jóvenes, que más se aman y en los lugares menos esperados pueden morir, de un momento a otro”. 

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“Es increíble que Laura y yo ya somos novios, no me lo esperaba y aún no me lo creo” dijo Juan Manuel Arboleda al referirse a su pareja Laura Yepes, con quién definió su situación sentimental recientemente, en medio del Aislamiento Obligatorio Preventivo declarado por el presidente de Colombia, Iván Duque. 

Laura y Juan Manuel se conocieron hace más de cinco años, cuando ambos realizaron el Servicio Social Estudiantil obligatorio en la Casa de la Cultura Miguel Uribe Restrepo, en Envigado. Durante años, coincidieron en eventos sociales debido a los amigos que tenían en común.

Este año los dos se inscribieron como profesores voluntarios en CorpoAequus, un preuniversitario gratuito para población vulnerable, que busca aumentar el número de jóvenes que ingresan a la Universidad de Antioquia cada semestre.

Cada sábado Laura, Juan Manuel y los otros profesores voluntarios se reunían en la Institución Educativa Concejo de Itagüí, allí enseñaban a casi treinta estudiantes razonamiento lógico, competencia lectora y pensamiento crítico. Hoy, debido a la emergencia generada por el virus, las clases son virtuales. 

Entre lecciones, Laura y Juan Manuel, empezaron a compartir más tiempo juntos. Durante la semana se mantenían en contacto por redes sociales o hacían planes los dos. Se besaron por primera vez en una housewarming party (fiesta de inauguración de una nueva casa), días antes de que se anunciara la Cuarentena por la Vida en Antioquia.

Para Juan Manuel a partir de ese momento estaban “hablando”. Los jóvenes usan esta expresión para referirse a la etapa de transición entre un desconocido y un amante, entre un amigo y un amante, y en este caso, entre un viejo conocido y un amante.

Mantuvieron el contacto a pesar de que a la prohibición de la gobernación le siguió el Aislamiento Obligatorio Preventivo declarado por el gobierno nacional. Para Juan Manuel interfirió “en las cosas que uno preferiría decir cara a cara, como los cumplidos o las preguntas puntuales”. Mensajes de texto, videollamadas y juegos en línea son algunas de las herramientas que han utilizado para mantener la comunicación y seguir conociendo al otro.  

Después de un mes, el viernes 10 de marzo de 2020, se pudieron ver en la casa de Laura debido a que Juan Manuel debía salir a hacer algunas diligencias. Ese día hablaron, vieron series de televisión y pasaron la noche juntos, en la madrugada, y según él, después de pensarlo mucho, le preguntó a Laura si quería ser su novia, la respuesta fue afirmativa. Llevan una semana juntos. 

Para Juan Manuel el aislamiento les está permitiendo conocerse en otro sentido, uno más íntimo porque están lidiando con el desespero de no poder salir, con la ansiedad, con la falta de contacto físico, “si sobrevivimos a esta separación tan abrupta, vamos a salir fortalecidos, estoy seguro”. 

Laura siente que en ocasiones es frustrante, porque está imposibilitando el desarrollo normal de la relación, pero cree que la virtualidad les está permitiendo adaptar esos pasos desde el confinamiento “para que las cosas fluyan lo más naturalmente posible y el noviazgo pueda crecer como lo deseamos los dos”. 

Juan Manuel reconoce que está romantizando la distancia para así facilitar su día a día. Sus expectativas son altas, espera con ansias el próximo encuentro y los gestos de cariño que vengan con él “la extraño mucho, si pudiera estar con ella todo el tiempo sería increíble”. 

Consideran que están conscientes de los desafíos que el momento social produce. También, que después de la cuarentena va a mejorar la percepción social de las relaciones a distancia porque se aceptará más la presencia de la virtualidad en el amor. 

Debido a la contingencia Laura y Juan Manuel no tienen aún ninguna foto juntos.
En estas imágenes estaban en una de sus videollamadas vía Whatsapp.
NUDO
“La cuarentena, nos ha fortalecido más, ha servido para tenernos más confianza, también, para valorar la cotidianidad que estábamos construyendo poco a poco”.

Natalia Tamayo y Juan Pablo Arenas se conocieron en la Universidad Nacional de Colombia, donde estudian Ingeniería Física. Inicialmente fueron amigos, en la actualidad son pareja y llevan cinco meses de enamoramiento. 

Para ambos, el panorama es complicado pese a que contemplaron la posibilidad del confinamiento. Para Natalia porque interrumpió un buen momento de la relación «estábamos muy bien, conociéndonos en otros aspectos y disfrutando el tiempo juntos».

Días antes de que se decretara el Aislamiento Obligatorio Preventivo compartieron por última vez, “debíamos aprovechar para vernos antes de que no se pudiera salir” dijo Juan Pablo. Ese día vieron la serie estadounidense de comedia Brooklyn 99 y comieron helado. 

Mensajes, videollamadas y actividades sincrónicas, como ver series y películas en tiempo real, son algunas de las herramientas que han utilizado para su tiempo de pareja. Para Natalia, por momentos es como si nada hubiera cambiado, “hasta que me acuerdo de la medida, entonces me pregunto qué podríamos estar haciendo, dónde estaríamos. También extraño que siempre que estamos juntos tenemos las manos entrelazadas y la posibilidad de ir por un café después de un día estresante”. 

En su experiencia, lo más frustrante es no poder controlar la situación ni tener ningún tipo de certeza sobre su duración. 

Para Juan Pablo lo más difícil ha sido alcanzar un grado de acompañamiento similar al que posibilita la presencialidad. También extraña la interacción física, “verla a menudo, tener conversaciones interesantes con ella frente a frente, y poder darle besos tranquilamente”.  

“Al principio, a mí me daba temor que toda esta situación fuera a debilitar la relación, aunque no se lo dije” manifestó Natalia. No ha sido así. Los dos destacan la paciencia y los detalles que han tenido, reflejado en las llamadas en medio de la noche en busca de apoyo, y los regalos sorpresas por medio de domiciliarios.

 “En general, creo que nos está ayudando a ser más fuertes y a crecer juntos” expresó Juan Pablo, luego añadió: “la cuarentena, nos ha fortalecido más, ha servido para tenernos más confianza, también para valorar la cotidianidad que estábamos construyendo poco a poco”.

Esperan con ansias el próximo encuentro, tanto así, que la línea entre la realidad y los sueños se ha desdibujado paulatinamente “anoche soñé con eso, nos abrazábamos tipo película, bien fuerte” comentó Natalia. 

Natalia y Juan Pablo antes de ingresar a una de sus clases en la universidad.
DESENLACE
“Era un muy buen momento, todo estaba muy bien, hablábamos todos los días, nos contábamos todo, pasábamos mucho tiempo juntos, yo me quedaba regularmente en su casa antes de que comenzara el confinamiento”.

Era 14 de marzo de 2020, una pareja joven acababa de llegar a un apartamento en el sur de la ciudad, venían del supermercado, era sábado por la noche y hacía calor.  Uno de ellos sacaba las compras de las bolsas, mientras el otro se lavaba las manos para empezar a preparar los alimentos, luego, enjuagó una olla y puso a hervir agua en la estufa. Cocinaron espagueti con pollo y champiñones. Más tarde vieron una película y tuvieron sexo, al día siguiente, se levantaron, desayunaron y fueron a la ciclovía. 

“Esa fue la última vez que nos vimos, unos días antes de que se anunciara la Cuarentena por la Vida acá en Antioquia”. dijo pensativo Esteban Castaño* al referirse a su expareja Santiago Álvarez*.  

Para Esteban, el confinamiento enfrió el amor. Al momento de terminar, Santiago le dijo que no quería un noviazgo, también le pidió perdón por no darse cuenta antes, en sus palabras: “porque no había tenido tiempo de estar consigo mismo hasta antes del confinamiento”.

Semanas después de esa conversación y más tranquilo con la separación, Esteban afirmó “Creo que no estábamos preparados para el confinamiento, de haber sabido hubiera hablado con él para plantearnos la situación y concientizarnos de que nos íbamos a dejar de ver por un tiempo largo e indefinido”.

Después de la relación, Esteban volvió al punto de partida donde se encontraba hace unos meses, Tinder. Curiosamente, el lugar donde ha conocido a sus dos últimas exparejas. 

Según un estudio realizado por la empresa española Smartme Analytics, las aplicaciones de citas como Badoo, Grindr y Tinder han experimentado un repunte del 52% desde el confinamiento. En Tinder, de acuerdo con datos de la compañía, las conversaciones entre matches han aumentado su duración en un 26%, asimismo, ha incrementado el número de mensajes recibidos por cada usuario en un 30%.

Para Esteban fue instintivo descargar la aplicación de nuevo. Con los días se percató de que se sentía diferente, “ya no estoy afanado por encontrar a alguien, antes me alegraba mucho cuando hacía match, además, era siempre el primero que comenzaba la conversación, ahora espero a que me hablen primero”.

 Desde su ruptura no ha estado en contacto con Santiago, cree que hablarán cuando vaya a su apartamento a recoger algunas prendas de vestir, vestigios de una vida común antes de la cuarentena. Sobre este amor concluyó que: “creo que hubiera conocido un poco más a Santiago antes de formalizar la relación con él”.

En la actualidad sus expectativas amorosas son bajas, espera después del aislamiento conocer a alguien con el que hizo match recientemente.

*Los nombres fueron cambiados por solicitud de las fuentes.

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