agosto 25 de 2011

Las fieras también tienden la cama

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Cuando el periodista Luis Alirio Calle fue a entrevistar a Pablo Escobar en La Catedral, éste le tendió su cama para que se sentara cómodo. Iba armado de lo único que tenía: los oídos, los ojos y un lapicero; y el miedo, no de enfrentarse con el personaje más temido, buscado e idolatrado del Cartel de Medellín, sino con una fiera temible que estaba afuera esperando para atacarlo.

Por Maria Clara Jaramillo Muñoz

mjaram29@eafit.edu.co

http://claratinta.blogspot.com/

El 19 de junio de 1991, Pablo Emilio Escobar Gaviria se entregó a las autoridades. Fue llevado a La Catedral, en la zona rural del municipio de Envigado, que tenía más bien pinta de hotel que de cárcel. Sólo un periodista podría hablar con él. No permitía ningún tipo de cámara ni grabadora. El puesto que medios periodísticos de todo el mundo se peleaban, lo ganó Luis Alirio Calle Muñoz, hombre sencillo, vecino de Yarumal, periodista y director en ese entonces de El informativo de Antioquia, noticiero de Teleantioquia.

El periodista Luis Alirio Calle Muñoz en la presentación de su libro El día que fui con Escobar a La Catedral.

La pregunta es ¿por qué él? “Yo le pregunté eso a Escobar y me dijo: Hombre, ustedes han tratado esta vaina con seriedad”.

Y cuenta él que “El Mugre” (Luis Carlos Aguilar) y “Popeye” (Jhon Jairo Velásquez), colaboradores del capo que se habían entregado antes, le dijeron que varias veces estuvieron con Pablo Escobar viendo el noticiero y cuando el periodista iba a hablar, los mandaba a callar.

“Yo hacía unas notas que eran distintas; no eran mi propia perspectiva sino que cogía páginas de opinión de la prensa, pues convencido de que no todo el mundo compra el periódico, a través de ese medio multiplicaba eso que ayudaba a pensar, a reflexionar y a entender”.

Calle replica que fue seleccionado porque Escobar tenía muchas presiones de medios internacionales para cubrir el hecho de su entrega, entonces decidió elegirlo a él para no enredarse en más problemas, por ser de un medio regional. Sin embargo, Juan Fernando Mosquera Restrepo, director de Camino al Barrio, programa de Telemedellín, afirma: “Creo que simplemente lo escogió por honesto”.

Esta es una de las páginas del periódico El Colombiano que informó, el jueves 20 de junio de 1990, sobre la entrega de Escobar.

Han pasado 20 años desde la entrega de Pablo Escobar y es ahora cuando el periodista decide escribir un libro sobre este hecho que le tocó vivir tan de cerca. Se llama El día que fui con Escobar a La Catedral, que reúne además relatos donde la protagonista es la ciudad. Pero, ¿por qué apenas hasta ahora publica este libro?

“Yo me saturé, me cansé. Todos los medios vinieron donde mí, medios de todo el mundo, y yo conté esa historia una y otra vez. Me mamé. Y algún día dije, bueno, ya eso pasó y nunca pensé voy a escribir esto; sólo ahora se me ocurrió y es como el mensaje de que todo tiene su hora bajo el sol”.

“Aunque hoy le encuentro razones: hay fantasmas que lo persiguen a uno. Eso hay que escribirlo; recuperar memoria que por dolorosa que sea nos hace salir adelante y el periodismo es para eso, para ayudar, para construir. Y también aproveché la circunstancia de que se cumplían 20 años y porque es un hecho importante en la historia del país”.

De frente con Escobar

Luis Alirio, con sus gafas y su melena revoltosa, habla de manera pausada y exquisita, envolviendo la atención de quien lo escucha. En pleno despliegue mediático él se llenó de hastío, pero son dos partes de la historia.

¿Qué sintió cuando estaba cara a cara con él? “Yo tenía una sensación física como si me hubieran dopado. Me sentí un poco desarmado, sin saber por dónde empezar, como cuando se entra de primero a un teatro: todas las sillas están a disposición y uno no sabe cuál escoger, y se tiene la sensación de que la que se escoja no es la mejor. Yo diría que es como la soledad del periodista; ahí no hay facultad que te asista, no hay teóricos de la comunicación que vengan en tu ayuda, ahí no hay nada. Estás vos, tu realidad y esa manera de situarte frente a esa realidad”.

Luis Alirio Calle vende él mismo su libro.

Casi no se le permitió hacer preguntas. Escobar ya tenía preparado el discurso que le iba a soltar. Pero Calle observaba atento cada movimiento, cada detalle.

Cuenta que de no saber su historia jamás se le habría pasado por la cabeza que era ese hombre el que había cometido tantos hechos terribles. Que era el mismo hombre que estando en la cárcel atendía a las señoras como todo un caballero, les llevaba fresco, les corría la silla, las trataba amablemente, se comportaba como todo un anfitrión. Ese que, a pesar de las muertes, las bombas, el miedo, se preocupó por tender la cama para que el periodista se sentara.

“Hablaba de tal manera que uno no sospecharía que ese tipo tenía tanto por qué responder. De no saber nada sobre él uno no sospecharía eso porque no dejaba ver miedo o inseguridad; tenía una voz fuerte, firme y clara, hablaba con seguridad, como el que tiene poder y sabe que es oído y que no duda y gaguea”.

El libro, la calle

Si tiene suerte, puede encontrarse con el mismo Luis Alirio vendiéndolo en una calle del centro de Medellín. No está respaldado por ninguna editorial.

“Algunos amigos, entre ellos un artista -sólo a un artista se le ocurre esa vaina-, pusieron el dinero para financiar esto. Ellos y yo desconocemos el mercado de la industria del libro. Estamos investigando cómo hacer para llevarlo a librerías. Saqué carné de ventero y me dieron permiso en Espacio Público para salir al Parque de Berrío y a Junín. El primer día vendí ocho libros, hice más que un taxista y, sin embargo, uno se angustia por todo lo que lleva allí sentado y nadie compra, pero es una experiencia interesante”.

Luis Alirio Calle en la presentación de su libro by Claratinta

El libro cuesta 15 mil pesos, se consigue en La Librería de Otraparte, ubicada en Envigado, teléfono 302 42 18 o en la carrera 54 número 46 37 oficina 613, teléfono 511 58 90. Para más información puede llamar al 315 506 97 83 o preguntarle a Luis Alirio por Twitter (@LuisAlirioCalle) dónde lo estará vendiendo.

En la presentación de la obra, realizada en la casa museo Otraparte, Juan Fernando Mosquera pronunció estas palabras:

“El autor de este libro es uno de los pocos que estuvo a solas con el hombre, el mito y salió de allí tal como entró: limpio. La ética que lo cubre es la prueba de peores balas que las balas mismas. ¿Por qué el hombre más peligroso del mundo lo escogió a él como testigo de su entrega a la justicia? Estas páginas lo cuentan.

Pero no sólo eso. Aquí habla la ciudad que tantas veces intentaron callar con el pesado eco de las bombas que rompían vidrios y noches, vidas y días. Este libro es una pieza de periodismo que, a la vez, se convierte en lección. Porque la ficción también puede hablar con la verdad. Justo esto descubrirán ustedes con los relatos breves que les esperan adentro”.

Al hombre dedicado a contar historias le llegó el turno de narrar la propia y de matar con esto, como dice él, todos los fantasmas del pasado, refrescándole, a la vez, la memoria a los colombianos de que un día vivió una fiera que muchos amaron, que muchos persiguieron y que lo escogió a él para decir lo que pensaba.


Un comentario

  1. Darío Echeverri S. mayo 31 de 2012

    Al leer tu nota, recuerdo a Luis Alirio, de pie sobre un vagón de ferrocarril en marcha, desafiando la gravedad, la inercia y la rabia de los maquinistas mientras nos aproximábamos al Túnel de La Quiebra. Bienvenida esta nueva audacia (la del libro) para hacer la catarsis de aquellos años aciagos A ti, mi felicitación por ese trabajo periodístico, por oportuno y bueno.
    Respetuosamente,
    Darío Echeverri S. – Medellín

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