febrero 14 de 2011

Alberto Donadio: tras la sombra de un verdadero periodista de investigación

 
Autor de una docena de libros de grandes reportajes e informes especiales que revelan hechos ocultos de la vida colombiana, Alberto Donadio es uno de los mejores periodistas de investigación que ha tenido el país. Semblanza. 
 

Alberto Donadio

Por Juan Gonzalo Betancur B.

jbetan38@eafit.edu.co

En mis épocas de estudiante universitario, en la segunda mitad de los años 80, todavía resonaba con fuerza el eco de la famosa Unidad Investigativa del Periódico El Tiempo, aquella que Alberto Donadio ayudó a fundar en 1973 y que fue como un huracán que sacudió a la prensa colombiana de entonces, dada más a la adulación y a la defensa del Frente Nacional que a la denuncia y al periodismo independiente del poder. Por ello se le considera uno de los pioneros del periodismo de investigación en el país.

En ese momento yo no había tocado ni uno solo de los periódicos en los cuales aparecieron publicados aquellos artículos de la Unidad Investigativa que descubrían ante la opinión pública los grandes escándalos de corrupción de la época.

Unas investigaciones que fueron llevadas a cabo por un pequeño equipo de periodistas de quienes yo sabía algo apenas por las referencias de mis profesores: eran, aparte de Donadio, su primo Gerardo Reyes y Daniel Samper Pizano, quizá el más visible de estos tres mosqueteros de la prensa colombiana.

Lo que sí leí pronto fue Banqueros en el banquillo, el primer libro de Alberto Donadio, que ayudó a destapar y a entender la crisis financiera de 1982, la cual llevó al derrumbe de varios bancos en el país y a la pérdida de sus ahorros a millones de colombianos.

Banqueros en el banquillo, como otros textos de periodistas que devoré en aquella época, me reveló la esencia de nuestro oficio y de la tarea de hacer periodismo: el abordaje de temas de alto interés público, la investigación meticulosa en la búsqueda de la información, y un estilo ágil y comprensible de escritura. Porque la escritura periodística debe ayudar a la mayor cantidad posible de personas a entender lo que pasa, a conocer el fondo de los hechos, pero con la fluidez y el interés de una buena charla de cafetería.

El último libro de Alberto Donadio es sobre uno de los personajes centrales de la tragedia del Palacio de Justicia. / Video Caracol Televisión

Así recuerdo, especialmente, los primeros párrafos de esos 12 capítulos de aquel libro de pasta verde oscura, que son tan vibrantes como la obra periodística suya publicada en libros durante 25 años.

Porque su producción en formato de grandes reportajes o de informes especiales cubre una docena de libros. Estos son sus títulos, algunos de ellos infaltables en la biblioteca de un comunicador: ¿Por qué cayó Jaime Michelsen? (1984), El espejismo del subsidio familiar (1985), Los hermanos del Presidente (1993), La guerra con el Perú (1995), Yo, el Fiscal (1996), La mente descarrilada (1997), El Uñilargo – La corrupción en el régimen de Rojas Pinilla (2003), Los farsantes – Banco Andino: el fraude que nunca existió (2003), El montaje – Diez años de una persecución (2008) y Que cese el fuego – Homenaje a Alfonso Reyes Echandía (2010).

Además, con su esposa, Silvia Galvis Ramírez, escribió Colombia Nazi (1986) y El Jefe Supremo – Rojas Pinilla en La Violencia y en el poder (1988).

A mediados de la década de 1990 no dudé un instante en inscribirme en un curso de periodismo investigativo con Alberto Donadio que la Universidad de Antioquia abrió para personas que no estábamos matriculadas en una especialización que ofrecía sobre ese mismo tema.

Allí lo vi por primera vez en persona y recuerdo que durante varios días nos explicó con toda la paciencia del mundo los secretos y los vericuetos del derecho de petición y del uso de las normas legales que permiten, no sólo a los periodistas sino a los ciudadanos en general, acceder a los documentos públicos.

Porque otra de las cosas que tenemos que agradecerle a Donadio fue la lucha legal que libró durante muchos años para lograr que Colombia tuviera una legislación moderna en materia de acceso a información pública. Porque si hoy sigue siendo un problema lograr en algunas dependencias estatales que le contesten a uno un derecho de petición y toda una odisea conseguir copia del contrato de una obra pública, ya se podrán imaginar el tremendo lío que era aquello hace 30 años.


Conversatorio “El periodismo como memoria”, con Juan José Hoyos y Alberto Donadio, el 9 de febrero de 2011 en la Universidad EAFIT.

Años después, por esos azares del destino, trabajaba yo en la Universidad Autónoma de Bucaramanga y un día, de repente, me lo encuentro sentado en un sillón de la oficina de Comunicaciones, donde esperaba hablar con otro periodista compañero mío de trabajo.

Desde ese momento lo empecé a ver con frecuencia porque pasaba por allí cada que estaba en la ciudad, la ciudad de su esposa, a donde venían por temporadas buscando para él y para ella un mejor clima, pues el calor seco de Bucaramanga les sentaba bien a ambos que residían desde hacía años en Canadá.

Yo apenas cruzaba unas cuantas palabras con él, una que otra vez almorzamos y siempre estuve tentado de hacerle una propuesta. Alberto, le confieso que siempre quise proponerle que fuera el defensor del lector en el periódico que hacíamos con los estudiantes de noveno semestre de periodismo. Pensaba que una figura como usted no solo inspiraría a esos pichones de reporteros que estábamos formando, sino que sería ejemplo para el diario principal de la ciudad, Vanguardia Liberal, que a mi juicio tanto necesitaba un defensor de esos.

Al final no le hice esa propuesta por el mismo motivo que no le he hecho propuestas a algunas mujeres que me han gustado: simplemente por el miedo a sufrir un posible rechazo.

¿Cómo es Alberto Donadio? No lo he tratado tanto personalmente como para hacer un retrato suyo exacto. Como no quiero caer en la tentación facilista de cualquier periodista de medio pelo que con solo cruzar unas cuantas palabras con alguien es capaz de hacer un reportaje, mejor me remito a citar a un amigo y colega suyo, Daniel Samper Pizano, quien alguna vez lo describió así: “Donadio tiene varias cualidades que distinguen al buen periodista de investigación. Es paciente, meticuloso, suspicaz y terco: tiene ‘instinto’ y cuenta con una memoria de computador”.

Alberto Donadio (izquierda) minutos antes de iniciar la lección inaugural de 2011 de Comunicación Social de EAFIT, el 9 de febrero, Día del Periodista. / Foto Sebastián Pulgarín

 ¿Qué más decir de él? Quizá recordar los otros datos que aparecen en las solapas de sus libros. Que nació en Cúcuta, que el abogado de la Universidad de los Andes, que ha ganado el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar y el Premio del Círculo de Periodistas de Bogotá. Que fue el primer secretario general de la Comisión Andina de Juristas. Que ha sido consultor de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza e investigador del Fondo Mundial para la Naturaleza.

Y que, tan importante como todo ello, que es el abuelo de Sofía, Mariana y Sebastián, las nietas y el nieto de su esposa Silvia Galvis.

Alberto, ojalá algún día sea el defensor del lector de algún periódico grande porque usted cumple al pie de la letra con las condiciones fundamentales para serlo: conoce a fondo el oficio, es respetado por el gremio y tiene una trayectoria profesional intachable, lo que le da toda la autoridad ética y moral para opinar sobre el periodismo y para indicar el camino sobre cómo hacerlo bien.

O si los lectores de un diario nuestro no pueden contar con usted para que los defienda, que lo haga entonces en una modesta publicación universitaria donde su imagen de maestro del periodismo podría ser quizá más importante para iluminar el rumbo a las nuevas camadas de reporteros.

3 comentarios

  1. Orlando Rodríguez Gómez septiembre 8 de 2011

    Hace unos 26 años, cuando el Sr. Donadío escribió EL ESPEJISMO DEL SUBSIDIO FAMILIAR, ya le habían quitado a la comunidad afiliada, muchos BILLONES DE PESOS, imaginemos lo que le han quitado en los últimos 25 años. LLevo 20 años dedicado a este estudio e investigación y tengo cifras escalofriantemente vergonzosas, DE ESTE MACRO FRAUDE A LA COMUNIDAD, Y EL ESTADO Y LOS GOBIERNOS, EN FRANCA CONFABULACIÓN.

    ES URGENTE E IMPORTANTE QUE NOS PODEMOAS COMUNICAR.

  2. felipe enero 8 de 2012

    hasta hoy leo esta pagina y estoy de acuerdo-Los presidentes y altos directivos de esas cajas de compensación son verdaderos reyes magos, resultan multimillonarios ellos y sus familias, ademas son vitalicios…..y todos los servicios que prestan tienen costo, todos……..

  3. Juana marzo 17 de 2012

    Las grandes cajas siempre logran salirse con la suya. Es un sector orientado especialmente a los ricos!

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